Recuperación histórica de las ballenas jorobadas en Brasil

La población de ballenas jorobadas que visita la costa brasileña para reproducirse y tener crías pasó de estar al borde de la desaparición a superar los 30 mil ejemplares en la actualidad. Este logro se atribuye a décadas de protección, monitoreo científico y conservación marina, lideradas por el Proyecto Baleia Jubarte, creado en 1988 en el Parque Nacional Marino de Abrolhos, Bahía.

El papel del Instituto Baleia Jubarte

En 1996 se fundó el Instituto Baleia Jubarte, que amplió las investigaciones y programas de educación ambiental. Según su vicepresidente y fundador, Enrico Marcovaldi, las primeras estimaciones en los años 90 hablaban de apenas 1.500 a 2.000 ballenas. Hoy, gracias a la protección sostenida, la población supera las 30 mil. Geociencias
El presidente del Instituto, Eduardo Dudu Camargo, explicó que la metodología incluye sobrevuelos con rutas predefinidas y observadores que registran la presencia de los animales, datos que luego se utilizan para modelos de densidad poblacional.

Ciencia y tecnología para la conservación

El proyecto ha incorporado nuevas tecnologías, como ser dispositivos de seguimiento que registran movimientos, inmersiones, sonidos e imágenes y el monitoreo de cerca de 300 ballenas con diferentes tipos de equipos. También destacan el uso del carisma de la especie para sensibilizar a la sociedad y transformar conocimiento en políticas de protección.

Riesgos actuales

A pesar de la recuperación, los investigadores advierten que la especie enfrenta amenazas como los enmallamientos en redes de pesca, las colisiones con grandes embarcaciones, la contaminación acústica que altera su comunicación y hábitos de alimentación y el cambio climático, que puede afectar la disponibilidad de alimento.
Camargo subrayó que el principal riesgo sigue siendo la interacción con redes de pesca, mientras que el tráfico marítimo y los efectos del clima también generan preocupación.

Beneficios ambientales y climáticos

La conservación de las ballenas jorobadas es fundamental para la salud de los océanos y el clima global; ya que captura de carbono: almacenan grandes cantidades en sus cuerpos y lo llevan al fondo del mar al morir. Impulsa la fertilización del fitoplancton, sus nutrientes estimulan el crecimiento de organismos que producen oxígeno y absorben CO₂. Y son especies centinelas, actúan como indicadores del estado de salud del ecosistema marino.
En este sentido, la recuperación de las ballenas jorobadas en Brasil, de apenas unos miles a más de 30 mil ejemplares, es un ejemplo exitoso de conservación marina.
Tres décadas de trabajo conjunto entre ciencia, sociedad civil y empresas como Petrobras muestran que la protección sostenida puede revertir procesos de casi extinción. Sin embargo, los riesgos persisten y requieren vigilancia constante para garantizar que este símbolo de biodiversidad continúe prosperando en los océanos.

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