El dolor público por la muerte de Ángel revela el espíritu de una “sociedad quebrada”

Fragilidad, inocencia destruida, dolor por la muerte de un pequeño de 4 años. El caso de Ángel López nos interpela como sociedad. Nos obliga a mirar y a mirarnos en la rutina cotidiana, en el trato y cuidado de los niños.
Muchas voces anónimas, públicas y referenciadas en diversos organismos se manifiestan en torno a esta causa.
En la convocatoria realizada este lunes, frente a la Fiscalía de Comodoro Rivadavia, se expresó el párroco Marcelo Nieva. El sacerdote mencionó su intervención como el acompañamiento necesario ante situaciones “que duelen y requieren respuestas”. Casos como el de Ángel López evidencian el sufrimiento de una sociedad, “un sufrimiento que se nota en las parroquias, en los barrios. Gente angustiada, preocupados por el futuro, una sociedad quebrada”, dijo el sacerdote.

Comodoro, una ciudad de incertidumbres

El trabajo comunitario de las parroquias arroja una mirada particular sobre el panorama social en los barrios.
La lógica indica que la precarización laboral, la incertidumbre económica son factores determinantes del humor social, de la acción social. Pero la desesperanza no solo es
un factor de riesgo para los carenciados, parece ser un factor colectivo.
Y el entorno de desesperanza afecta directamente a los más chicos que en su inocencia no advierten el peligro.
La muerte de Ángel hace replantear el trato y la visión de la “minoridad” que tienen los organismos públicos. Los mismos que deberán someterse al escrutinio social en cuanto a su funcionamiento y capacidad de respuesta.

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