En Uganda ser homosexual tiene cadena perpetua
El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, un cristiano evangelista en un país donde el 84% de la población es cristiana, promulgó ayer una ley que convierte las relaciones sexuales entre homosexuales en un crimen castigado con cadena perpetua, desoyendo críticas y pedidos de no firmarla de parte de la comunidad internacional.
La norma es tema de debate desde 2009 en Uganda, donde cuenta con un amplio apoyo. Originalmente proponía la pena de muerte pero después se modificó en medio de las críticas internacionales.
La ley establece que quienes cometan un delito por primera vez sean sentenciados a 14 años de cárcel. También establece condenas de prisión perpetua para quienes cometan lo que llama «homosexualidad agravada», definida como relaciones sexuales habituales entre homosexuales, así como actos que involucren a menores, discapacitados o en los que uno de los participantes esté contagiado de SIDA.
El presidente ugandés, en el poder desde 1986, se había opuesto a la ley y la etiquetó de «rigurosa», pese a que se refiere a los homosexuales como «anormales» que necesitan «rehabilitación». Pero la semana pasada cambió su posición cuando dijo que un equipo de científicos ugandeses había encontrado que no hay evidencia de que la homosexualidad tenga un origen genético, aunque aseguró que está dispuesto a revisar la legislación si científicos occidentales demuestran lo contrario.
La Alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Navi Pillay, denunció la ley ya que «institucionaliza la discriminación hacia homosexuales y podría alentar el acoso y la violencia contra personas en razón de su orientación sexual». Por su parte, Barack Obama la calificó como un «paso atrás» y advirtió que su aprobación «complicaría» la relación entre Uganda y Estados Unidos.
Frente a las influyentes iglesias evangélicas, que fomentan la homofobia en Uganda, donde los ataques contra los homosexuales son frecuentes; el premio Nobel de la Paz sudafricano Desmond Tutu instó a Museveni a no promulgar esta ley, al considerar que legislar contra el amor entre adultos recuerda al nazismo y al apartheid.