En Tailandia quieren controlar a los elefantes salvajes con vacunas anticonceptivas

Tailandia comenzó a aplicar vacunas anticonceptivas a elefantes salvajes en un intento por frenar los enfrentamientos mortales entre humanos y animales. La medida busca reducir la población de elefantes en zonas donde agricultores y paquidermos compiten por el mismo espacio.
Esto se debe a que, en los últimos años, el avance de las explotaciones agrícolas sobre los bosques desplazó a los elefantes de su hábitat natural.
Debido a esto, en 2024 estos animales mataron a 30 personas e hirieron a 29 en el país asiático, según cifras oficiales. Además, las autoridades registraron más de 2000 incidentes de daños a cultivos provocados por elefantes.
Debido a esta situación, considerada insostenible, comenzó una prueba para aplicar vacunas anticonceptivas a estos elefantes salvajes en busca de reducir su población en estas zonas clave. Sin embargo, la medida resulta polémica: los detalles.

Control poblacional

Sukhee Boonsang, director de la Oficina de Conservación de la Vida Silvestre, explicó que se volvió necesario controlar la población de elefantes mediante vacunas anticonceptivas a medida que aumenta el número de ejemplares cerca de zonas residenciales.
“Si no actuamos, el impacto sobre las personas que viven en estas zonas seguirá aumentando hasta volverse inmanejable”, advirtió el funcionario que dispuso el uso de vacunas anticonceptivas en elefantes.
Por ello, la oficina obtuvo 25 dosis de una vacuna anticonceptiva fabricada en Estados Unidos. Con esta realizó un ensayo de dos años con siete elefantes domesticados que arrojó resultados prometedores.
Tras esto, se comenzaron a utilizar en ejemplares salvajes: a finales de enero, las autoridades administraron la vacuna anticonceptiva a tres elefantes salvajes en la provincia oriental de Trat.
Cabe señalar que estas vacunas no impiden la ovulación en las hembras, pero sí evitan que los óvulos sean fecundados.

La efectividad y alcance del programa

La vacuna anticonceptiva puede prevenir la gestación de los elefantes durante siete años. Tras ello, los ejemplares podrán volver a reproducirse si no reciben una dosis de refuerzo una vez pasado ese tiempo. Los expertos seguirán de cerca a los animales vacunados durante ese período.
El programa solo se dirige a elefantes salvajes de las zonas con mayores índices de conflictos violentos.
Las estadísticas oficiales sitúan la tasa de natalidad de los elefantes salvajes en estas regiones en aproximadamente el 8,2% anual, más del doble de la media nacional.
Se calcula que unos 800 de los 4400 elefantes salvajes del país viven en estas zonas conflictivas. Las autoridades preparan ahora la aplicación de las 15 dosis restantes en áreas prioritarias.

Criticas

La campaña de vacunación suscitó críticas de que podría minar los esfuerzos de conservación.
Tailandia tiene una tradición centenaria de utilizar elefantes domesticados en la agricultura y el transporte, y estos animales fueron proclamados oficialmente símbolo del país.
Además de las vacunas anticonceptivas, las autoridades aplicaron otras medidas para reducir el conflicto; la creación de más puntos de agua y alimento dentro de los bosques; la construcción de cercados de protección; y el despliegue de guardas que reconduzcan a los elefantes de vuelta a su hábitat.
Una operación ordenada por un tribunal a comienzos de febrero para retirar elefantes salvajes en la provincia nororiental de Khon Kaen desató indignaciación pública.

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