LOS OPERADORES ORGÁNICOS REPRESENTAN EL 11% DE LA PRODUCCIÓN DEL PAÍS

Productores de alimentos orgánicos buscan ganar mayor competitividad


El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Movimiento Argentino realizaron en la ciudad de Tandil, provincia de Buenos Aires, un taller regional sobre «Diversificación de la Producción Orgánica»; un encuentro con productores, operadores y comercializadores de producción orgánica de la región Pampeana.
Los objetivos de la jornada fueron dar a conocer la propuesta de INTI y MAPO a los actores de la producción orgánica de la región pampeana, estrechar vínculos con los diferentes productores y operadores de la producción orgánica, validar las necesidades relevadas por INTI en la región y generar desafíos para articular acciones para el agregado de valor y la diversificación de la producción orgánica. El encuentro se realizó en el Campus de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.

Estimular la producción

El programa de «Diversificación de la Producción Orgánica» del INTI tiene como objetivo enlazar actores públicos y privados bajo proyectos tecnológicos tendientes a concretar instancias pilotos y escalamientos. Durante el encuentro llevado a cabo junto a 60 productores de la región pampeana se propuso estimular la producción con valor agregado destacando sus atributos en referencia a sus formas y costumbres e identidad regional.
Por su parte, el Director del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología de Industrialización de Cereales y Oleaginosas del INTI, Nicolás Apro, sostuvo que “Argentina se encuentra muy bien posicionada para ganar mayor competitividad en la producción de alimentos orgánicos y crecer en competitividad” y que “es necesario fortalecer la calidad, la certificación de los productos y mejorar la logística de distribución”.

Transferencia de conocimientos

Argentina es el segundo país del mundo en lo que refiere a extensión territorial para producción orgánica, en número de hectáreas ya implantadas, detrás de Australia. Nuestro país es segundo en superficie con 3,6 millones de hectáreas certificadas (un 7% más que en 2017).
“Nuestro objetivo es asistir al sector industrial y transformador a través de la transferencia de conocimientos tecnológicos para el agregado de valor local tendientes a fortalecer las economías regionales en materia de producción orgánica diferenciada y a sus cadenas integradas”, dijo Nadina Cazaux de INTI.

Integrar la cadena de valor

Por su parte, Mariano Ortega, director Operativo de INTI consideró que “nuestro objetivo es contribuir a la integración de la cadena de valor con foco en la sostenibilidad”. Además, agregó que “es necesario que crezca el producto bruto geográfico para consolidar el desarrollo local y el nacimiento de nuevas empresas”.
Actualmente la industria cuenta con 1.138 productores; 399 elaboradores y 116 comercializadores certificados y se exportan 165.867 toneladas, de las cuales 1108 son de origen animal, principalmente miel. Casi el 99 por ciento de la producción es de exportación, Estados Unidos es el principal destino con el 43 por ciento, y Europa con el 36 por ciento.

Un segmento que crece

El programa de diversificación de la producción orgánica del INTI tiene como objetivo enlazar actores públicos y privados bajo proyectos tecnológicos tendientes a concretar instancias pilotos y escalamientos. También, propone estimular la producción con valor agregado destacando sus atributos en referencia a sus formas y costumbres e identidad regional.
A propósito del trabajo que se viene llevando a cabo desde INTI, Jésica Fernández y Julio Ziolo destacaron la realización de un mapeo de la producción orgánica e identificación de la producción actual y/o potencial que involucra a la cadena productiva regional. También, afirmaron «que los operadores orgánicos representan el 11,7 por ciento del país».

Arroz y residuos

En otro orden, a partir del rastrojo pos cosecha y la cascarilla descartada en el proceso de molienda, se obtiene la materia prima para obtener Sílice Amorfa, que es un producto utilizado en industrias como la alimentaria y la farmacéutica. Actualmente, la Argentina importa la totalidad de este producto para abastecer el consumo local.
Julián Baccaro, estudiante de Ingeniería Química (UTN-FRRe) y becario del INTI, lideró una investigación junto a un equipo conformado por agentes de INTI e INTA, para el agregado de valor a partir del aprovechamiento de los desechos que se generan en la producción de arroz durante la cosecha (rastrojo) y su molienda (cascarilla), para la obtención del Sílice Amorfa.

Impacto ambiental

En la actualidad esos desechos no son aprovechados. En el caso del rastrojo se genera en misma cantidad que el arroz cosechado, y muchas veces es quemado, generando contaminación ambiental; por otro lado, si bien la cascarilla es reutilizada para la cría de pollos, su valor de comercialización es muy bajo.
“Este desarrollo tendrá un fuerte impacto en la economía regional, ya que hablamos de una de las actividades económicas más significativa para el Noreste Argentino”, sostuvo Baccaro.


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