En Chile tienen el único glaciar que sigue creciendo

En un mundo donde la mayoría de los glaciares están disminuyendo, el glaciar Pío XI en la Patagonia chilena desafía esta tendencia; este glaciar, el más grande de Sudamérica, ha aumentado más de 10 kilómetros de hielo desde mediados del siglo XX.
Este comportamiento inusual destaca mientras que, a nivel mundial, las Naciones Unidas han declarado 2025 como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares debido a la rápida disminución de estas reservas de agua dulce.

Sigue avanzando

En los Andes, los glaciares se adelgazan aproximadamente 0,7 metros por año, superando el promedio global en un 35%. Sin embargo, Pío XI continúa su avance hacia el océano, una rareza en un entorno donde la mayoría de las formaciones glaciales están en retirada.
El glaciar Pío XI, también conocido como Brüggen, se extiende sobre más de 1,200 kilómetros cuadrados y vierte su hielo en el fiordo Eyre. Históricamente, entre 1945 y 1995, su frente avanzó 10 kilómetros, un fenómeno excepcional en una región de retrocesos glaciares.
Investigaciones recientes confirman que Pío XI ha continuado alternando entre períodos de retroceso y avance, desplazándose uno a dos kilómetros adicionales en sus frentes desde el inicio del siglo XXI.
Un equipo de más de veinte científicos emprendió una expedición desde Punta Arenas, utilizando diversos métodos como el radar para medir el espesor del hielo y la sismología para analizar el material subyacente. Estos esfuerzos culminaron en perforaciones de 470 metros de profundidad.
La investigación estuvo liderada por el glaciólogo japonés Shin Sugiyama, en colaboración con expertos chilenos. Bajo el glaciar, encontraron un lecho sedimentario y colocaron sensores para medir la presión del agua, un elemento crucial para entender su deslizamiento.

Causas

La razón por la cual Pío XI sigue avanzando es todavía un misterio. Según el investigador Paul Sandoval, dos hipótesis principales están en juego: dinámicas internas del glaciar y factores climáticos. El aumento de la nieve en la cuenca o los cambios en la circulación del agua subglacial podrían explicar su avance.
Desde una perspectiva climática, un aumento sostenido de un glaciar requiere un clima más frío y mayores precipitaciones. Pío XI podría estar respondiendo a condiciones climáticas pasadas que favorecieron la acumulación de nieve.
El comportamiento del glaciar también podría depender de su lecho sedimentario, que podría provocar avanzadas intermitentes. Entender estas dinámicas es crucial para prever cómo su crecimiento afectará al fiordo Eyre y los ecosistemas cercanos.
En el contexto del Año de los Glaciares, Pío XI ofrece una ventana única para estudiar cómo interactúan el clima, el relieve y el hielo en un glaciar de tal magnitud. A medida que el calentamiento global redefine el futuro de los glaciares, este gigante en crecimiento podría proporcionar valiosas pistas sobre el destino del hielo andino.

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