Comenzó el juicio al policía que mató a una perra en Playa Unión
En la Oficina Judicial de Rawson se inició el juicio oral y público contra el sargento Elías Saavedra, un efectivo de la policía provincial que en Playa Unión, el 26 de marzo del año pasado, en medio de severas restricciones por la pandemia de COVID, mató con su arma reglamentaria a una perra. Al policía se le imputa el delito de maltrato animal y abuso de autoridad.
El incidente se produjo cerca de las 14 horas del 26 de marzo del año pasado en medio de estrictas restricciones por el COVID y con gran presencia policial en las calles. La policía de Playa Unión había recibido una denuncia de que en la zona donde reside la familia propietaria de la perra, había una obra en construcción con albañiles trabajando. Para los fiscales el sargento Saavedra, al ingresar al predio de la casa donde existía una ampliación en construcción, fue mordido en la pierna izquierda por la perra y al alejarse el animal, fue cuando disparó con su arma reglamentaria. El proyectil le ingresó por la parte superior del cuello y fue imposible para un veterinario salvarle la vida.
La perra tenía un año y tres meses de vida, era mestiza con rasgos de pitbull y de tamaño mediano.
En la continuidad del juicio oral en el que se encuentra acusado Elías Saavedra por haber dado muerte de un balazo a la perra Tita en Playa Unión, declaró como primer testigo la señora Marianella Castillo, la propietaria del animal. La mujer dio cuenta de las circunstancias del hecho, las posteriores acciones para intentarle salvarle la vida al animal, su forcejeo con los policías cuando éstos se alejaban del lugar y la denuncia posterior.
La mujer además de referirse a su composición familiar y en este concepto la inclusión de la perra Tita, dijo que ella no vio que el animal haya mordido al policía. Manifestó también que en las pericias realizadas por la policía, algunos efectivos intentaron alterar el lugar donde había caído el casquillo de la bala disparada por el suboficial imputado.
Dijo que ese día se estaban cumpliendo a rajatabla las condiciones de la pandemia cuando llegó la policía en averiguaciones por una denuncia de que había albañiles trabajando en una obra, actividad que estaba prohibida. En el domicilio había una ampliación en construcción y de allí las sospechas de la Policía. Agregó que la perra ladró a los efectivos y que ante la presencia del dueño para evitar una circunstancia más grave, igualmente no logró que Saavedra le desarrajara el disparo.
También dio cuenta de un forcejeo que generó con el policía Saavedra cuando éste ya se encontraba en el interior de un patrullero que finalmente se alejó raudamente.
Dijo que ni ella ni su marido observaron que la perra haya mordido al policía. Negó también que el policía haya sido agredido o golpeado por su pareja conviviente. “La perra nunca mordió a nadie y al policía solamente le ladró”, dijo la mujer.
Manifestó que tras las averiguaciones previas y al momento de realizar la denuncia, nunca pudo lograr que le dijeran el nombre del efectivo que disparó contra la perra. Además dio detalles de cómo los efectivos intentaban de manera subrepticia alterar el lugar donde había caído el casquillo de la bala, aunque sin identificar con precisión a esos policías.
Luego declaró una vecina de la familia, que también escuchó el disparo sin observar visualmente esa circunstancia. Se trata de Viviana Baragat, una operaria de una planta procesadora de pescado.
La testigo, agente Solange Chacano, con servicio en la comisaría de Playa Unión. Participó del operativo en compañía del sargento Saavedra en búsqueda de la obra en construcción denunciada por violar normas impuestas por la pandemia del COVID. La mujer se quedó en el vehículo y observó cómo la perra Tita corría al policía y “le saltaba a la cara con intenciones de morderlo”. Dijo que antes el policía “había amagado con tirarle piedras”, pero que la perra insistía con su actitud agresiva. Destacó que “nunca vio” que la perra lo mordiese al efectivo, que en esas circunstancias cargó el arma y le disparó.
También declaró el sargento primero Mario Pala, que iba al mando de la comisión policial y que no observó la circunstancia precisa del disparo que ultimó a la perra ya que estaba inspeccionando otra obra en construcción.
Dijo que Saavedra reconoció haberle disparado al perro y que ante la agresión de los dueños del perro que a pedradas atacaron a los policías y al patrullero, le dio orden a Saavedra que se vaya del lugar.
Entre los testigos, también declaró la vecina Gladys Villanueva, amiga y vecina de la familia propietaria de la perra Tita. En su casa tiene 5 cámaras de seguridad en donde se observa el paso del patrullero con los tres efectivos policiales que fueron al procedimiento que culminó de manera imprevista con la muerte de la perra Tita.
El debate continuará con la presencia de más testigos de las partes que demandará, se estima, tres días más de debate.