Neuquén comienza a utilizar arenas locales para reducir costos de fractura


El desarrollo de Vaca Muerta enfrenta uno de sus desafíos logísticos más persistentes: el suministro de arenas de fractura. Este insumo, esencial para mantener abiertos los canales de extracción en la roca madre, ha dependido históricamente de canteras ubicadas a más de 1.200 kilómetros de distancia. Sin embargo, el escenario comenzó a transformarse con los primeros pozos alimentados por canteras de la propia provincia de Neuquén.

El impacto de la logística en el costo

La importancia de este cambio radica en la escala de consumo. Cada pozo de Vaca Muerta demanda entre 11.000 y 15.000 toneladas de arena. Actualmente, traer este material desde Entre Ríos tiene un costo de 185 dólares por tonelada (flete incluido). Como alternativa, la arena proveniente de Río Negro, a unos 450 kilómetros, reduce el precio a 165 dólares, con una rebaja adicional de 10 dólares si se utiliza húmeda.

La posibilidad de abastecerse a una distancia de entre 100 y 200 kilómetros de los pozos representa un incentivo económico masivo para las operadoras, que buscan reducir el peso de la logística en sus balances.

Pruebas de operadoras y producción propia

A la fecha, dos petroleras lideran el testeo de arenas locales:

  • YPF: Realizó trabajos de prueba mezclando arenas neuquinas con las de Entre Ríos, estas últimas reconocidas en la industria por su alta resistencia.
  • Vista Energy: La compañía liderada por Miguel Galuccio es la que más ha avanzado, utilizando arenas de su propia cantera en el centro de la provincia. Vista trasladó su planta procesadora, operada por su firma Aluvional, desde Villa Regina (Río Negro) hacia el área de Bajada del Palo, en Neuquén, donde ya procesa el material local.

Pese al entusiasmo, el desarrollo es incipiente. La producción neuquina actual ronda las 20.000 toneladas mensuales, volumen que apenas alcanzaría para completar uno o dos pozos de baja intensidad.

Calidad y estudios de laboratorio

El éxito de la arena neuquina depende de rigurosos estándares técnicos. La empresa estatal Cormine (Corporación Minera del Neuquén) ya envió muestras de su cantera en Senillosa —ubicada a solo 120 kilómetros del corazón productivo— para ser analizadas. Los estudios se centran en dos factores críticos:

  1. Resistencia: Para garantizar que los granos no colapsen bajo la presión y cierren el flujo de gas y petróleo.
  2. Redondez: Para permitir una mayor porosidad y facilitar el paso de los hidrocarburos.

Ante la relevancia del proyecto, Cormine solicitará un segundo estudio en un instituto especializado de Estados Unidos para certificar la calidad del cuarzo local, considerado mineral de primera categoría.

Con el objetivo de coordinar el crecimiento del sector, desde Neuquén impulsan la creación de una mesa interprovincial que reúna a actores de Entre Ríos, Chubut, Río Negro y Neuquén. Según Mariano Brillo, presidente de Cormine, este espacio será clave para planificar el abastecimiento a medida que Vaca Muerta acelere su ritmo de actividad y la demanda de arena alcance niveles sin precedentes.

Fuente: Revista Petroquímica

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