¿A quién se llevará agosto?

Por Trivia Demir

La semana comienza con el ´retroceso en ojotas´ nacional que amagó con una fuerte embestida contra la Patagonia. Algunos dicen que fue demasiado rápido y fácil como para ser cierto, y esperan un as en la manga del poder central. Otros consideran que fue un modo de tantear hasta donde podía mantener lealtad cada gobernador y con esto se desenmascaró un poco más el mapa electoral de cinco distritos con vista a 2019 con la suficiente antelación como para replantear fidelidades y alianzas. Hay quienes además creen que son apenas temas de dilación y entretenimiento en el marco de los complejos temas que se dirimen en realidad en la cúpula de Balcarce 50 que es apenitas la cáscara de la naranja, porque el jugo está en otro lado. Cómo sea, Chubut jugó el juego y el gobernador encabezó una cruzada cortita, sonora y que, en términos de resultados, salió bien. La coyuntura sin embargo dirá cuan efectivo fue el envalentonamiento de Mariano Arcioni, que por primera vez se puso el traje (no satinado) de líder regional, con tono medido, sin verborragias innecesarias como su antecesor y ex compañero de fórmula fallecido, y dejando siempre abierta la puerta al diálogo y la reflexión. Por supuesto, se verá cómo se sintió esta jugada cuando deba concurrir por estos días al mostrador donde ´atiende Dios´, que es la entelequia ´Nación´ o donde dormita ´la República´, que es Macri, al decir de Carrió.
A Chubut no le sobra nada, y por el contrario aporta mucho más de lo que se considera en la valoración global del mapa criollo. Y políticamente está claro que Arcioni jugará por el centro, y más cerca del FR y PJ que del PRO. Además, si siguen los ´aprietes´, está claro que los estados subnacionales saltarán de su letargo, más tarde o más temprano, como la historia federal lo muestra.
Según exponen los guarismos «Los recortes en el semestre se concentraron en las transferencias discrecionales a provincias (una caída interanual del 5,5%; $1720 millones) y especialmente en la inversión pública (19,9% de baja respecto del mismo período de 2017; unos $20.000 millones). Desde este año, las cuentas nacionales excluyen el Fondo Federal Social («sojero») tanto en los ingresos como en los egresos; si en 2017 se hubiera operado igual, la baja en las partidas de capital habría sido de 10%», reportó este fin de semana La Nación, con lo que se evidencia que el sogazo al Interior es brutal.

Traducido en votos

Dice el columnista político Ricardo Rouvier que “Hay momentos en que la política se recorta sobre el fondo o del escenario político, aparece como una demanda silenciosa de los ciudadanos y como una ausencia o sombra de la política profesional. Hoy el vacío es más evidente en un oficialismo enredado en sus propias soluciones. La sociedad con su manera de expresarse, requiere la firmeza de un timón decididamente agarrado por quien se ha elegido. El pasaje está preocupado y amargado porque hay incertidumbre en el trayecto; la tripulación muestra desorientación y falta de dominio sobre los instrumentos”.
Y advierte que “Cambiemos, alianza electoral que tiene su núcleo duro en el PRO hoy embretada en la gobernabilidad, ha desandado como en el juego de la Oca varios casilleros. En algunos ámbitos circulan imaginariamente los nombres de Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna, como una cita de espectros para el caso de naufragio. Otros profetizan que vamos a pasar de ser un país culturalmente bimonetario, a realmente bimonetario.
Se ha producido una brecha entre el Gobierno y sus bases electorales, y ha alentado a los opositores más activos a aumentar su esperanza de que podrán ganar en el 2019. Por estas horas la única buena noticia para el Gobierno sigue siendo que la oposición también tiene problemas con la política, con la edificación de la política. Pero es indudable que la izquierda, el progresismo y el kirchnerismo aspiran a un derrumbe del oficialismo, aunque nadie dice cómo será «el día después».
El marketing político es importante, aunque el nombre remita a pasta dental o yoghurt, pero la política es más que importante, es imprescindible. Y el Gobierno que prometió muchas cosas desde antes de ganar y durante el tránsito, hoy comprueba que tiene las manos vacías y el plan Marshall no viene. También dijimos después de octubre que el principal adversario al oficialismo no era el panperonismo sino la economía. Era fácil anticiparlo, muchos sabíamos que los mercados iban a hacer lo suyo sin ninguna concesión emotiva. Se erraba cuando se sobreestimaba a un Macri como fracción de la hegemonía mundial; comparado con lo que Macri vale para dicha hegemonía”.

El escenario mayor

«La corrida internacional estimulada por un Trump, quien juega a la perinola cargada que marca siempre «tomatodo», fue un disparador externo de un reacomodamiento internacional de las finanzas. Se logró el objetivo: fortalecer el dólar y debilitar al resto de las monedas. La concentración del poder indica que marchamos no hacia el G20 sino hacia el G2: EEUU y China; enemigos y socios.
El peso lideró la devaluación comparado con el resto del por la vulnerabilidad de una gestión ineficaz. Una gestión para la cual la palabra «industria» fue exótica durante dos años y medio. Hay mucha más energía ocupada de las finanzas que de la economía productiva. El fortalecimiento del dólar a nivel internacional, y sobre todo en nuestro país, marcaba por otro lado el hundimiento de declaraciones hasta el hartazgo de funcionarios en todo este tiempo, que pasaron a constituir material para los trabajos prácticos de la facultad sobre el tema de la posverdad”.
Para Rouvier, “hay cierta ingenuidad en la creencia que el capitalismo global tiene una mirada protectora para los países emergentes de gestión conservadora, por su aporte ideológico al sistema mundial. A veces se hace el cálculo fácil, de que Trump, Merkel, Macrón, la UE, la OEA, el FMI y la CIA se suman directamente, sin considerar las contradicciones secundarias y la disputa de las fracciones dentro del bloque histórico. En lo local, los sectores dominantes que apoyaron la candidatura de Macri no juegan como una amalgama homogénea, sino que sobresale, como es habitual, la ausencia de una burguesía nacional dominante con cierta direccionalidad estratégica. Además, el capitalismo no se maneja con empatías, es muy riguroso en la persecución de su interés.

¿Y ahora qué?

Para el consultor especializado «Cambiemos y la pérdida de popularidad presidencial operan como pinzas para que el oficialismo se planteé cómo continuar para completar su mandato y tener alguna expectativa respecto a la reelección. La propuesta económica del Gobierno ha construido un verdadero laberinto, con muchas salidas falsas y errores manifiestos. Estamos caminado por el umbral de la estanflación, pero con paso seguro avanzamos hacia el empeoramiento, y los límites estarán dados por la protesta social y la incidencia que esto tenga en la gestión. Otra vez más aparece la política enmarcada en la falta, no en su abundancia sino en su escasez. El gradualismo resultó ineficaz para el círculo rojo y el tarifazo fue un shock para las familias y las pymes. Se acudió al FMI que pidió más velocidad. Pero el Gobierno va midiendo (¿midiendo?) la tensión de la cuerda, mientras quedan por el camino fallas, errores y ministros. Cuando el Gobierno piensa en la política, aparece inevitablemente el peronismo. Éste presenta algunos canales de acceso y otros muros de bloqueo y rechazo que apuntan directamente al Poder, a desalojar al oficialismo y ocupar su lugar. Esto no parece ni fácil ni accesible frente a una sociedad en la que sigue teniendo alguna vigencia el rechazo al pasado. Ese rechazo hoy no es igual a noviembre del año pasado, pero no se observa una disposición mayoritaria a «volver», no hay intención de reemplazar a Cambiemos por el kirchnerismo. El kirchnerismo sabe que debe seducir al no kirchnerismo para poder ser competitivo y superar el síndrome de la segunda vuelta”.
Según advierte el analista “por ahora, los caminos del diálogo y la negociación entre el oficialismo y el peronismo federal están abiertos. Cómo será el edificio a construir, no lo sabemos. Hay que recordar que Macri, desde los inicios, confirmó que su Gobierno no iba a ser de coalición, refiriéndose a la UCR. Aunque la extemporaneidad de Carrió inaugura, dos por tres, una plataforma paralela al poder central. Cuando Carrió no habla también mejora su imagen, a diferencia que cuando desparrama su egocentrismo desorbitado por la TV”.

La alianza presunta

Para Rouvier «El fantasma de toda administración, cuando su capacidad de gobernabilidad amengua, es la coparticipación de las decisiones. Y el peronismo, con su larga experiencia, no ofrecerá servicios sin solicitar nada a cambio. Macri y sus principales asesores se espantan ante la palabra «cogobierno». El sector político del gobierno descree de los acuerdos y de aflojar en el verticalismo que impone el Presidente. En la intimidad repiten el pensamiento liminar: el peronismo y el radicalismo son anacrónicos y Cambiemos, o mejor dicho el PRO, es el futuro”.
El analista advierte que “por supuesto que el peronismo federal no pretende cogobernar ni destituir al gobierno, pero sí conoce la importancia de mantener una oposición ordenada y de ser alternativa en el 2019, o en el 2023; pero no quiere ser un simple partenaire en las elecciones del año próximo”.
“El sector del peronismo integrado por legisladores, gobernadores y algunos dirigentes sindicales cuenta con poder real como para establecer un frente de negociación con el Gobierno y tienen en común que no quieren compartir su futuro político con CFK”, sostiene el analista y advierte “la gran mayoría de los políticos tienen pasado en un país que atravesó varias crisis y lastimó la imagen de la dirigencia. Deberíamos tomar conciencia que la democracia recuperada no pudo lograr que casi ningún presidente haya dejado el gobierno con un alto nivel de prestigio, excepto Néstor Kirchner. Por eso algunos sueñan con candidatos que vengan de otra cantera que no sea de la política».
El Gobierno quiere seguir usando la polarización con la ex Pte. (además de limarla en su imagen todo lo posible), y existen dirigentes cercanos a CFK que creen que lo mejor es doblar la apuesta jugando la carta más fuerte, confiando que el paulatino deterioro de Macri lo hará vulnerable para el ballotage. Sería una jugada audaz, de alto riesgo, pero no imposible. Por supuesto que el escenario ha cambiado y que el Gobierno hoy no tiene los votos que tenía. El problema para Cambiemos es parar el drenaje, renovar la esperanza y seguir siendo la única opción viable para un electorado que acumula más negatividades que esperanzas. Así las cosas, agosto es un mes clave dice el refrán popular para la supervivencia de los más vulnerables, y es probable que en política no sea muy diferente y se convierta en un mes de inflexión entre los que queden en carrera y los que se lleve el invierno. Habrá que ver…

Fuentes: LN, NA, R.Rouvier & Asociados, Lapoliticaonline, propias

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