Barcelona cobrará una tasa de 30 euros a los cruceristas
El Ayuntamiento de Barcelona, luego de comenzar una campaña contra las viviendas de uso turístico, las cuales piensa erradicar por completo para el 2028, ahora llegó el turno de la industria de los cruceros. Los pasajeros que permanezcan menos de 12 horas en la ciudad pasarán a pagar una tasa turística de 30 euros, la tarifa más alta de todas las categorías y muy por encima de los 13 euros por día que abonan los clientes alojados en hoteles de cinco estrellas.
Sin embargo, el objetivo del actual alcalde, Jaume Collboni, va más allá, al proponer la eliminación total de los cruceros de escala en la ciudad. Por su parte, la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) reclama medidas más proporcionales para regular el turismo y defiende su postura con un estudio reciente que señala que los cruceristas solo representan el 2,5% del total de visitantes diarios que recibe la capital catalana.
Tasa turística
El pasado 16 de junio, los bloques de los partidos PSC, ERC y Comuns en el Parlament de Catalunya dieron luz verde a una reforma de la tasa turística catalana. Esta modificación permitirá al Ayuntamiento de Barcelona incrementar el recargo municipal de este tributo hasta los 24 euros al día para los cruceristas que pasan menos de doce horas en la ciudad.
Este recargo municipal de 24 euros, que se sumará a los 6 euros establecidos para los cruceros en la tasa turística catalana, significará que aquellos cruceristas que permanezcan menos de 12 horas en el destino llegarán a pagar un total de 30 euros por desembarcar. La nueva tarifa aún no ha entrado en vigor y por ahora todavía no está claro en qué momento del 2027 se aplicará la subida.
Las tres formaciones políticas acordaron tramitar la modificación de la ley que regula el impuesto mediante la ley de acompañamiento a los presupuestos, que se votará el próximo 2 de julio. Con este cambio legislativo, el consistorio, a través de la modificación de sus ordenanzas fiscales, dispondrá de margen legal para triplicar el recargo aplicable a los cruceristas con estancias inferiores a 12 horas en la ciudad.
La portavoz de ERC en el Parlament, Ester Capella, señaló que este incremento permitirá al Ayuntamiento de Barcelona recaudar más de 20 millones de euros al año y explicó que la formación republicana ha propuesto destinar estos fondos a bonificar el 50% de los comedores escolares. «Es un paso más para avanzar hacia un modelo turístico más equilibrado, con más capacidad de decisión por parte de las instituciones y con más retorno para el conjunto de los ciudadanos», declaró.
Por su parte, el portavoz de Comuns en el Parlament, David Cid, reclamó «coherencia» al alcalde Jaume Collboni para aplicar el incremento del recargo de forma inmediata. Cid afirmó que los cruceros que permanecen menos de 12 horas en Barcelona son «los que más impacto negativo tienen en la ciudad y más malestar vecinal generan», y sostuvo que el aumento de la tasa no persigue una finalidad recaudatoria, sino «disuasoria».
Por otro lado, el cuarto teniente de alcalde de Economía, Hacienda, Promoción Económica y Turismo del Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Valls, agradeció a PSC, ERC y Comuns que hayan respaldado la propuesta planteada inicialmente por el alcalde Jaume Collboni para reducir los cruceros de escala y avanzar en la «desmasificación de la ciudad».
A cero
Asimismo, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha reiterado que su objetivo es reducir “a cero” los cruceros que únicamente realizan escalas cortas y no tienen la capital catalana como puerto de origen o destino de su trayecto. El primer edil afirmó que el gobierno municipal busca potenciar “un turismo de calidad” y que una de las claves estratégicas consiste en atraer viajeros del segmento MICE. “Lo que no queremos es la masificación turística y por eso eliminaremos los pisos turísticos en 2028”, añadió, en referencia a la no renovación de las 10.000 licencias de viviendas turísticas actualmente dadas de alta en la ciudad.
Respecto al trasfondo de esta situación, en una entrevista publicada recientemente en Hosteltur, José Antonio Donaire, comisionado para el Turismo Sostenible del Ayuntamiento de Barcelona, explicaba que “la política turística de Barcelona incide especialmente en las tres ‘B’ (Beds, Berths y Buses)”.
En cuanto a los camarotes (Berths), el consistorio ya acordó con el Puerto de Barcelona reducir las terminales de cruceros de 7 a 5 para el año 2030, limitando el volumen de cruceristas de forma progresiva. “Esto supone una reducción de 37.000 a 31.000 cruceristas diarios. Es otra medida de contención más, en la dinámica de adaptar las estrategias turísticas a las de la propia ciudad”, apuntaba Donaire.
Por su parte, las compañías navieras defienden su actividad ante las críticas crecientes hacia el turismo de cruceros. En este contexto, la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) presentó recientemente un estudio desarrollado para aportar más datos objetivos al debate sectorial.
De acuerdo con el citado informe, elaborado por la Universidad de Girona (UdG), el turismo de cruceros representa únicamente el 2,5% del total de visitantes diarios que recibe Barcelona. “Además, solo durante 32 días al año los cruceristas superan el 5% del total de visitantes diarios, y en ningún caso exceden el 7,5%”, remarcó CLIA basándose en los resultados de la investigación.
El documento concluye el “carácter minoritario del turismo de cruceros en Barcelona” y sostiene que este segmento “no constituye un factor estructural de la presión turística”, según destaca la patronal de las navieras. Asimismo, afirma que “se demuestra que existe una baja coincidencia sistemática entre los días de mayor afluencia turística global y los picos de llegada de cruceristas”.
El estudio, promovido conjuntamente por el Puerto de Barcelona y CLIA, fue presentado en la capital catalana por el doctor Josep Maria Espinet Riu, profesor del Departamento de la UdG e investigador de INSETUR, el pasado 11 de junio. Espinet recordó que en una ciudad como Barcelona confluyen diversas tipologías de visitantes (turistas con pernoctación, excursionistas de un día, estudiantes, trabajadores metropolitanos y cruceristas) que coinciden en espacios y momentos concretos. Por ello, el informe indica que “la saturación urbana responde a dinámicas complejas y multicausales, derivadas de la interacción de múltiples flujos urbanos y turísticos”.
CLIA reclama medidas selectivas, no generalizadas
Según apuntó el director de CLIA en España, Alfredo Serrano, “el análisis de la Universidad de Girona confirma que la actividad de cruceros tiene un peso muy limitado dentro de la dinámica turística de Barcelona». Asimismo, añadió: «Compartimos plenamente la voluntad de avanzar hacia un modelo turístico sostenible, equilibrado y generador de valor para la ciudad y para los barceloneses. Por eso, ponemos a disposición de las administraciones los datos y el conocimiento del sector para analizar conjuntamente medidas para hacerlo posible”.
En esta línea, la investigación propone “avanzar hacia una gobernanza turística basada en datos que evite diagnósticos simplificados y mejore la comprensión de la actividad turística según el contexto, el espacio y el momento”. Por este motivo, el documento recomienda “reforzar modelos de gobernanza sustentados en indicadores objetivos para diferenciar entre volumen, intensidad y presión, así como identificar el peso relativo de cada segmento”.
Por otra parte, el informe destaca “la oportunidad de reforzar la gestión anticipada de los flujos turísticos, aprovechando la previsibilidad de segmentos como el turismo de cruceros”.
El análisis también sugiere medidas específicas “para los puntos y momentos en que se producen las concentraciones más elevadas”. En consecuencia, sostiene que “las estrategias de gestión deben orientarse a mejorar la distribución espacial de los flujos, optimizar la capacidad de los espacios más tensionados y actuar de forma selectiva en los momentos de máxima afluencia, en lugar de aplicar medidas generalizadas sobre el conjunto del sistema turístico”.
La metodología de la investigación se fundamentó en la combinación y validación de datos procedentes de la Autoridad Portuaria de Barcelona (APB) y de Telefónica Tech.