HISTORIAS CURIOSAS PARA CONTAR EN DÍAS DE LLUVIA

De cómo los teclados nos llevan a los ingleses


Para llenar este espacio, hace años se usaría una pluma y un tintero, pero hoy tengo este teclado, que fuera que la tecla espaciadora me hace caso sólo cuando quiere, se lleva muy bien con mis golpeteos. Pero ahora que lo miro con detalle, me pregunto, y estoy seguro que usted alguna vez también lo ha hecho, ¿qué mente más retorcida dispuso de esta forma las letras en el teclado? Porque no me van a decir que no sería extremadamente más lógico que estuvieran distribuidas en forma alfabética. Investigando un poco me vengo a enterar, y por ende, en este momento, usted se viene a enterar, sino losabía por otro medio, que el tipo de teclado que utilizamos en nuestras máquinas de escribir y computadoras se conoce con el nombre de “qwerty”. Sí, sí, ya sé, el nombre es más extraño que lo que nomina, pero tiene una explicación, son las seis primeras teclas alfabéticas que aparecen. Mírelas, ¿vió que yo no mentía?
Parece que en el año 1874 se introduce en el trabajo de oficinas la máquina de escribir Remington, pionera en poseer esta disposición de teclas. Fue diseñada por el tipógrafo estadounidense Christopher Latham Scholes en 1873, quien previamente había inventado otra para imprimir números.
Pero, mucha historia, lo que nos interesa, la distribucion letreril, naranja. No se me apure que caminando se llega a Roma, cansado, pero se llega. Sobre la colocación de las letras parece que hicieron varias pruebas y descubriendo que muchas configuraciones, como la alfabética, hacían que se atascara la máquina. Parece que cada vez que tenían que escribir, por ejemplo: “The pupil is in the classroom” se le hacía tal manojo de alambrecitos adentro del aparato que se tardaba más desmadejando el embrollo que escribiéndolo a mano; finalmente dieron con una distribución aceptada por todos; afirman los que saben que la Remington tenía distanciadas entre sí las letras más usadas en el idioma inglés, para dar mayor rapidez al dactilógrafo. Obviamente, más aceptadas por todos, por todos los ingleses, los latinos que vinimos después en la evolución tecnológica a jorobarse, que para eso tenemos eñes y haches mudas, qué tanto.
Esto de los ingleses me hace acordar a… los ingleses, que cosa. Siempre me pregunté por qué estos buenos señores manejan por la izquierda. ¿Alguno de los aquí presentes tuvo la oportunidad de conducir en Inglaterra? El aquí escribiente nunca, pero lo imagino como algo sumamente dificil, casi tanto como recitar el Martín Fierro pensando en la tabla de 9.
De hecho, ¿por qué conducen por la izquierda? Según dicen, antiguamente, cuando el medio de locomoción por excelencia era el carruaje tirado por caballos, se estableció que circular por la izquierda preservaría a los peatones en las aceras de un posible latigazo del conductor, quien siempre se situaba a la derecha del vehículo. Ya que de igual forma el manejo del látigo se hacía generalmente con la mano derecha, al circular los carros por la izquierda el impacto del látigo se produciría hacia el lado central de la calle. Está visto que no era nada seguro andar caminando entre tanto latigazo.
Esto no era sólo costumbre en Gran Bretaña, sino en todos los países donde hubiera algo de sentido común, seamos sinceros, que a nadie le gusta andar recibiendo lonjazos ajenos. Sin embargo, con la llegada de la tracción mecánica y el carrozado completo de los automóviles, se adoptó como mejor posición para el conductor el asiento izquierdo del coche, para así manejar la palanca de cambios con la mano derecha. Esto derivó, a su vez, en la aceptación de que conducir por la derecha era más idóneo, para que así la visiblidad del otro carril estuviera siempre en el lado del conductor. Ajá… ¿Y los ingleses? Nones, que las tradiciones son las tradiciones, que si el té se toma a las cinco de la tarde y los jueces tiene que llevar peluca, los coches tienen que seguir yendo por donde siempre fueron, que al fin de cuentas es más facil contruir toooodos los coches con la palanca a la izquierda y qué tanto.
Bueno, que me fui un poco de tema, que tengo que contar la historia curiosa de la semana, que ya es tiempo, ¿no?. ¿Cómo que se acabó el espacio? Con tiempo y sin espacio, me siento en una novela barata de ciencia ficción. Allá ellos, que se la pierden, y eso que tenía unas historias curiosísimas para esos días de lluvia….

Por Javier Arias
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