Falleció Carlos Merino, director de Fundación Ceferino Namuncurá

El presidente de la Fundación Ceferino Namuncurá, Carlos Merino, murió el fin de semana luego de complicaciones de salud por las que permanecía internado desde hacía varios días. Fue uno de los fundadores de la entidad que desde 1992 trabaja con la denominada “Población Adolescente Marginalizada (PAM)”. Merino era oriundo de Covunco Centro, provincia de Neuquén. Se graduó como ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional del Sur en 1978, trabajando luego para la Comisión de Investigaciones Científica de la Provincia de Buenos Aires hasta 1981, en la misma universidad.
Desde la Fundación informaron del fallecimiento y agradecieron “las muestras de cariño para quien fuera el presidente de la fundación Ceferino Namuncurá, director de la escuela de gestión social cuota 0, 1737 y responsable de radio escuela Namunkura”.
Los restos de Merino fueron velados en el Cemad hasta las 23 horas del mismo sábado, y el domingo entre las 7 y las 11 horas.

Del Cenpat a la Fundación

Asimismo, Merino formó parte del Club Universitario de Bahía Blanca, ejerciendo su presidencia entre 1979 y 1981, donde conoció a su actual esposa, con quien mantuvo una relación de casi tres décadas.
En 1982, el titular de la Fundación se trasladó a Puerto Madryn. Allí, según lo expresado en su biografía, publicada en la página oficial de la entidad, “obtuve una beca de investigación para trabajar en el Centro Nacional Patagónico, desarrollando mi actividad hasta 1987. Aquí nacieron mis tres hijos, Carla, Luisina y Lautaro. Paralelamente, me dediqué a la docencia en nivel medio y universitario y fui propietario de un local bailable. En 1991 nos acercamos a la Fundación Ceferino Namuncurá, la cual presido desde abril de 1992”.

Corregir el rumbo social

La experiencia al frente de la Fundación, sostuvo, “ha sido determinante en cuanto a conocer y aprender aspectos que afectan a nuestros sectores socialmente más vulnerables”, señalando que “creemos que la comunidad, en su conjunto, debe trabajar en pos de una equidad, que permita corregir las profundas diferencias que nos han llevado al actual estado de descomposición social”.
La institución, también presente en los medios de comunicación locales a través de la publicación “Alto Boletín”, la radio “La Namunkurá” y “Namunkurá TV”, no estuvo exenta de disputas políticas; incluso, Merino encabezó una radio abierta durante uno de los conflictos docentes entre el Estado Provincial y los gremios que nuclean a los estatales, visibilizando la situación.

Disputas con el poder provincial

Por otro lado, en marzo del año pasado, la Fundación demandó al Estado Provincial por 10 millones de pesos, a raíz de la presunta falta de pago por una serie de cursos que allí se dictaban; los aportes para los diez talleres habían sido suspendidos desde 2016, según la denuncia.
En contrapartida, la Provincia amenazó con recurrir a la Justicia penal luego de que no pudiera tener acceso a los libros contables de la Fundación, solicitando investigar el estado impositivo de la misma, para lo cual contrataría a un perito contador. Merino falleció sobre el mediodía del pasado sábado, producto de un paro cardíaco y tras haber permanecido internado durante dos semanas, donde su cuadro de salud se agravó.
Ahora, la Fundación sería presidida por su actual vicepresidenta, Gloria Dalmás, a menos que sea designado un nuevo presidente en un eventual trámite administrativo que se evaluaría desde la entidad.
Una pérdida importante para la familia y la institución que desempeña un rol destacado en la comunidad. De este modo Carlos Merino, dejó, más allá de su controversial modo de ser y de la frontalidad que lo caracterizó, dejó un rastro importante en algo que hoy por hoy no caracteriza mucho al grueso de los mortales, y es haber trabajado siempre por una causa vinculada a visibilizar a los otros. Todo un sello.

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