Página de cuento 844

The Wild: La leyenda del Rock – Parte 18


Diciembre de 1971:
El ego de Frank era inmenso, pero lo alimentaba de maneras extrañas. Contra todo análisis psicológico, eran frecuentes las actitudes de Frank de apoyar y elevar por encima de todos, hasta de sí mismo, a miembros del grupo u otras personas. Sobran ejemplos: la puso a Roxy en la primera guitarra y le dio un papel absolutamente protagónico, a punto tal que hoy en día Roxy es mucho más recordada y respetada que el mismo Frank. Ayudó a Smog en su convalecencia, se hizo cargo de pagar los tratamientos médicos y psiquiátricos que Smog necesitaba siempre, se preocupó porque tuviera una muy buena calidad de vida, y nunca lo abandonó. Puso en primer plano desde los comienzos a Chuck, el batero, un personaje silencioso y taciturno, incluso hasta utilizó la notable cicatriz que Chuck tenía en su pómulo derecho como símbolo emblemático de la banda.
Entonces, el logo se hizo universal. Consistía en un dibujo de un rostro de perfil y tres cuartos de rostro tomado desde la nuca, con lo cual se veía el perfil de una nariz algo estirada, un pómulo atravesado por una cicatriz sangrante y una oreja abierta en dos por la misma cicatriz. Tenía colores vivos, pero luego fue mutando al blanco y negro, al rojo y blanco e incluso al verde y blanco en algunas versiones surrealistas. El rostro dibujado tenía la deformidad característica del estilo de Picasso en su última etapa*.
Por supuesto que este logo elevó el perfil de Chuck, pues era él quien portaba la cicatriz en la realidad, pero Frank, a pesar de querer ser el referente absoluto del grupo, se sentía feliz y cómodo con esta fama excesiva de su compañero. Sabía que el podía ir mucho más allá todavía, y que nadie podría disputarle ser el número uno del rock.
Una noche, caminando como acostumbraba hacerlo en algunas noches, se encuentra en la calle, mirando vidrieras, con dos hermosas mujeres, gemelas, las hermanas Mry Sue y Hellen Debonatti, que al verlo lo reconocieron de inmediato. Frank las invitó a beber unas cervezas en el Jameson’s Irish Pub, del downtown de Los Ángeles.
Enseguida las chicas se sintieron muy atraídas por Frank quien, a pesar de que lo rodeaba un halo de fama extraordinario, no necesitaba de esas ventajas a la hora de la conquista. Esa noche comenzó un idilio entre los tres, que duraría hasta que Frank escapara como un fantasma de los Estados Unidos, en 1979. Mientras tanto, durante aquellos casi ocho años, los encuentros entre los tres fueron muy frecuentes, y las hermanas Debonatti llegaron a ocupar puestos importantes en varios emprendimientos comerciales y filantrópicos de Frank.
En esos días Frank compuso para ellas la canción “Amor para tres (Love for Three)” en cuya letra les declara su amor a las gemelas, e incluso menciona que cuando hace el amor con las dos, nunca sabe cuál es Hellen o Mary Sue, porque ellas lo engañan, y otras frases que no cayeron bien en el mundo conservador del país y sobre todo entre los miembros del partido republicano, que forzaron al principio la censura de esta canción que predicaba el amor libre, lo que hoy es conocido de manera vulgar como “poliamor”.
La canción fue publicada en 1973, y se constituyó en el tercer corte del larga duración “USA Kamasutra”, un disco armado con canciones de gran contenido erótico y sexual, en una clara actitud desafiante al sistema conservador y capitalista que por entonces dominaba el poder.
En marzo de 1972, en respuesta al rechazo de la sociedad careta de sus propuestas innovadoras en materia sexual, Frank viajó a Las Vegas con las hermanas y allí, luego de unos copiosos daikiris y unos cuantos fajos de billetes, convenció a un pastor de la iglesia anglicana para que consintiera y llevara a cabo el matrimonio entre él y las gemelas, lo cual constituiría el primer polimatrimonio celebrado en los Estados Unidos. *
Frank volvió de Las Vegas exultante, mostrando a todos el documentos que lo consagraba como esposo de las gemelas Debonatti, y esto fue largamente utilizado por las revistas especializadas en música y sobre todo, en las revistas de chimentos de la farándula.
De todas maneras, Frank nunca convivió con ellas, sino que realizaba visitas esporádicas al domicilio de las hermanas, y casi siempre furtivas. Poco después del matrimonio, prefirió darle un perfil más bajo a su relación con ellas.
Sin embargo, no tenemos datos de que dicho enlace haya sido anulado más tarde, ni de que las hermanas Debonatti hayan pedido luego el divorcio, con lo cual debemos concluir que, hasta el día de hoy, Frank sigue, quizás felizmente, casado con las bellas gemelas.

Continuará…

Por Carlos Alberto Nacher
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