LA ROTURA DEL PARADIGMA DERECHA E IZQUIERDA. LOS TEMORES TANTO AL CAMBIO, COMO AL DOBLE COMANDO. CHUBUT ENTRE LA ESPADA Y LA PARED. Y EL SIEMPRE VIGENTE “CUCO” DEL FAUDE

A la perinola


p3Dicen los entendidos que pocas veces, quizás ninguna, ha sido tan confuso y complejo el panorama electoral y el destino político del país y de la provincia en democracia. Porque evidentemente pasaron y pasan varias cosas. Este año -por ejemplo- se rompería definitivamente el paradigma histórico de la alternancia peronista-radical, pero también de izquierdas y derechas, dándose un juego de múltiples alianzas, algunas de ellas impensadas. Para completar el combo, al cierre de campaña, los pedidos raros de cortes posibles de boletas, se ha convertido en una invitación insana a los electores a armar los más descabellados bricolajes, a través de los cuáles se sigue dirimiendo la interna peronista o intentando el triunfo a cualquier precio.
Nada bueno puede entonces destilar tanta intriga y exceso de manejos.
Por si fuera poco, el concentrado en las formas y no en los contenidos, en las personas y personajes y no en los procesos y la falta de debate profundo de propuestas, dejan en el aire la sensación extraña de estar frente a una pelea abierta más de corporaciones listas para la toma del poder, que de ciudadanos postulados políticamente alentados por una mínima vocación de servicio público.

Todo degradado

La realidad marca que este proceso tanto puede continuar como que puede comenzar a dar un giro del que no tenemos ninguna experiencia histórica y que, por lo tanto, no es comparable en su eficiencia o una eventual ineficiencia. Al respecto, cualquier afirmación es imposible de ser confirmada. Sólo los fanáticos, los ignorantes o los espíritus pagados pueden suponer que esto sea bueno o sea malo. Nadie lo sabe, aunque quiera presumir que sí.
Sólo hay dos alternativas reales y concretas, y ambas son un interrogante. El Frente “Cambiemos”, liderado por el PRO de Mauricio Macri y acompañado por la UCR y la Coalición Cívica, desarrolló su campaña esperando que la ciudadanía acompañe un intento de gobernar de manera distinta a las alternancias nacidas en la pingüinera kirchnerista y que alcanzaron una docena de años de modelo. Pero la propuesta es “Cambiemos” y tal vez es ese uno de los grandes temores humanos. Cambiar significa para una persona, pasar a ser otro, un desafío que excede el imaginario populista y atemoriza la masa, tanto como complica a cualquier individuo. ¿Alguien en verdad quiere ser otro, o quiere ser el mismo con otras condiciones? Posiblemente lo más factible sea en lugar de “cambiar” la alternativa de “transformarse”, o sea seguir siendo el mismo, pero mejorando, o por lo menos empezando a transitar esa búsqueda.
Es ahí donde el Frente para la Victoria que logró capitalizar Daniel Scioli, construido sobre la base del peronismo oficialista kirchnerista y una trasversalidad que agrupa desde movimientos piqueteros, pasando por nacionalistas de izquierda y hasta el Partido Comunista, está más cerca de ofrecer una idea de “transformación” posible y paulatina.Más allá que el caballito de batalla de los discursos obligatoriamente en algún párrafo honre
“El Modelo”, una expresión extremadamente genérica que no incluye los mismos pensamientos.
Como señalan los hiladores finos, el peronismo nunca aceptó ni aceptará sistemas de doble comando. Eso sólo fue posible entre Cámpora y Perón, porque Perón así lo quiso y durante un breve espacio de tiempo. Y Cristina no es Perón, aunque sus seguidores más fieles así lo sientan o lo deseen.
Por eso dicen que si Scioli alcanza la Presidencia, la pulseada, más allá de las formas más o menos prolijas de ambas personalidades, se desatará y el país todo pagará costos por ese enfrentamiento. La historia así lo demuestra.
Pero hay también otro interrogante inmenso y que, de cualquier manera, dará a luz el 25 de octubre a la noche. Ese interrogante es la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires.
Existe la posibilidad cierta de que la candidata del Frente “Cambiemos” se alce con el triunfo en el distrito más poblado y políticamente más poderoso del país. Si así fuese y el próximo Presidente fuese eventualmente Daniel Scioli, existiría una situación inédita para la historia Argentina. Gobernar la Nación y no tener acceso al poder directo que supone la Capital Federal, la Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, será por demás complicado. Especialmente si a eso se le suma la “pulseada” entre Scioli, Cristina y los partidos y movimientos sociales transversales del cristikirchnerismo.
En sentido contrario, si el triunfo cayera en las manos de Aníbal Fernández, con todo lo que eso implica en la interna K, también será un escenario complicado para Scioli, aunque sus palabras siempre transiten caminos de acuerdos y conciliaciones que no serán para nada fáciles, considerando que una de sus mitades que lo alzarán al poder estará conformada por ultrakirchneristas ávidos de retorno, y un gran porcentaje del país, mantendrá la ilusión de cambiar.
En Chubut, la perinola de Scioli no es muy diferente. Buzzi se encuentra entre la espada de un posible triunfo de Das Neves y la pared de la alianza Norte-Sur que ya comenzaron a erigirle Eliceche y Linares si llega a ganar, frontón contra el cual deberá pelotear todos y cada uno de los próximos días de los cuatro años que le quedarían para pelear el ejercicio del poder real.

El “cuco” del fraude

Para sumarle intriga a la película que veremos el domingo, el fiscal federal con competencia electoral, Jorge Di Lello, fue entrevistado por Romina Manguel en Íntimo Infonews, y habló sobre las elecciones presidenciales y de las denuncias de la oposición sobre eventuales fraudes.
“Está razonablemente garantizada la transparencia de las elecciones. Es casi imposible que pueda suceder el fraude aunque no controlemos nada”, dijo el funcionario y sostuvo que “hay un intento desesperado de instalar que va a haber fraude”.
“Hay una acción casi psicológica de justificar la derrota por las condiciones externas. El que pierde no es uno, sino que son las reglas de juego”, agregó Di Lello, que también criticó a Elisa Carrió: “Es una hábil denunciante pero una regular comprobante. Tiene la ventaja que en Argentina se puede denunciar gratis”.
A su vez, el fiscal se refirió a las denuncias de fraude de Felipe Solá en las Paso, y explicó que el candidato del massismo “demostró que puede haber diversos errores”, aunque aclaró que la acción le permitió recuperar algunos votos pero el Frente Para la Victoria siguió arriba y sumó adhesiones.
“El fraude es cuando vos alterás el resultado de la elección. Lo otro son irregularidades. Nuestro sistema no es ultra moderno, pero tiene la ventaja de los sistemas analógicos. El voto físico te permite contar voto por voto si tenés algún problema” afirmó.
En tanto, Di Lello habló del clientelismo y sostuvo que “es un razonamiento ilustrado de sectores medios que son bastante peyorativos de los sectores populares. La gente en el cuarto oscuro hace lo que quiere. No hay voto cautivo ni mucho menos comprado”. “Hay pequeños casos de gente con mucho miedo o ignorancia, que capaz lo hace, pero eso no inclina la balanza. Si en una provincia del norte, se robaran el 100% de las urnas, y vota el 100% del padrón de esas urnas, no llegás al 2% del padrón electoral nacional”, concluyó.
En fin, un escenario raro, tenso y con final abierto. Habrá que ver…

Fuentes: IP, LPO, Infonews, propias


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