El discurso de odio en la agenda pública

Tras el atentado contra la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, dirigentes del oficialismo y la oposición debatieron sobre la incorporación de la expresión “discursos del odio” en los repudios institucionales al ataque.

Organismos internacionales definen a los “discursos del odio” como el uso de la violencia verbal hacia una persona o un grupo por su religión, raza, género u otro factor de identidad. Según los especialistas, las críticas políticas no pueden ser consideradas como “discurso de odio”.

En Argentina, no existe legislación específica, pero la Convención Americana -incorporada en la Constitución nacional en 1994- sí los prohíbe. Los especialistas debaten si deben ser regulados de otro modo, pero advierten sobre el peligro de que se instale la censura o la autocensura.

Un relevamiento realizado por el Laboratorio de estudios sobre democracia y autoritarismo, de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), revela que La mayoría de las personas entrevistadas reconoce la existencia de discursos de odio en las redes sociales, no obstante, el rechazo explícito es minoritario y el desacuerdo no deja huellas.

De acuerdo al relevamiento, el 56,80% de los encuestados, critica y desaprueba el discurso de odio, un 26, 20% lo promueve y aprueba, mientras que el 17% es indiferente frente al discurso de odio.

A partir de la multiplicidad de objetos de odio registrados, el informe de UNSAM, construye una tipología que agrupa las menciones particulares en función de su
pertenencia a una categoría general, que se observa particularmente en redes sociales.

A saber, “funcionarios, ex funcionarios políticos y candidatos a elecciones se alzan con la mayor incidencia”, le sigue, “Identidades políticas (peronistas, macristas, kirchneristas, libertarios, trotkistas)”, un escalón más abajo “Cacos, delincuentes, chorros, ladrones”, detrás se ubican “sindicalistas y sindicatos”, “periodistas, actores y deportistas”, “quienes utilizan lenguaje inclusivo”, “negros, villeros y planeros”, y finalmente los “influencers”.

En términos de distinción de género, las mujeres son mayor objeto del discurso de odio, que disidencias u hombres.

La mayoría de las personas entrevistadas reconoce la existencia dediscursos de odio en las redes sociales, no obstante, el rechazo explícito es minoritario y el desacuerdo no deja huellas.

ÚLTIMAS NOTICIAS