El suelo sigue cediendo en barrios de Comodoro Rivadavia


La situación en el barrio Sismográfica sigue siendo delicada. A 9 días del deslizamiento en el Cerro Hermitte, los equipos municipales mantienen un operativo controlado que permite el ingreso limitado de vecinos a sus viviendas, pero el escenario geológico obliga a extremar precauciones: el cerro continúa desplazándose, aunque sea de manera leve, y las señales de inestabilidad se multiplican.

Cada mañana, personal técnico y un geólogo recorren la zona alta para evaluar las condiciones del terreno. Recién después de ese relevamiento diario se autoriza el acceso, bajo estrictas directivas de seguridad. Los vecinos ingresan en grupos reducidos, algunos en vehículos hasta un punto intermedio y otros a pie, según el sector al que deban dirigirse.

Desde el Municipio explicaron que la mayoría de las familias ya logró retirar sus pertenencias más importantes. Sin embargo, persisten pedidos puntuales para recuperar aberturas u otros elementos estructurales. Sobre esto, las autoridades fueron claras: no se permite intervenir las paredes ni realizar trabajos que puedan agravar el riesgo. Solo se autoriza retirar elementos que ya estén sueltos o fuera de la estructura original.

El secretario de Control Urbano y Operativo, Miguel Gómez, señaló que la continuidad del operativo está bajo análisis y dependerá de una evaluación conjunta con el intendente. “El movimiento del terreno es mínimo, pero constante. Se ve en las grietas, en la inclinación progresiva de algunas calles y en los cortes del suelo. Eso nos obliga a pensar en un cierre próximo de esta etapa”, advirtió.

En el barrio Médanos, en tanto, los equipos detectaron una importante fuga de agua y daños en el contrapiso de un sector del parque que se habría separado del cordón. Actualmente se realizan perforaciones y estudios de suelo para determinar el alcance del problema.

Según detallaron desde el área técnica, los movimientos del terreno se perciben tanto en zonas altas como bajas. Cercos caídos, paredes derrumbadas y viviendas con daños estructurales graves forman parte del panorama posterior al fin de semana. Algunas construcciones, incluso, presentan un riesgo inminente de colapso.

El diagnóstico es claro: el terreno sigue activo y la prioridad es resguardar la integridad de las personas. Mientras tanto, las autoridades avanzan en evaluaciones técnicas que definirán los próximos pasos en una emergencia que, lejos de cerrarse, mantiene en vilo a varios sectores de la ciudad.

Fuente: El Patagónico

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