España: Este verano ya es el más caluroso de la historia

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de España confirmó que el bimestre junio-julio de 2026 registró la mayor temperatura media desde que existen datos homogéneos y, además, se convierte en el más seco de toda la serie histórica.
Es que la falta casi absoluta de lluvias agrava el estrés ambiental y amenaza seriamente las reservas de agua en todo el territorio nacional.
El promedio nacional tocó los 24,5 ºC, superando por casi tres grados las medias habituales. Paralelamente, las lluvias acumuladas descendieron hasta apenas 17 litros por metro cuadrado.
Ante este escenario de sequía y temperaturas récord, la ministra Sara Aagesen urgió un amplio pacto político. La meta prioritaria radica en coordinar las medidas estructurales necesarias para proteger la agricultura y el suministro hídrico.
La anomalía térmica resulta todavía más llamativa al compararla con el periodo climático de referencia 1991-2020: el verano de 2026 se sitúa 2,9 ºC por encima de la media, una diferencia extraordinaria para un promedio nacional. Según la propia Aemet, nunca desde 1961 se había observado un inicio de verano tan cálido en el conjunto del país.
Cambio climático
Más allá del récord puntual, los datos reflejan una evolución climática sostenida. La agencia meteorológica destaca que los cinco bimestres junio-julio más cálidos registrados en España se han producido desde 2015, mientras que nueve de los diez veranos más cálidos pertenecen ya al siglo XXI.
Esta concentración de récords en apenas dos décadas evidencia una aceleración del calentamiento observada también por numerosos organismos científicos internacionales.
La sucesión de olas de calor, noches tropicales cada vez más frecuentes y temperaturas máximas excepcionalmente elevadas durante los últimos veranos confirma un cambio profundo en el comportamiento climático de España.
El otro gran dato del balance climatológico corresponde a las precipitaciones. Entre junio y julio apenas se acumularon 17 litros por metro cuadrado, la cifra más baja de toda la serie histórica iniciada en 1961. Hasta ahora, el récord de sequedad correspondía a 1994, con 21 l/m², seguido por 2005 y 2016, ambos con 27 l/m².
Aunque el verano suele ser la estación menos lluviosa en buena parte del territorio español, Aemet subraya que la escasez de precipitaciones registrada este año ha resultado excepcional incluso para esa época del calendario.
La combinación de temperaturas muy superiores a la media y lluvias mínimas incrementa la evaporación del agua almacenada en suelos y embalses, favorece el estrés hídrico de la vegetación y eleva notablemente el riesgo de grandes incendios forestales.
Las consecuencias
Las altas temperaturas prolongadas afectan de forma directa a numerosos sectores. La agricultura afronta mayores necesidades de riego, mientras que cultivos de secano, bosques y ecosistemas naturales sufren un incremento del estrés térmico e hídrico.
En paralelo, los embalses reciben menos aportaciones, aumenta la presión sobre acuíferos y se intensifican fenómenos como las olas de calor marinas o la pérdida de humedad del suelo.
Los expertos recuerdan que estos procesos no solo afectan al medio ambiente, sino también a la disponibilidad de agua, la producción de alimentos, la salud pública y la biodiversidad.
Tras conocerse los datos de Aemet, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, defendió la necesidad de reforzar la respuesta institucional frente al cambio climático.
La ministra afirmó que la respuesta pasa por una mayor coordinación entre administraciones para afrontar los impactos inmediatos y por alcanzar acuerdos estratégicos capaces de abordar las causas profundas del calentamiento. En ese contexto, volvió a plantear la necesidad de impulsar un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, con el objetivo de reforzar las políticas de adaptación y mitigación ante fenómenos extremos cada vez más frecuentes.
Con 24,5 ºC de temperatura media y apenas 17 l/m² de lluvia entre junio y julio, el país afronta un escenario climático que obliga a acelerar tanto las medidas de adaptación como las estrategias de reducción de emisiones. Los récords ya no aparecen de forma aislada: se acumulan con una frecuencia cada vez mayor y dibujan una nueva realidad climática para España.