La ola de calor en Europa rompe los récords históricos

En el verano de Europa, la ola de calor dispara el estrés térmico y sitúa a 385 ciudades de 30 países en niveles récord o muy próximos a alcanzarlos, según un análisis elaborado por la organización científica World Weather Attribution.
Los investigadores advierten de que el cambio climático está intensificando las olas de calor hasta niveles que hace solo medio siglo habrían sido prácticamente imposibles, aumentando los riesgos para la salud y la mortalidad.
El estrés térmico se refiere a las condiciones en las que las temperaturas elevadas afectan negativamente la salud, la productividad y el bienestar de las personas.

Casi la mitad del continente

Una investigación de World Weather Attribution alerta de que casi la mitad de las ciudades europeas ya han superado o están a punto de superar sus máximos históricos de estrés térmico.
El estudio analizó 854 ciudades de 30 países europeos y concluyó que 385 localidades, equivalentes al 45 % del total, ya han batido o podrían superar en los próximos días sus máximos históricos de estrés térmico.
A diferencia de la temperatura convencional, este índice incorpora la humedad, la radiación solar y la velocidad del viento, ofreciendo una evaluación mucho más precisa del riesgo para las personas.

El calor extremo incrementa los riesgos para la salud

Los científicos recuerdan que la combinación de altas temperaturas y elevada humedad dificulta que el cuerpo humano pueda refrigerarse de forma natural, aumentando la probabilidad de golpes de calor y otras complicaciones.
Las personas mayores, los niños, quienes padecen enfermedades crónicas y los trabajadores que desarrollan su actividad al aire libre figuran entre los colectivos con mayor vulnerabilidad frente a estos episodios extremos.
También multiplica las llamadas noches tropicales y tórridas, impidiendo el descanso y reduciendo la capacidad del organismo para recuperarse del calor acumulado durante el día.

El cambio climático

El informe concluye que una ola de calor con las características actuales habría sido prácticamente imposible hace 50 años, cuando las temperaturas diurnas y nocturnas eran aproximadamente 3,5 ºC inferiores durante estas mismas fechas.
Además, las temperaturas nocturnas extremas son 100 veces más probables que hace poco más de dos décadas, mientras que los récords de calor diurno resultan hasta diez veces más frecuentes.
El informe concluye que una ola de calor con las características actuales habría sido prácticamente imposible hace 50 años, cuando las temperaturas diurnas y nocturnas eran aproximadamente 3,5 ºC inferiores durante estas mismas fechas.
El investigador del Imperial College de Londres Theodore Keeping asegura que la evidencia científica es contundente y que Europa está batiendo récords de calor con una frecuencia que hace pocos años parecía improbable.
Por su parte, el secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, Simon Stiell, sostiene que el calor extremo refleja una crisis climática que continúa agravándose por la dependencia mundial de los combustibles fósiles.

Reclamo científico

La climatóloga Friederike Otto, una de las investigadoras más reconocidas en atribución climática, lamenta que la comunidad científica lleve años repitiendo el mismo mensaje sin que la respuesta política avance al mismo ritmo.
Otto insiste en que el responsable es el cambio climático de origen humano y rechaza atribuir estos fenómenos exclusivamente a variaciones naturales como El Niño, recordando que existen soluciones técnicamente viables.
Los datos de World Weather Attribution muestran que Europa afronta una nueva realidad climática, donde las olas de calor dejan de ser episodios excepcionales para convertirse en fenómenos cada vez más habituales e intensos. Las consecuencias ya afectan tanto a la salud pública como a la economía, los ecosistemas y la calidad de vida.
La investigación subraya que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, proteger los espacios naturales y adaptar las ciudades al calor extremo será determinante para limitar los impactos de futuros episodios y aumentar la resiliencia frente al cambio climático.
La evidencia científica y las experiencias recientes llaman a la reflexión y a la acción inmediata para proteger la salud de las personas, la biodiversidad y los recursos naturales de Europa y del mundo entero.

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