Utilizan drones para reforestar el Gran Chaco argentino

Un proyecto pionero en Argentina está utilizando drones de alta precisión e inteligencia artificial para reforestar áreas degradadas del Gran Chaco, la segunda ecorregión boscosa más extensa de Sudamérica.
La iniciativa, impulsada por The Nature Conservancy Argentina junto a la startup ReForest Latam, busca restaurar 13 hectáreas mediante la dispersión aérea de cápsulas biodegradables llamadas iSeeds, que contienen semillas de especies nativas adaptadas al clima local.
El objetivo es plantar 100.000 árboles nativos para recuperar funciones ecosistémicas vitales y acelerar procesos de regeneración natural interrumpidos por la deforestación.

Especies seleccionadas

Entre las variedades elegidas se destacan el Algarrobo blanco, el Quebracho colorado, el Guayacán y el Palo borracho. Estas especies cumplen un rol esencial en el equilibrio ecológico, aportando sombra, alimento y hábitat para la fauna silvestre, además de mejorar la calidad del suelo y la regulación hídrica.

Ventajas de la siembra aérea

El uso de drones permite intervenir grandes superficies en menos tiempo y con menores costos que la plantación manual. Cada cápsula iSeed protege la semilla y aporta nutrientes para asegurar su germinación inicial. Los vuelos son monitoreados con inteligencia artificial para garantizar una distribución óptima según las características del suelo.
Según los expertos, un solo dron puede cubrir 13 hectáreas por jornada, lo que convierte a esta técnica en una herramienta escalable y eficiente para proyectos de restauración ambiental.
El proyecto de reforestar el Gran Chaco busca plantar 100.000 árboles nativos.
La reforestación del Gran Chaco es crucial para la regulación hídrica y suelos, los bosques nativos actúan como esponjas naturales, capaces de absorber hasta 300 mm de lluvia por hora, reduciendo inundaciones y evitando la erosión. La protección de la biodiversidad, el Chaco es hábitat de especies en peligro como el yaguareté y la taruca. La sostenibilidad comunitaria, productores locales ceden parcelas para probar la metodología, integrando conservación con producción agrícola y ganadera. Y la lucha contra el cambio climático, los bosques fijan carbono y ayudan a revertir la deforestación.
El proyecto incluye controles cada 45 días para evaluar el crecimiento de las plántulas y ajustar las estrategias de siembra. Este seguimiento constante asegura que la restauración sea efectiva y que los nuevos bosques cumplan su función ecológica.

Una alianza entre ciencia y tecnología

La comunidad científica destacó que estas “lluvias de semillas” representan el futuro de la restauración ecológica en Sudamérica. Al automatizar la siembra, se logra una escalabilidad inédita para proyectos de conservación.
Argentina se posiciona así a la vanguardia regional en el uso de agrotecnología con fines ecológicos, combinando innovación tecnológica con la sabiduría de la tierra.
La reforestación del Gran Chaco mediante drones marca un precedente histórico en la gestión ambiental del país. Este modelo demuestra que la colaboración entre productores, organizaciones ambientales y tecnología avanzada puede transformar el paisaje, proteger la biodiversidad y garantizar un futuro más sostenible para las comunidades locales.

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