El Senado pisa fuerte
El Senado nacional adquirió en la gestión mileísta una centralidad especial. Ya desde la conformación que emergió de la primera vuelta de octubre de 2023 se sabía que en cómo se manejara esa administración con eventuales aliados estaría la respuesta a si ese sería su talón de Aquiles. Tenía sentido: estábamos hablando de un oficialismo conformado por apenas 7 senadores.
No le fue mal de entrada, dado que logró conformar una mayoría enorme, aunque ficticia. Porque la mayoría que logró conformar prestamente con aliados superó largamente el quórum, pero siempre se supo que esos votos eran -y seguirían siéndolo- prestados. Y lo experimentó bien La Libertad Avanza cuando los senadores decidieron hacerse escuchar con la ley fundacional del Gobierno libertario, Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, a la introdujeron múltiples modificaciones.
Volvería a mostrarlo en otras circunstancias, y también supo el oficialismo que lejos estaban de ser invulnerables, como cuando la oposición logró rechazar el DNU 70/23.
Ya con una composición más robusta, pasadas las elecciones intermedias, y un peronismo disminuido luego de haber perforado el piso de la treintena de miembros por primera vez desde la ampliación del Senado a 72, el oficialismo se ilusionó con un verano soñado en el que aprobó todo, de la mano de una arrolladora Patricia Bullrich, nueva jefa del bloque oficialista, que aportó toda su experiencia y pericia a esas tareas.
Sin embargo no tardarían en darse cuenta de que nada era definitivo en esa cámara, donde los aliados vienen mostrando hace rato que toda negociación tiene su precio. Y donde además el oficialismo le agregó una cuota de tensión rompiendo hace rato todo vínculo con Victoria Villarruel, titular del Cuerpo, y tiene además una relación ambigua con la propia Bullrich, al punto tal de trascender la semana pasada que los hermanos Milei estaban evaluando su desplazamiento.
Fuente: Parlamentario