Los comercios enfrentaron dificultades durante las últimas dos semanas de julio, con ajustes diarios de precios, suspensiones de entregas por parte de proveedores y falta de valores para algunos productos.

La dinámica inflacionaria, con aumentos de precios cada vez más frecuentes y elevados, dejó a los salarios de los trabajadores rezagados, lo que llevó a una reducción en la demanda. Además, los comercios también se ven afectados por incrementos en costos como alquileres y otros servicios, lo que reduce sus márgenes de ganancia.
En cuanto a la situación sectorial, seis de los siete rubros registraron bajas interanuales en sus ventas en julio, con la excepción del sector farmacéutico, que experimentó un crecimiento del 1,3%. Los sectores más afectados fueron Textil e Indumentaria (-7%), Alimentos y Bebidas (-4,3%), Perfumería (-4,6%), y Ferretería, Materiales Eléctricos y Materiales de Construcción (-4,2%).
La situación económica y el contexto inflacionario están generando un impacto negativo en las ventas minoristas de las pymes en Argentina, lo que provoca una desaceleración económica en el país. Los comercios consultados reportaron preocupación por la difícil situación, esperando una posible mejora después de las elecciones.