Ricardo Lázaro recordó cómo fue la desaparición de su hermano

1El ex concejal, Ricardo Lázaro, fue uno de que le tocó vivir en carne propia los embates de una dictadura cívico militar que dejó un saldo de 40 mil desaparecidos a lo largo del territorio argentino. La familia Lázaro recordó lo vivido, en memoria de Gabriel, el hermano del ex candidato a intendente.
Contó que los hechos se sucedieron en la mañana del sábado 18 de septiembre de 1976 cuando un grupo de militares llegó hasta la casa de la familia Lázaro y comenzó a patear la puerta para ingresar al lugar. Tras la violencia ejercida, el padre de familia les abrió la puerta, una vez dentro del inmueble palpan de armas a todos los integrantes de la familia, ponen a la madre de la familia contra la pared para que no miraran, y hacen vestir a Gabriel. Una vez vestido es acompañado por dos militares y al llegar al portón de salida de la casa se escapa corriendo alrededor de 300 metros cuando fue alcanzado por la ráfaga de una ametralladora, cayendo en el garaje de un vecino. Luego de ello cargaron al joven en un automóvil y nunca más se volvió a saber de él.
Los recuerdos le provocan tristeza a un Ricardo Lázaro que por momentos se quiebra, afirma que también podrían haber matado al padre, ya que cuando cae Gabriel su padre sale en su búsqueda y casi es fusilado por un efectivo que se detuvo porque otro le grito que era el padre de quien yacía en el suelo. “En esa época mi hermano trabajaba en una estación de servicio y antes de salir le dice a mi padre que avisara en el trabajo que no iba a llegar. Mi viejo por hacer que durmiera un poco más no lo despertó esa mañana, sino mi hermano no hubiese estado allí cuando llegaron los uniformados”.
Después de lo ocurrido comenzó una intensa búsqueda para dar con el paradero de Gabriel, de quien no tenían noticias desde aquella madrugada. “Mi madre le escribió una carta a la junta militar pidiendo por la vida de mi hermano. La única respuesta que tuvo fue a los 15 días, cuando otra vez llegan a mi domicilio un grupo de militares con la misma violencia de la primera vez, e hicieron lo que ellos le llamaron botín de guerra”. Botín de guerra era cuando a una familia le sustraían todos los objetos de valor que tenía, ropa, electrodomésticos, plata y a cuanto se le pudiera dar utilidad. “Después de eso le dijeron a mi papá que se quedara tranquilo que no iban a volver más”.

Sin respuestas

Ricardo Lázaro manifestó que tras lo sucedido no solo la carta a la junta militar quedó sin efecto alguno, sino que se realizaron distintos Habeas Corpus, los cuales tampoco tuvieron respuesta. En éste contexto la familia se dispuso a buscar por su cuenta a Gabriel por los hospitales, las comisarías y todo lugar donde podría estar. “Fuimos a los hospitales porque cuando se llevan a mi hermano y padre vio la mancha de sangre, entonces al saber que le habían disparado y que se encontraba herido, por lo que habían probabilidades de que se encontrara en algún nosocomio” recuerda el ex concejal madrynense.
Luego de varios años, en 1979 se acercaron a la casa de la familia, integrantes de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) para averiguar qué había ocurrido con las personas que habían sido detenidas y desaparecidas. “Dejamos toda la información que poseíamos en el Teatro San Martín de Buenos Aires, allí se encontraba Ernesto Sábato, pero no tuvimos más información y era todo el tiempo remar contra la corriente, era muy difícil lograr saber algo de Gabriel”.
En éste sentido, el ex candidato a intendente manifestó que si bien la policía federal se presentó en su casa para ver en qué podía ayudar, nunca tuvieron ninguna respuesta hasta que llegó el ex presidente Néstor Kirchner que logró imponer una firme decisión política en materia de derechos humanos. “Gracias a eso después de 33 años pude sentarme con testigos que habían sido detenidos y torturas, y que habían visto el cuerpo de mi hermano en una comisaría en Castelar. Ahí también pude saber más cosas porque había seguridad jurídica, pero aún lo seguimos buscando”.

Peronista

Lázaro recordó que su padre siempre mantuvo la militancia peronista, enrolado en el grupo de Ramón Lorenzo quien había sido Senador Nacional en la década del ’70, lo que había motivado otras persecuciones tras la caída de Juan Domingo Perón. “Los persiguieron, tuvieron que esconderse porque los buscaban por peronistas. Después terminó ocurriendo lo mismo con mi hermano, que también era un activista político, por lo cual podríamos decir que fue una persecución familiar”.

Búsqueda

Si bien pasaron muchos años de trágico episodio, Lázaro afirma que aún continúan buscando a Gabriel con el fin de recuperar su cuerpo, una deuda pendiente que tiene con sus padres. “Mis padres murieron sin que le pudiéramos devolver a mi hermano, eso es muy doloroso porque siempre tuvieron la incertidumbre de no saber dónde estaba, ellos tenían la esperanza de encontrar a mi hermano, y nosotros con mi hermana aún la mantenemos. Hoy seguimos contactándonos con los distintos organismos a fin de obtener el cuerpo de Gabriel”.

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