Impacientes


El nivel de representatividad es tan escaso, que ante el anuncio de Arcioni en el que afirmó que saldrá del pago escalonado en noviembre, la respuesta inmediata de los trabajadores fue “no le creemos”. Tampoco le creen fuera del ámbito público. La ciudadanía observa que no hay un plan de gobierno, que el único tema que sobrevuela Fontana 50 es cómo pagar los sueldos a los estatales, mientras en la actividad privada se pierden puestos de trabajo por el cierre de comercios, hoteles, restaurantes, agencias de viaje, jardines maternales, institutos de idioma, gimnasios y otros tantos rubros. En el sector privado no piden cobrar, piden trabajar. Pero al final del día todos los caminos se cruzan, porque si los estatales no perciben sus haberes no consumen, y el sector privado se ve aún más resentido. Por estas horas Chubut es una olla a presión a punto de estallar.


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