Buscan descartar que el brote de hantavirus del crucero haya salido de Tierra del Fuego

Una misión científica desplegada en Ushuaia inició un amplio operativo de monitoreo ambiental para determinar si existe circulación de hantavirus en sectores cercanos a la ciudad más austral de Argentina. La investigación surgió tras el brote registrado en el crucero Hondius.
Durante varios días, especialistas instalaron alrededor de 140 trampas en distintos puntos estratégicos del sur fueguino. El trabajo permitió capturar más de cien roedores silvestres, aunque hasta el momento no apareció ningún ejemplar de ratón colilargo, considerado el principal vector de la cepa más peligrosa del virus.
Además, las autoridades sanitarias señalaron que las muestras obtenidas serán enviadas a Buenos Aires para realizar estudios epidemiológicos y virológicos más profundos. Los resultados definitivos podrían conocerse en las próximas semanas.
El operativo se concentró en sectores próximos a Ushuaia, incluyendo un vertedero de basura que había sido señalado como posible lugar de exposición del denominado paciente cero vinculado al crucero turístico.

El estudio de campo

Los investigadores detectaron principalmente ejemplares de Abrothrix hirta y Abrothrix olivacea, dos especies frecuentes en ambientes australes. Según los especialistas, estos animales pueden portar hantavirus, aunque no presentan el mismo nivel de riesgo sanitario asociado al ratón colilargo.
Por otra parte, la ausencia del colilargo en las capturas generó cierto alivio entre las autoridades provinciales. Los expertos consideran que la baja presencia de este roedor en la zona podría disminuir las posibilidades de propagación de la cepa detectada en otras regiones del sur argentino y en Chile.
Asimismo, Tierra del Fuego mantiene una situación epidemiológica particular. Desde que la notificación de casos de hantavirus se volvió obligatoria en 1996, la provincia nunca registró contagios confirmados vinculados a esta enfermedad.
Sin embargo, los equipos científicos remarcan la importancia de sostener los monitoreos ambientales, especialmente frente a cambios ecológicos que pueden alterar la distribución natural de especies silvestres portadoras de virus.

Los riesgos del hantavirus para la salud humana

El hantavirus es una enfermedad viral grave transmitida principalmente a través de la orina, saliva y excrementos de ciertos roedores infectados. Las personas pueden contagiarse al inhalar partículas contaminadas presentes en ambientes cerrados o rurales.
Entre los primeros síntomas aparecen fiebre, dolores musculares, cansancio intenso y problemas respiratorios. No obstante, en muchos casos la enfermedad evoluciona rápidamente y puede provocar cuadros pulmonares severos con alta tasa de mortalidad.
La cepa asociada al ratón colilargo posee además una característica poco frecuente: la posibilidad de transmisión entre personas. Este aspecto incrementa la preocupación sanitaria en regiones donde circula el virus y obliga a reforzar las medidas preventivas.
Por ello, especialistas recomiendan evitar el contacto con roedores silvestres, ventilar espacios cerrados antes de ingresar y mantener condiciones adecuadas de higiene en viviendas, campamentos y áreas rurales.

Ecosistemas australes y vigilancia ambiental permanente

El monitoreo realizado en Ushuaia también refleja la creciente relación entre salud pública y conservación ambiental. Los cambios en el clima, la expansión urbana y las modificaciones de hábitat pueden influir sobre la dinámica de las poblaciones de roedores silvestres.
Además, los basurales a cielo abierto y ciertas alteraciones ecológicas favorecen la presencia de especies oportunistas capaces de transportar enfermedades. En consecuencia, los científicos consideran fundamental fortalecer la vigilancia ambiental en regiones turísticas y áreas naturales sensibles.
Mientras continúan los análisis en laboratorios especializados de Buenos Aires, las autoridades sanitarias sostienen que no existen indicios de circulación masiva del virus en Tierra del Fuego. Aun así, el operativo permitió ampliar el conocimiento sobre la fauna local y reforzar las estrategias preventivas en el extremo sur del continente.

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