Demos de gobierno
La semana comienza con más reacomodamientos políticos, los más, bajados desde el poder central. Como dato excluyente, este fin de semana el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, volvió a elogiar al flamante jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, a quien destacó que «es un hombre con experiencia, con capacidad de diálogo, con gestión» y señaló que «está comprometido con este proyecto desde hace muchos años». «Con los lineamientos que le da la Presidente (Cristina de Kirchner) va implementando una agenda de trabajo sobre los temas pendientes», entre los que destacó el acuerdo entre la Argentina y España para el pago de una compensación a Repsol por la expropiación de YPF.
Estas ponderaciones no son ociosas. Scioli sabe que por buen tiempo, Capitanich va funcionar prácticamente como Primer Ministro, un poder que hasta ahora el kirchnerismo no había legitimado oficialmente en nadie. Y un gesto con el que ungió al chaqueño como posible continuador del modelo Nac&Pop.
Decía Thomas Huxley “Los resultados de los cambios políticos rara vez son aquellos que sus amigos esperan, o que sus enemigos temen”. Por eso, quienes juegan fuerte en el escenario nacional van tanteando sigilosamente las relaciones que se darán en los próximos dos años con el oficialismo, y mirando atentamente las jugadas del nuevo “componedor”.
Según el experimentado consultor Enrique Zuleta Puceiro, el gobierno Nacional, “ha iniciado una apertura decidida al mundo y una búsqueda de inversiones, y en el momento mismo que Cristina se hospitalizó, un sector importante del gobierno fue a una reunión con el Banco Mundial para obtener 3 mil millones de dólares”.
La importancia de la estadística
En paralelo “reabrieron la puerta del tema INDEC, poniendo en marcha sustituciones en el organismo, fue un mes intenso, dedicado a negociar lo de Repsol con los españoles, en la semana ha estado muy activo el gobierno en materia económica”.
“No hay un solo tema que no esté desandando sus pasos, lo más importante es lo de Kiciloff que era ministro sin cartera, es un paso importante, ahora tendrá que rendir cuentas de sus actos, eso obliga a su grupo a hacerse cargo del ministerio”, dijo con respecto a los cambios recientes.
Sobre el Jefe de Gabinete, repasó también algunos datos sutiles que exponen rumbos: “Capitanich es más conocido, tiene experiencia, tiene territorio, capacidad de convocatoria”, dijo y recordó la reunión con los gobernadores que hizo como jefe de Gabinete de Duhalde en el 2001. El recuerdo de su vínculo con Duhalde, y de su rol en ese momento en el control de la inflación, por supuesto no fue ocioso. “Esperemos que esto se complemente para arreglar con las provincias los problemas económicos (…)”, afirmó en declaraciones al diario “Al día” de Corrientes.
Recomponiendo
Este ritmo de nueva “pax y pactus” incluiría un nuevo entretegido con las provincias, un trabajo que ya inició Capitanich, redefiniendo no sólo las categorías conceptuales del llamado modelo, sino los vínculos hacia adentro, con mayor repliegue sobre las provincias K puras. Con las otras, todo indica que se mantendrá la formalidad institucional con sutil digitación del camino a seguir, mientras se inicia un laborioso y fino trabajo de base de reposicionamiento político.
Por esta última senda enfilaría hacia Chubut. Una provincia que en el corazón del kirchnerismo, está vista como “recuperada pero perdida”
Piloto automático
En ese sentido la relación del gobernador de Chubut, Martín Buzzi y el ahora Jefe de gabinete, el gobernador chaqueño Jorge Capitanich, tiene un antecedente elucidario.
Buzzi fue ni bien asumió la gobernación, asesorado por Capitanich sobre el SIGOB, que consiste en la sistematización de métodos e instrumentos que permiten el monitoreo de gobiernos. El SIGOB es un producto del «Cluster de Gobernabilidad Democratica» del Buro Regional del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), o sea un brazo íntimamente ligado al Banco Mundial, el mismo con el que ahora está retomando conversaciones y pedido de asistencia el oficialismo.
Resulta por lo menos llamativo el dato que hoy dos “presidenciables”, como Capitanich y Scioli hayan implementado el sistema de monitoreo de sus gobiernos, por lo menos parcialmente, accediendo a tutelas “externas”.
¿Casualidad, mera coincidencia, dato suelto? Quién podría asegurarlo. Hay quienes rechazan este tipo de sistemas de monitoreo aplicados por el PNUD a instituciones públicas, por considerar que directamente se estaría tercerizando un servicio y un control que debiera ser potestad reservada del Estado.
Por el contrario, quienes compran las recetas procedimentales, destacan por ejemplo el Sistema de Monitoreo de Actores y Temas de Gobernabilidad – SIMAT, que es uno de los módulos del SIGOB y está orientado a “construir un servicio de información especializado, sobre aquellos actores y temas de mayor relevancia para el gobierno, con el objetivo de detectar de manera temprana, percepciones adversas y salir al frente de ellas antes de que éstas se conviertan en demandas o deriven en conflictos (sic)”.
Si bien hay más de 170 países que aplican a algo el SIGOB, hasta ahora Argentina no había accedido a aplicarlo en sus estructuras nacionales, aunque si en algunas provincias como las mencionadas.
Según afirman entendidos, el organismo cobraría un 6% de comisión por cada compra que realiza conforme a cada proyecto. Algunas resistencias en el país se basaban en que “el entregarle al PNUD el manejo de las licitaciones públicas es una pérdida de soberanía”. “El Estado está cediendo una de sus principales facultades que es la de administrar sus propias instituciones”, afirmó alguna vez un posicionado funcionario del norte del país.
En la práctica, hasta el momento se registró en 2006, que el gobierno de la Provincia de Buenos Aires contrató un módulo destinado al “Sistema de transparencia documental o Sistema de correspondencia y archivo” y el “Sistema de programación y gestión por metas y resultados”. También aplicó monitoreo del SIGOB a su “Ministerio de Gobierno de Provincia de Buenos Aires.
Por su parte otro de los núcleos estratégicos geopolíticamente hablando, el gobierno de Corrientes, accedió a aplicar en 2011 el “Sistema del centro de gestión (que se aplica a presidente, gobernador, prefecto y ministro).
Mientras que el gobierno de Chaco, aplicó el “Sistema de monitoreo de actores y temas de gobernabilidad” desde 2009.
En Chubut, Martín Buxi hizo lo propio y optó por un sistema que lo ayudase a organizar procesos de gobierno. Figura en SIGOB la operación contratada de “Consultor/a nacional para la implementación de las acciones comunicacionales (ACOM)” precisando que la provincia buscaba un “tipo de contrato individual (solo personas naturales)” y el cierre era el 18 de febrero de 2013. Luego Chubut habría ido avanzando en la implementación del “Centro de Gestión del Gobernador, Metas, y Acción Comunicacional”, en los tres sistemas, con los respectivos comités.
Semejanzas y diferencias
En lo que respecta a Capitanich la adhesión al Módulo de Indicadores del Sistema de Información para la Gobernabilidad Democrática (SIGOB) que adoptó para “optimizar el proceso de planificación estratégica de las políticas públicas” en la gestión de su gobierno, hubo importantes resultados a mostrar. Tanto, que Capitanich se ocupó personalmente de completar el proceso de búsqueda de “transparencia”, presentando los indicadores a la ciudadanía como corolario del trabajo realizado por el Ministerio de Planificación y Ambiente junto a ministros y autoridades responsables de organismos autárquicos, previo a su publicación on line, para que sus gobernados pudieran acceder a la información de lo propuesto y lo hecho. Hoy su conducción “sistematizada” es innegable incluso a nivel nacional.
En el caso de Buzzi, fue exactamente el 22 de febrero de 2012 cuando anunció en reunión de gabinete la implementación del sistema SIGOB. “En Chaco estuvimos viendo in situ cómo funcionaba este sistema de gestión que nos va a permitir a nosotros tomar las decisiones políticas en base a información certera”, había precisado el mandatario. A partir de allí no se sabe si en Chubut hubo resultados mostrables que hasta ahora no se dieron a conocer públicamente, y en qué sectores se aplicó y si se sigue aplicando el SIGOB, una herramienta con la que a Capitanich no le fue nada mal, y en Chubut no logró evitar muchos de los traspiés políticos, remociones constantes de gabinete y errores gruesos por los que hoy afronta varias interpelaciones de ministros.
Entre otras cosas dicen que la adicción a la tablet que muchos de los funcionarios chubutenses exponen, tiene que ver con el uso de esa especie de piloto automático para gobernar que parecía mágico, pero en muchos casos resultó solo un demo. Habrá que ver…