LOS RATONES APRENDEN DE LOS HUMANOS A RESOLVER PROBLEMAS

Animalito e’dios


Científicos del Instituto Max Planck de Biología Evolutiva descubrieron que los ratones que pasaron más tiempo conviviendo con los seres humanos desarrollan habilidades de resolución de problemas mucho más avanzadas que otros roedores. El aprendizaje es una necesidad: deben sobrevivir sin ser vistos y capturados.
Es sabido que los seres humanos tienen un gran impacto en la distribución y abundancia de especies animales en todo el planeta. Aunque los efectos ecológicos de los entornos alterados por el hombre se comprenden cada vez más con mayor profundidad, poco se ha trabajado aún sobre las consecuencias en la evolución de las especies.
Sin embargo, distintas investigaciones sugieren que las capacidades cognitivas optimizadas y la habilidad de innovar son rasgos cruciales para las especies animales que buscan prosperar en hábitats alterados por humanos. ¿Es este el caso de los roedores que viven con nosotros?

Una larga convivencia

Los ratones domésticos, que viven junto a los seres humanos en casas y edificios, deben ser muy eficaces en la resolución de distintos problemas. Además de pasar desapercibidos, necesitan obtener alimentos abriendo paquetes y envases o construir escondites que les faciliten escapes exitosos cuando alguien los encuentra.
Es habitual encontrar a estos roedores en toda clase de construcciones, pero extrañamente siempre logran pasar desapercibidos. Muchas veces se los combate como una plaga por cuestiones de salud e higiene, aunque los especialistas sostienen en su investigación que la extensa relación entre roedores y humanos es un excelente ejemplo de convivencia entre especies.

Nuevas habilidades

De acuerdo a un comunicado, los investigadores buscaron determinar en su estudio si los ratones sometidos a esa presión al convivir con el ser humano lograban algún tipo de ventaja con relación a otros roedores. Se preguntaron si habían logrado desarrollar con el paso del tiempo habilidades especiales que otros ratones no necesitaron incorporar.
Para ello, analizaron especies de ratones de tres lugares alrededor del mundo con un extenso historial de relación con humanos, que oscilaba entre los 3.000 y los 11.000 años de convivencia entre ambas especies. El propósito era medir la capacidad de resolución de problemas generales y la búsqueda de novedades, o sea el desarrollo de comportamientos en respuesta a condiciones únicas.
También investigaron el control de acciones motoras que fueran peligrosas para los ratones, y que debían abstenerse de realizar porque alertarían a los humanos de su presencia, como por ejemplo consumir algún alimento que genere ruidos o sonidos fuertes.

Cambios cognitivos y evolutivos

Además de comprobar el desarrollo de estas nuevas habilidades, los especialistas descubrieron, al comparar los resultados con los comportamientos de otros roedores, que las ventajas no tenían su origen en el entorno: se debían a cambios cognitivos y evolutivos que confirmaban un proceso de aprendizaje, transmitido entre diferentes generaciones.
Concretamente, descubrieron que las poblaciones de subespecies de ratones que vivían desde hace más tiempo con el ser humano sobresalían en la resolución de problemas en siete tareas de extracción de alimentos, al compararlas con subespecies que habían convivido por un menor plazo de tiempo.
Según establecen los científicos en su estudio, publicado recientemente en la revista Proceedings of the Royal Society B, las subespecies de roedores domésticos que sobresalen han desarrollado mejores habilidades cognitivas desde que conviven con seres humanos en entornos urbanos.
Este dato sugiere que la capacidad de resolver problemas y la evolución cognitiva consecuente pueden ser rasgos trascendentes que promueven la prosperidad de las especies animales en entornos alterados por los humanos.


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