LOS NÚMEROS ACTUALES SE PARECEN CADA VEZ MÁS A LOS DE 2002

El salario real de los argentinos descendió 20 por ciento desde 2015


El aumento inflacionario constante, que no es acompañado en los mismos porcentajes por el incremento de los salarios, provoca, entre otras cosas, que los salarios de los trabajadores de nuestro país sufran una caída en su salario real, esto quiere decir que con los mismos haberes se pueden comprar menos bienes y servicios.
En contrapartida de los parámetros deseados por el presidente Mauricio Macri cuando asumió como titular del Poder Ejecutivo, la inflación ha tenido durante los últimos cuatro años incrementos considerables. En tanto, lo que sucedió en las últimas semanas fue que la escalada de precios que siguió a la devaluación de agosto volvió a acelerar la pérdida de poder adquisitivo.
De hecho, según los propios datos oficiales del Gobierno Nacional, los trabajadores registrados sufrieron una pérdida de sus salarios reales de 2,5% en septiembre, en medio de una aletargada dinámica reapertura de paritarias. De esta manera, el derrumbe salarial acumulado desde noviembre de 2015, justo antes de la asunción de Macri como presidente, ya superó el 20%.

Cerca de parámetros del 2002

Estos indicadores surgen al comparar la evolución del índice de la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE), que publica la Secretaría de Seguridad Social y constituye la información salarial más actualizada, con el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Mientras que el RIPTE acumuló una suba nominal del 192,9% desde noviembre de 2015, el IPC aumentó 266,7% en el mismo lapso. Así, la caída real acumulada se profundizó al 20,1%. Esto quiere decir que los asalariados formales ya perdieron más de una quinta parte de su poder de compra en menos de cuatro años. El desplome de la era Macri se acerca cada vez más al de 2002, cuando los salarios registrados se hundieron 23% por el impacto de la megadevaluación que implicó la salida de la convertibilidad.
De hecho, cuando comenzaron todos los cimbronazos económicos, entre los que se destacó durante los últimos tiempos la pérdida de poder adquisitivo, muchos especialistas y analistas económicos estimaron que, en un panorama pesimista, la caída del salario real cuando finalice la presidencia de Macri podría alcanzar a las cifras de 2002, luego de la crisis que se vivió en 2001.

Crecimiento de la pobreza

Este deterioro es el fundamento principal del ingreso de más de cuatro millones de personas a la pobreza, que terminaría el actual mandato cerca del 40%, según las proyecciones de los especialistas. Esto significa un crecimiento de 13 puntos porcentuales respecto de lo que había a fines de 2015, de acuerdo al cálculo de Daniel Schteingart, Federico Favata y Guido Zack (26,9%); o de 11 puntos, si se considera la estimación de la Universidad Católica Argentina (UCA) (29,2%).
Además del crítico empeoramiento de las condiciones de vida, la caída de los salarios también contribuyó, junto a otros factores, al retroceso de la actividad productiva a través de la contracción del consumo, que en nuestro país explica casi tres cuartas partes del Producto Bruto Interno (PBI). Así, Cambiemos terminará con tres de sus cuatro años de gobierno en recesión.
A la espera de los cuadros de distribución del ingreso del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que muestran un panorama pormenorizado e incluyen al sector informal, el índice RIPTE, que contempla a los trabajadores con mejores condiciones y sueldos, registró en septiembre un salario medio antes de impuestos de 45.485.
Esto implicó una suba nominal del 3,2% respecto de agosto, muy lejos de la inflación mensual del 5,9% que midió el INDEC a escala nacional. Es decir, que el poder adquisitivo cayó en el noveno mes del corriente año 2,5%.
El retroceso interanual se desaceleró hasta el 6% real, luego de que en agosto fuera del 7,9%. Sin embargo, pese a ser menor, el número es aún más preocupante. Ocurre que la comparación se realiza ahora contra septiembre de 2018, el mes del mayor pico inflacionario (6,5%) y del mayor derrumbe salarial (4,4%) desde 2002.

Conflictos salariales en Chubut

Chubut no es ajena a esta realidad, ya que la cuestión económica y específicamente la de los salarios es una de las discusiones más latentes en todo el territorio provincial. En primer término hay que recordar que desde hace ya largos meses que los trabajadores de la Administración Pública de la Provincia están percibiendo sus haberes de manera escalonada, y todavía no hay fechas para que finalice el cronograma de pagos bajo esta metodología.
Si bien los principales referentes del Poder Ejecutivo afirmaron que este mecanismo continuará durante los primeros meses del año próximo, no se especificó si van a ser los primeros dos, los primeros cuatro o los primeros seis, por lo que hay un desconcierto en los empleados públicos. No obstante, los representantes del Gobierno aunaron un discurso y sostuvieron que el pago escalonado continuará en 2020, ya que estas precisiones fueron declaradas por el ministro de Economía y Crédito Público, Oscar Antonena, y el propio gobernador Mariano Arcioni.
En cuanto a los aumentos salariales, en los primeros meses del año se registraron incrementos a prácticamente todas las dependencias del Estado. No obstante, en muchos casos todavía no se cumplieron con los incrementos paritarios homologados, lo que es uno de los motivos que generaron las protestas, reclamos y paros por parte de los empleados públicos chubutenses.

Inflación de noviembre

En este contexto, cabe destacar que como consecuencia del “descongelamiento” de los precios de los combustibles, el fin del programa de Precios Esenciales, los aumentos de algunos servicios regulados como las prepagas y las subas preventivas con las que algunas empresas se anticiparon a un futuro acuerdo o congelamiento de precios y salarios impulsado por el nuevo Gobierno Nacional, desde las consultoras privadas ya estiman que la inflación de noviembre estará por encima del 4%, por arriba del 3,3% del mes pasado que anunció días atrás el INDEC.
En la consultora Ecolatina, por ejemplo, habían anticipado que en noviembre y en diciembre la inflación rozaría el 4% y ya hicieron correcciones. “En el último bimestre del año, la inflación se mantendrá en la zona de 3-4% debido a la suba de algunos precios regulados y a aumentos precautorios frente a un eventual acuerdo de precios y salarios”, destacó esta tarde Lorenzo Sigaut Gravina. Desde Ecolatina prevén que la inflación alcance 53% en 2019 (antes: 55%).
En tanto, impulsada por los servicios, la inflación en los primeros diez días de noviembre fue 1,2%, según un relevamiento de la consultora Elypsis. En el rubro de alimentos y bebidas, el porcentaje en ese período fue de 0,9%. “Los alimentos y bebidas se desaceleraron, pero los servicios tomaron más protagonismo”, destacaron.
Con este ritmo de ajustes, estiman que noviembre finalizaría con una inflación cercana al 4,5% y un porcentaje similar se repetiría en diciembre (aunque avisan que el número de este mes puede ser modificado a la baja en algunas centésimas luego del resultado de hoy). “Las restricciones cambiarias y la estabilidad del dólar están permitiendo que la inflación de 2019 finalice más cerca del 55% que del 60%. Proyectamos una inflación anual de 56,2%, aunque con leve sesgo a la baja”, indicaron desde Elypsis.
Luego de conocido el dato de inflación de 3,3% en octubre el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que conduce Guido Sandleris, hizo una serie de comentarios al respecto. “Este número sigue siendo alto pero es 2,6 puntos porcentuales (p.p.) menos que en septiembre. La inflación resultó sensiblemente inferior a la estimada por los analistas económicos (4,2%) según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el BCRA”, detallaron.


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