En Barcelona endurecen los impuestos a los cruceros cortos
La ciudad de Barcelona avanza con una propuesta para incrementar de manera gradual el recargo municipal que pagan los pasajeros de cruceros con escalas inferiores a doce horas. La iniciativa contempla llevarlo de los actuales 5 euros a 24 euros por persona en 2030 y forma parte de la estrategia del Ayuntamiento para reducir este tipo de visitas a la ciudad.
La medida fue respaldada por los partidos PSC, Junts y ERC durante una reunión extraordinaria de la Comisión de Economía y Finanzas, mientras que Barcelona en Comú, PP y Vox votaron en contra. El acuerdo representa un avance dentro del proceso administrativo, aunque el calendario completo de incrementos todavía requiere las aprobaciones correspondientes.
La propuesta establece una diferencia entre los cruceros que realizan escalas breves y aquellos que utilizan Barcelona como puerto de inicio o finalización de sus recorridos. En estos últimos casos, el incremento previsto no se aplicaría, de acuerdo con el planteamiento presentado por el gobierno municipal.
Cronograma de aumentos
El calendario planteado contempla cuatro etapas. El recargo municipal pasaría de 5 euros actualmente a 12 euros en 2027, para luego aumentar a 16 euros en 2028, 20 euros en 2029 y alcanzar los 24 euros en 2030.
A esta cantidad se suma el impuesto turístico regional, actualmente situado en 6 euros. Si ese componente permanece sin modificaciones, la carga tributaria conjunta para los pasajeros de cruceros de corta estancia llegaría a 18 euros en 2027 y a 30 euros en 2030.
La diferencia entre ambos conceptos resulta relevante: los 24 euros anunciados para 2030 corresponden exclusivamente al recargo municipal y no al total de la tributación turística que asumiría el pasajero.
Reducir las escalas de pocas horas
El objetivo planteado por el Ayuntamiento no se limita a incrementar la recaudación. Jordi Valls, teniente de alcalde de Economía, Finanzas, Promoción Económica y Turismo, vinculó la propuesta con una estrategia destinada a reducir las escalas cortas y planteó como objetivo su eliminación.
La distinción entre tipos de crucero responde a la duración y características de la visita. Mientras los pasajeros que realizan una escala de pocas horas permanecen un tiempo limitado en la ciudad, quienes comienzan o terminan su viaje en Barcelona pueden disponer de mayores oportunidades para prolongar su estancia.
Este enfoque introduce en el debate turístico una cuestión relacionada con el impacto que generan los distintos perfiles de visitantes. El número de pasajeros, el tiempo que permanecen en el destino y el gasto asociado a su visita son variables diferentes que deberán analizarse para evaluar los efectos de la política.
Debate político y efectos sobre el sector
Las posiciones de los grupos municipales también difieren respecto al ritmo de aplicación. Barcelona en Comú planteó que el recargo de 24 euros se aplique íntegramente desde 2027, en lugar de establecer una subida progresiva.
Junts, por su parte, respaldó la propuesta después de alcanzar un acuerdo con el PSC que contempla otras medidas vinculadas con el espacio público, entre ellas la incorporación de zonas de juego, árboles y fuentes de agua potable.
Para las empresas vinculadas con excursiones y servicios destinados a pasajeros de cruceros, el calendario previsto plantea la necesidad de revisar sus previsiones y comunicar con anticipación los posibles cambios en los costes de las visitas.
El impacto final sobre las escalas y la demanda todavía dependerá de la evolución de la medida y de las decisiones de las compañías navieras. Por ello, el seguimiento de las llegadas de cruceros, la actividad económica generada y la duración de las estancias será clave para evaluar si el nuevo esquema tributario modifica el modelo de turismo de cruceros de Barcelona.