Hallan en Río Negro un nuevo reptil de 70 millones de años

Un equipo paleontológico internacional, encabezado por científicos del CONICET en el Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (LACEV) del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN, CONICET), halló en la provincia de Río Negro restos fósiles de un reptil que vivió hace unos 70 millones de años. Se trata del lagarto terrestre más completo conocido para el Cretácico tardío, período cuya finalización, hace 65 millones de años, estuvo marcada por la extinción de tres cuartas partes de las especies de plantas y animales que habitaban la Tierra, incluidos todos los dinosaurios (con excepción de las aves). El descubrimiento, publicado en la revista Scientific Reports, aporta evidencia clave para comprender la evolución de los reptiles en los continentes del hemisferio sur en el período previo a aquel suceso.
La nueva especie, bautizada Paleoteius lakui, fue descubierta en rocas de la Formación Allen, en el yacimiento de Salitral Ojo de Agua, una región cercana a aquella que en octubre de 2025 dio lugar el streaming conjunto entre el CONICET y la Fundación “Félix de Azara” en el que se encontró un huevo de dinosaurio carnívoro.
De acuerdo con la descripción de los científicos, Paleoteius era un pequeño reptil de poco más de 15 centímetros de largo, con un cráneo fuertemente ornamentado por pequeñas protuberancias y quijadas armadas de numerosos dientes finos, simples y uniformes, que posiblemente le hayan servido para capturar insectos.
“Los restos fósiles de animales pequeños son en general muy escasos. Particularmente, las lagartijas y lagartos, debido a su pequeño tamaño y su gran fragilidad, se fosilizan muy poco. Los restos que se encuentran son, en general, muy incompletos. En este caso, tuvimos la suerte de encontrar una gran parte del esqueleto, con gran parte del cráneo, que por primera vez brinda mucha información sobre la historia de estos reptiles en el cono sur. Si se tiene en cuenta que, para Patagonia, directamente, casi no se conocen restos de este tipo, hay que decir que el hallazgo de Paleoteius viene a llenar un vacío de decenas de millones de años”, señala Federico Agnolín, primer autor del estudio e investigador del CONICET en el LACEV-MACN..

Un estudio interdisciplinario
El estudio del fósil fue posible gracias a la utilización de tecnologías de avanzada que permitieron analizarlo sin dañar los restos. En este sentido, los especialistas destacan que el uso de microtomografía computada permitió reconstruir digitalmente la anatomía interna del ejemplar con una resolución micrométrica. Estos estudios fueron realizados en colaboración con científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Con estos datos, pudieron crear modelos tridimensionales que facilitaron el análisis anatómico y comparativo.
“Es importante destacar que se trató de un trabajo interdisciplinario, en el que trabajamos en conjunto con colegas de otras áreas de la ciencia para poder analizar restos tan complejos como los de un lagarto muy pequeñito, cuyo cráneo mide apenas unos 2 centímetros de longitud. Para estudiar los dientes que miden menos de un milímetro o la forma de implantación de estos dientes, así como otras características detalladas del esqueleto del animal, hacen falta análisis tecnológicos que no podemos llevar adelante en nuestros laboratorios de paleontología. Si no fuera por la tecnología que nos proveyó la CNEA y el aporte de sus científicos, no podríamos haber estudiado en detalle la anatomía de Paleoteius como lo hicimos”, señala Mauro Aranciaga Rolando, también autor de la investigación.
Además, los análisis filogenéticos, claves para entender las relaciones genealógicas de la nueva especie, requirieron el uso de recursos computacionales de alto rendimiento provistos por el Centro de Computación de Alto Desempeño (CCAD) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), parte del sistema nacional SNCAD- SICYT.

Clasificación filogenética
Agnolín destaca que el hallazgo se vuelve particularmente importante si se toma en cuenta que el registro fósil de lagartos del Mesozoico (era que abarca los períodos Triásico, Jurásico y Cretácico) en el hemisferio sur es menor a una docena de especies, mientras que para el hemisferio boreal se conocen más de 150 especies.
En ese contexto, Paleoteius no solo amplía el registro de lagartos para los continentes del sur, sino que revela la existencia de linajes desconocidos hasta ahora en Sudamérica al no pertenecer a ningún grupo conocido. Por otro lado, los análisis indican que los parientes más cercanos de este lagarto estarían ampliamente distribuidos en otros continentes, lo que mostraría que los lagartos ya estaban diversificados en Gondwana -bloque continental meridional que formó parte del supercontinente Pangea.
De acuerdo con el análisis de los especialistas, la estructura de la mandíbula y el cráneo permiten ubicarlo dentro de los Scincomorpha, un gran grupo de lagartos que en la actualidad incluye formas muy diversas -como escíncidos, cordílidos y xantúsidos- distribuidas en casi todo el mundo, pero que hasta ahora carecían de restos fósiles en América del Sur.
“El hallazgo de Paleoteius nos permite llenar uno de los vacíos más importantes en el registro fósil de los reptiles y nos abre el camino para mejorar nuestro entendimiento sobre cómo evolucionó el grupo antes de la extinción masiva que marcó el final de la era de los dinosaurios”, asegura Martín Ezcurra, investigador del CONICET en el MACN y también autor de la investigación.
Además del equipo del LACEV, en hallazgo y descripción del fósil también participaron científicos de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, el Museo Patagónico de Ciencias Naturales, la Comisión Nacional de Energía Atómica y un colega de la Universidad de Frankfurt (Alemania).
El proyecto contó con el apoyo de la National Geographic Society, en el marco de investigaciones del proyecto “Fin de la Era de los Dinosaurios en Patagonia”, que enmarca múltiples museos y centros de investigación, así como más de 80 investigadores. (Fuente: CONICET)
