Las casualidades no existen
Fredrich Schiller afirmaba que «no existen las casualidades. Lo que nos parecen meros accidentes emerge siempre de la fuente más profunda». Carl Jung hablaría de la “sincronicidad” para explicar aquellos eventos que resultan significativos en su casualidad. «Todo depende de cómo miremos a las cosas, no lo que estas sean en sí». Ello quiere decir que el significado de los elementos se encuentra en la subjetividad del observador, no en la objetividad del mundo.
Que “coincidentemente” se dé una ola de acuartelamiento policial en casi todo el país por reclamos salariales y en simultáneo, una ola de saqueos en muchas localidades, es por lo menos sintomático desde una mirada socio-política. No solo por la falta de espontaneidad de los conflictos que evidenciarían operaciones interesadas en sus orígenes, no de fácil percepción, sino también por el grado de mediatización del tema abordado como hechos más que “alarmantes” y “definitorios” en una gran cantidad de medios de amplísima influencia en la opinión pública.
Tampoco parecería casual que el reclamo que dispara la situación, esté centrado en las fuerzas de seguridad, aquellos habilitados para ejercer el poder material, pero en esta ocasión representado por el policía y vecino, no por supuesto por uniformados de otra fuerza, cuya aparición podría apuntarse como movimiento “golpista”. El conflicto sin embargo es de botas, y se da en una fecha que es mucho menos casual, a las puertas de cumplir hoy la Argentina 30 años de democracia ininterrumpida.
La aparición de un nuevo protagonista político como el narcotráfico, íntimamente vinculado a sectores de poder y sobre todo a fuerzas de seguridad, tampoco es fortuito. Como no lo es la cruzada declamativa impulsada desde la gran potencia policía del Norte y hasta de la Iglesia, en torno a la lucha nacional que debe llevarse adelante. Esta ha sido una metodología temática y práctica intervencionista que se ha replicado en casi todo los países que se requería controlar.
Embestida política
De hecho, tampoco es pura coincidencia que los focos de desorden y amenaza se den cuando el oficialismo logró casi magistralmente pasar el trámite de unas elecciones legislativas poco favorables, y tras la convalecencia de Cristina, reciclar con éxito la fuerte figura presidencial a manos de un nuevo conductor que oficia casi como primer ministro, el “Coqui” Capitanich.
Sin dudas un golpe de timón que desconcertó y desdibujó los planes de hasta los más entusiasmados con 2015. ¿O alguien cree que los Duhalde, los Massa, los Eduardo Buzzi, los Baratta, están contentos y tranquilos esperando dos años para poder ´jugar´, después de la apertura y cambios que plantó el kirchnerismo exponiendo verdadera capacidad de reconversión?
Para colmo el redireccionamiento económico atemperó ánimos con varios sectores y generó fuertes expectativas, abriendo el diálogo hasta con los sectores más impensados. Después de todo la lógica económica indica que si algo empieza a funcionar, para que cambiar, no? En ese marco no es tan descabellado pensar entonces que se trata de un escenario armado con el que se intenta neutralizar el recicle k, apresurando algunas cosas.
Ayer mismo desde uno de los monopolios mediáticos opositores titulaban “Se acabó la plata, empezó el lío y nadie tiene un plan”. Si bien el análisis es bueno, es parcial. Tanto que dice casi todo esto que planteamos, pero con la rareza subjetiva de ser casi una respuesta a los hechos, léase entonces: “No va a haber plata para los acuerdos salariales que se deban cerrar bajo este tipo de conflictos, va a haber más líos y los que podemos tener un plan somos nosotros”
De pura coincidencia por ejemplo, en simultáneo ayer el Fondo Monetario Internacional (FMI), (¿lo conoce el lector?, ¿le recuerda algo?) dio plazo hasta «fines de marzo próximo» para que el gobierno publique el nuevo índice de precios al consumidor que viene anunciando para reemplazar el índice oficial de inflación.
La entidad que lidera Christine Lagarde fijó también para esa fecha el plazo para que el gobierno emita un índice «revisado» de su estimación oficial de evolución del crecimiento económico (PBI), luego de que el indicador también fuera objeto de cuestionamientos.
Ambas intimaciones forman parte de lo evaluado ayer mismo en la reunión de directorio del organismo. El comunicado emitido al término del encuentro sostiene que, además de la publicación de esos dos nuevos indicadores para marzo próximo, se esperan «otras medidas» -que no detalló- para el mediano plazo.
«Habrá otras medidas que deberán adoptarse para septiembre de 2014 y febrero de 2015», añade la nueva receta que nos empezaron a imponer.
El documento reconoce la «importancia del diálogo” con la Argentina y el «trabajo» que se ha hecho al respecto, pero subraya que, hasta ahora, el gobierno «no aplicó» las medidas esperadas. Queremos algo más clarito? Echarle agua..