LOS SILBIDOS HUMANOS AYUDAN A ENTENDER A LOS DELFINES

Animalito e’ dios


Un equipo multidisciplinario de científicos concluyó, en un reciente estudio, que algunos lenguajes silbados que se emplean en distintos entornos culturales y geográficos pueden servir como modelo para entender la comunicación entre los delfines. Los mismos harán posible el desarrollo de algoritmos destinados a dilucidar las estrategias comunicacionales de estos sorprendentes mamíferos acuáticos.
Si bien los humanos y los delfines producen sonidos y transmiten información de manera diferente, la estructura y los atributos que se encuentran en los lenguajes de silbidos humanos pueden proporcionar información sobre cómo los delfines mulares o nariz de botella codifican información compleja. Así lo establecen los especialistas en la nueva investigación, publicada en Frontiers in Psychology.
Esta conexión permitirá explorar la sinergia potencial entre los delfines mulares y los seres humanos: estos cetáceos tienen el cerebro más grande en relación con su tamaño corporal de todo el reino animal. Poseen increíbles capacidades, disponiendo de un cerebro incluso más grande que el de los chimpancés, nuestros parientes vivos más cercanos: el cerebro de los delfines suele pesar unos 1600 gramos. Más allá de estos datos, y del reconocimiento de sus habilidades sociales y cognitivas, gran parte de la estructura que sustenta la cognición de los delfines sigue siendo un misterio.
En función de esto, los investigadores están realizando distintos esfuerzos para lograr romper la barrera comunicativa entre delfines y humanos. De conseguirlo, ambas especies podrían beneficiarse mutuamente en mayor profundidad que lo obtenido hasta el momento. De acuerdo a una nota de prensa, el nuevo estudio parece haber concretado un importante avance en ese sentido.
Según los especialistas, el lenguaje silbado de los humanos y los silbidos de los delfines son interesantes de comparar. Ambas formas de comunicación se caracterizan por parámetros acústicos similares y tienen un propósito común de intercambiar información a larga distancia y en entornos naturales.
Se trata de dos grandes especies sociales con un importante desarrollo cognitivo, que en función de la riqueza de sus interacciones desarrollan estructuras comunicacionales basadas en códigos complejos. En diferentes entornos culturales, los silbidos son utilizados por el ser humano para dar a conocer datos trascendentes, como su ubicación o su presencia.
El gran aporte de la nueva investigación es que el lenguaje silbado desarrollado por los seres humanos no sigue los mismos parámetros que otras formas de comunicación. Por ejemplo, la competencia lingüística que requiere el oyente para entender la comunicación oral mediante palabras se basa en la comprensión de fonemas, una unidad de sonido que puede distinguir una palabra de otra y que se separa mediante silencios.
Sin embargo, en la comunicación con otros sonidos se emplean las unidades denominadas sonogramas, que no siempre están segmentadas por silencios: esto ocurre en el habla humana silbada, dando lugar a códigos específicos de comunicación y a estructuras diferentes a las que posee la comunicación oral con palabras.
Hasta el momento, los científicos que intentan decodificar la comunicación mediante silbidos de los delfines y otras especies clasifican generalmente los mismos basándose en los intervalos silenciosos entre cada expresión. Por el contrario, el nuevo estudio demuestra que es necesario modificar este esquema y atender a la estructura en sonogramas, característica del silbido humano, para hallar las claves propias de los silbidos de los delfines.
A partir de este cambio de enfoque se podrá descubrir cuál es la unidad mínima de sonido significante en el lenguaje silbado de los delfines, además de identificar la organización de estas unidades y cómo funcionan en el contexto comunicativo general. Los especialistas creen que al profundizar en esta nueva concepción será posible repensar las similitudes y diferencias entre la comunicación de los seres humanos y los delfines, acercándonos un poco más al mundo propio de estos increíbles cetáceos.


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