Y el pescado sin vender…

IMG_2376Hacía casi treinta grados en la puerta del Banco durante el mediodía de ayer. La temperatura ambiente era una síntesis del ánimo que rodeaba a los trabajadores de Alpesca. “La Rusa”, mi amiga, que tiene más merluzas descabezadas que canas, caminaba como león enjaulado del Zoo de Rawson: del cajero hasta la esquina, iba y venía dejando un surco de ojotas en la vereda despareja. Les depositaron 500 pesos “complementarios” al REPRO que supuestamente pagó Nación. Con eso, “La Rusa” tendrá que parar la olla de sábado a miércoles para cuatro personas, y encima la otra semana empiezan las clases y no tienen nada para los pibes.

Por Juana de Arco*

Su caso es uno de los casi mil tipos que están en igual situación. Nunca les dijeron que del subsidio de 4 mil pesos que el gobierno provincial les comprometió, se descontaría el aporte de Nación de mil quinientos, que además no se sabe por dónde se canaliza ya que eso va a la empresa para pago de sueldos que no se están pagando, y de hecho, hoy está expropiada. Más o menos así se lo escuché explicar a “La Rusa” con sus palabras, antes que se le cortara la llamada porque se quedó sin crédito. Hacía minutos había entrado el actual-ex dueño de la pesquera “Cura” Segundo a acomodar alguna de sus cuentas al Banco, y se terminó llevando unos sopapos extras de dos mujeres que lo reconocieron. No faltó el que comentó que hacía un rato nomás había cruzado al “Ganso” Eliceche circulando con su camioneta 2014 ya reparada, tranquilamente por el boulevard Brown. Ambos listos para entrar al fin de semana largo en algún paraje alejado del trajín y los problemas cotidianos. La espera se venía dando así con anécdotas del tema, caras preocupadas, calor, hastío, pero hasta ahí sosteniendo la ficha de confianza, de resignación y de necesidad de creer en la Justicia. El primer pago de dos mil también había tenido “trampita”: en lugar de dárselo en mano lo canalizaron por el Banco, y a la mayoría les tomó la deuda de tarjetas parte del dinero. Todos confiaban que esto de los 500 “complementarios” se subsanaría y no se repetiría otra ingrata sorpresa. “Después de todo la provincia está intentando ayudar”, trataba de convencerse “La Rusa”. El Gobernador venía afirmando esta semana que la UIF comenzó a investigar presuntas operaciones de lavado de dinero, un tema que los obreros registraron como muy positivo. Y para completar las novedades, el Fiscal Báez confirmaba ayer mismo que la operación entre Segundo y Otero sería una maniobra engañosa de venta trucha, para evadir los compromisos con proveedores y trabajadores que él mismo ya estaba investigando. “Está bueno, hay que dejar actuar a la Justicia”, agregó “la Rusa”, cuando alguno sacó el tema.
Pasó el mediodía. La mayoría de los empleados de comercio marcharon a sus casas, igual que los empleados públicos. Hacía calor y hambre…pero nadie que explicara nada, o que tirara alguna expectativa, y el pescado sin vender…
Allí quedaron, todos adentro del Banco, hasta que los muchachos de la Infantería que estaban a la vuelta esperando en las camionetas, entraron por un ingreso lateral y sacaron a todos a empujones. El argumento de ataque fue que intentaron ingresar al Tesoro. Una acción que quien conoce a “la Rusa” y las dos que la acompañaban saben que nunca podría haber sucedido. Una versión necesaria para acomodar el desenlace: corridas, balas de goma, piedrazos, represión, heridos, gases lacrimógenos, más crispación, más decepción, más desencuentro entre gobernantes y gobernados, entre empresarios y trabajadores, entre sectores sociales más o menos afectados en esta.

Siempre es por un cacho de sandía

Decía mi tía Aurelia, en sus Reflexiones, cuando trataba de parecerse más a algunos y menos a otros:
´El abuso de poder es agresión, tanta como la desconsideración´. Comprendí entonces que la lectura economicista de los hechos, es agresión. La simplificación de las cosas, es agresión. La tergiversación de los hechos, es agresión. El relato forzado, es agresión. La evasión de la responsabilidad subjetiva del Estado, es agresión. La incapacidad manifiesta de algunos funcionarios públicos, es agresión. La desidia de los que ya se fueron para Comodoro, es agresión… Mucho más que las balas de goma que hirieron a “La Rusa”, o el gas que inhalaron ayer los trabajadores, comerciantes y vecinos de Madryn.
La agresión más cruel es la que lastima el corazón. Y el corazón se araña con desesperanza y sometimiento, con injusticias chiquitas como granitos de arena que algunos creen que nunca se verán como médanos.
Dicen que las guerras y las batallas siempre arrancan por ridiculeces. Por eso discutir sobre los 500 mangos, sobre el más o menos malo, sobre la incidencia de la protesta, o sobre el que tiró la primera piedra, suena un poco ´primario´.
Me acuerdo que el abuelo de Fermín contó una vez un hecho histórico, como un15 de abril de 1856, un estadounidense llamado Jack Oliver desató una de las más sangrientas batallas en Panamá. El gringo, alcoholizado y con una actitud prepotente tomó una tajada de sandía del puesto de José Manuel Luna, un vendedor local. Tras ver esto, el comerciante le pidió los 5 centavos que costaba la tajada, a lo que Jack le respondió con un insulto. Se armó una trifulca tal entre pobladores y revoltosos con armas y cuchillos que llegó a tomar partido gran parte del pueblo, sumándose la gente harta por los problemas económicos que el Ferrocarril de Panamá le había traído a los comerciantes y campesinos locales. Justo cuando la gresca se estaba desarmando, llegó a la estación un tren con unos mil estadounidenses que se sumaron sin miramientos desatando una batalla campal de disparos y piedras. Pronto dejaría de ser una pelea entre civiles, ya que se terminaron involucrando las milicias. El conflicto duró tres días, incendiaron todo a su paso, y hubo 18 muertos y 28 heridos entre ambos bandos. Si bien ambos gobiernos se echaban culpas, esto daría a Estados Unidos la oportunidad esperada: Dos meses más tarde invadieron el istmo y un año más tarde se firmaría el Tratado Herrán-Cass, donde Nueva Granada debió declararse culpable, pagarle 412 mil dólares en oro a Estados Unidos -una inmensa fortuna para esa época y un país tan pobre- y ceder varias islas para bases navales. Conjuntamente a esto, Estados Unidos citó el artículo 35 del Tratado Mallarino-Bidlack, por lo que Nueva Granada debió, de allí en más, permitir la intervención militar estadounidense en la región. Intervenciones que se extenderían incluso hasta el siglo XX.
En fin. Toda batalla es innecesaria, injusta, no resuelve nada y arranca por lo menos pensado, como un cacho de sandía. Pero en el fondo es el desenlace de otros muchas agresiones.
Como dice en su famoso tema “Vico C”, “Vemos a un hombre, castigando a una persona de manera horrorosa/ y esa persona resulto ser nada más y nada menos que su esposa…Vemos a un niño con un arma perforando, todo el cuerpo de su padre/ pues se canso de tanto abuso y salió en defensa de su madre.
Vemos a un joven atacando a su amigo por un kilo de cocaína/ pues en el negocio de la droga/ la traición y la codicia es la rutina. Vemos a un pueblo que se ahoga en la violencia y se pregunta ¿hasta cuando? /porque no sabe verdaderamente
donde su problema está empezando. Y nos escondemos, para no comprometernos,
y culpamos a la gente, culpamos presidentes
y sistemas de gobierno /pero cambiándome a mí mismo es como traigo paz a mi tierra. Porque es en el corazón donde comienzan las guerras..es en el corazón donde comienzan las guerras…”

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, fiel del Furia, seguidora de la Sombraonline y cenizas de tantos…

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