CON LOS TRABAJOS DE LA RED DE EVALUACIÓN

El Conicet presentó un libro sobre el monitoreo de los Ecosistemas Acuáticos


La Red de Evaluación y Monitoreo de Ecosistemas Acuáticos (REM.AQUA), que forma parte de las Redes Institucionales Orientadas a la Solución de Problemas (RIOSP), del CONICET, presentó su primer libro, La bioindicación en el monitoreo y evaluación de los sistemas fluviales de la Argentina, Bases para el análisis de la integridad ecológica.
Es una obra con un enfoque regional sobre gestión ambiental del agua, realizada por investigadores de todo el país, que tiene el objetivo de ser un instrumento fundamental en la toma de decisiones que permitan evaluar la integridad de los ecosistemas acuáticos de la Argentina.
Los editores son los investigadores principales del CONICET Nora Gómez, Adonis Giorgi, y Eduardo Domínguez, y cuenta con la participación de más de 40 científicos que forman parte de REM.AQUA, una iniciativa conjunta del Consejo y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación.

A la comunidad

Sobre el libro, Nora Gómez, quien es la coordinadora científica de REM.AQUA., expresó que “atiende a la necesidad de interactuar con los organismos de aplicación, los gestores y los usuarios del agua e impactar sobre la protección y manejo de los ecosistemas acuáticos. En otras palabras, dejar de hablar ‘entre nosotros los científicos’ y comunicarnos con la comunidad a través de las herramientas que generamos para analizar la integridad ecológica de los ecosistemas acuáticos”, asegura
El énfasis de la publicación está en la bioindicación que consideran fundamental para evaluar los sistemas como un todo ecológico: “Los organismos que dan vida a los ecosistemas acuáticos son una fuente privilegiada de información acerca de su salud”, grafican Giorgi y Domínguez, responsables del Grupo Biomonitores de la Red.
“Sintetizan información del medio que habitan, por lo tanto, su aporte al diagnóstico de la calidad resulta un complemento indispensable de otros tipos de mediciones como las que brindan los parámetros físico-químicos. Su uso como biomonitores puede ser considerado, además de una herramienta de evaluación ambiental, un potente medio de comunicación”, agregan.
En la publicación concluyen en que esta forma de observar los ecosistemas en la Argentina aún no ha sido implementada plenamente, y principalmente se evalúa el estado de los cuerpos de agua a través de diagnósticos basados en variables físico-químicas.
“Algunas veces, mientras que los resultados de los parámetros fisico-químicos denotan una calidad del agua ‘aceptable’, los biológicos la reconocen como de baja calidad. Y no son contradicciones: es que se están midiendo distintos aspectos de los sistemas acuáticos tal vez con diferentes objetivos”, explica Gómez.
“Hoy más que nunca es importante promover consensos para definir cuáles son las características deseables de los ecosistemas acuáticos. Por ello es indispensable considerar la integridad ecológica entendiéndola como la combinación de la información de la calidad del agua, biota y hábitat, incluida la variabilidad hidrológica”, concluye la investigadora. (Fuente: CONICET)


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