Alboroto en el recinto


Desde hace un tiempo las sesiones del Concejo Deliberante de Puerto Madryn «dejan bastante que desear», analizó un observador. Sin embargo, en ocasiones se producen situaciones dignas de un sketch de «Todo x 2 pesos». Este jueves, asistimos -gracias a la transmisión en vivo de la sesión-, a uno de esos espectáculos grotescos del recinto de concejales madrynenses, cuando en Hora de Preferencia, comenzaron a los gritos, con improperios y acusaciones cruzadas, cual cancha de fútbol. Ocurre que, ante la situación epidemiológica, los presidentes de bloque habían acordado de palabra que la Hora de Preferencia no se extienda más de siete minutos por concejal, con la posibilidad de seguir un par de minutos más. El objetivo es que las sesiones no resulten tan extensas y que los ediles no compartan tanto tiempo en el mismo espacio físico. He aquí que este jueves, la concejal Alejandra Concina se habría extendido más allá de lo acordado, se le advirtió de ello y la concejal acusó a sus pares de censura, y comenzó el griterío. En medio de la confusión, tomó la palabra la concejal Milagros Badaloni, lo que caldeó aún más los ánimos, hasta que, finalmente, Concina logró cerrar su discurso. Pero eso no fue todo, porque cuando llegó el turno de Sandra Mancilla, ésta acusó a Corvalán de haber censurado a su compañera de bloque, lo que provocó la ira de la presidenta del cuerpo, y de nuevo los cruces y el escándalo. Mientras tanto, los concejales del oficialismo se fueron levantando uno a uno, dejando momentáneamente sin quorum la sesión, lo que obligó a realizar un cuarto intermedio. La actitud caprichosa y beligerante que exhibieron este jueves los protagonistas del Concejo Deliberante de Puerto Madryn, resulta en una falta de respeto al vecino que los votó y espera que deliberen en beneficio de la comunidad.


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