Los tripulantes del barco “Hu Shun Yu 809” regresaron a China

Los tripulantes del “Hu Shun Yu 809” volvieron a China - 2A pocos días de que circularan versiones que se referían a la presunta desaparición de los 15 tripulantes del potero chino interdicto luego de que éste fuera trasladado del muelle Piedra Buena, finalmente se confirmó que los marineros regresaron a su país de origen. El potero había sido capturado por el guardacostas Derbes luego de que se detectara que estaba pescando en la Zona Económica Exclusiva Argentina, y desde el 10 de abril permanecía amarrado al puerto Comandante Luis Piedra Buena, mientras una batería de trámites administrativos entre organismos nacionales e internacionales buscaba destrabar el conflicto.

“Se tenían que volver a su país”

“Estuvo todo hecho regularmente y como se esperaba, no desapareció ningún tripulante ni nada. Cumplieron con todos los requisitos legales y migratorios”, sostiene la titular de la Defensoría Pública, María Rosa Corradini, en relación a los quince tripulantes del potero interdicto, quienes al cierre de esta edición se encontraban demorados en Ezeiza por efecto del paro de empleados de la aerolínea Lufthansa. A su vez, Corradini relata que “primero se exigía que quedara la dotación mínima en el barco, pero nuestro planteo era que tenía que haber una dotación mínima si se sabe que el buque en una fecha cierta va a poder volver a navegar. Pero si nos informaron que al barco no se lo va a llevar nadie, ¿la dotación mínima iba a quedar eternamente viviendo allí?” y agrega que todas las gestiones por parte de la Defensoría Pública “se hicieron por cuestiones humanitarias. Ellos estaban alterados y algunos habían empezado a presentar algunas afecciones de carácter psicosomático”. Corradini comenta que “esta gente se tenía que volver a su país y así lo hizo. Vino el grupo de trabajo de China, trajeron los pasaportes, los pasajes, dinero y los subieron a un colectivo y los llevaron a Buenos Aires”.

Una odisea burocrática

La Defensora Pública relata que, desde dicho ámbito “tomamos intervención en el tema del buque hace bastante. Nos pusieron en conocimiento de que esta gente estaba arriba del barco y no se les permitía desembarcar, y estaban allí desde abril. Obviamente, como Defensa Pública no podemos permitir el trato inhumano, así que lo primero que hicimos fue averiguar si ésta gente estaba con una restricción de salida del muelle por la orden de algún juez o si había alguna causa penal. Hicimos todas las averiguaciones y nos dijeron que no había ninguna causa penal iniciada y que, en realidad, los tripulantes no tenían ningún impedimento para circular libremente por la ciudad hasta que se resolviera su situación. Estaban en calidad de tripulantes, pero eso no quiere decir que les tengan que impedir bajar a tierra”. Además, Corradini explica que quince tripulantes ya habían regresado recientemente a su país y que “Prefectura había exigido la dotación mínima, que eran quince personas. El barco estaba totalmente averiado y no podía navegar, la carga estaba en las bodegas y esta gente se había quedado sin agente marítimo, porque como la empresa armadora no le pagaba y había desaparecido, renunció”.

Condiciones “deplorables”

La Defensora Pública comenta que “empezamos con las gestiones porque no había ningún motivo para que los tripulantes no pudieran salir del muelle” y agrega que “contratamos una intérprete porque era muy difícil comunicarse con ellos, hablan únicamente chino y en algunos casos, dialectos. Nos presentamos con nuestro Servicio Social y se hizo un informe socioambiental de las condiciones en las que estaban en el buque. Sabíamos que una persona había fallecido por Hepatitis B y, si bien tenían víveres y estaban asistidos porque tuvieron atención hospitalaria, se les habían hecho todos los estudios pertinentes a partir del fallecimiento de uno de ellos por una enfermedad contagiosa”. Consecuentemente, la funcionaria detalla que “nos pusimos en contacto con el duelo del restaurante ‘Tradición Criolla’ de la costa y él estaba en contacto con el consulado de China, que le enviaba dinero todas las semanas para que le llevaran los víveres a los marineros”. Corradini sostiene que las condiciones del barco “eran terribles, el calamar ya estaba en proceso de descomposición y tenían clausurados los baños, por lo que se colocaron en su momento baños químicos arriba del muelle” y menciona que “al buque subió un trabajador social nuestro y verificó que las condiciones eran realmente deplorables”, a partir de lo cual el organismo acordó con el capitán del potero y con Prefectura “que iban a bajar en grupos y que iba a quedar una dotación mínima custodiando el buque por si había algún problema. Salían, volvían a entrar, circulaban por Madryn y volvían a dormir al buque, lo cual mejoró un poco su situación general”.

El barco, inutilizable

“Mientras tanto, seguimos en gestiones con el Consulado chino”, relata María Rosa Corradini y cuenta que “estuve en contacto con la vicecónsul para que me informaran en qué tiempo esta gente iba a poder volver a su país, que es lo único que querían. Hubo un poco de resistencia, Prefectura exigía que quedara una dotación mínima pero lo cierto es que este barco no se sabe si algún día se lo van a llevar o no, es prácticamente desecho, no funciona y no puede navegar. Hay, además, una multa tramitando en Pesca, pero todo eso es una cuestión que después la Administración Portuaria, la empresa armadora y Pesca tendrán que ver, porque ya escapa a nuestra órbita”.

Vía terrestre a Buenos Aires

Para la Defensa Pública “lo único importante era la parte humana”, afirma Corradini y comenta que realmente no existía orden legítima alguna para que los quince tripulantes restantes no pudieran regresar a su país. A su vez, agrega que “en el último contacto que tuve con la vicecónsul china, me dijo que estaba llegando con un grupo de trabajo y que se estaban gestionando los pasajes para los quince tripulantes y que se iban a presentar la semana pasada en Madryn. Ya estaba acordado con Migraciones que, en el caso de que no estuviera el agente marítimo, yo iba a solicitar el desembarco con la reconducción, por la que ya no estarían en calidad de tripulantes sino desembarcados, por lo que tendrían 72 horas para abandonar el país. Finalmente, llegó este grupo de trabajo que aparentemente contrató un agente marítimo para realizar las gestiones, los tripulantes se subieron a un colectivo temprano por la mañana y al final del día ya estaban en Buenos Aires”.

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