LA JUSTICIA INVESTIGARÁ LA MUERTE DE LA ELEFANTA SHAMIRA

Animalito e’dios


El Zoo Luján volvió a estar en boca de los medios nacionales por la muerte de la elefanta Sharima. La situación fue denunciada por la ONG Elephant’s Helper Argentina, que estaba gestionando su traslado al santuario de Brasil ubicado en Mato Groso.
Desde la organización proteccionista detallaron que “murió el sábado 9 de enero tras padecer de distintas enfermedades, algunas sin diagnosticar y otras diagnosticadas, pero sin ningún tratamiento que la ayudara a superarlas”.
En ese contexto, la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires se presentó en la Justicia para que se determinen las causas de la muerte de la elefanta, al tiempo que reclamó que “se establezca la responsabilidad penal que le pudiera corresponder a las autoridades de ese establecimiento por el fallecimiento del animal”.
La presentación fue realizada en el Juzgado Federal de Mercedes, que lleva adelante la causa contra los propietarios del Zoológico de Luján por la presunta comisión de los delitos relacionados al maltrato y la crueldad contra los animales. El defensor del Pueblo, Guido Lorenzino, pidió que se habilite la feria judicial para tratar este caso, al tener en cuenta “la gravedad de la denuncia sobre los padecimientos que sufría la elefanta, y la resistencia y rechazo por parte de los administradores de la firma Reserva Zoo Luján SRL para que se le diera asistencia veterinaria al animal”.
Puntualmente, la Defensoría reclamó que la Justicia ordene una necropsia al cuerpo de la elefanta, y que cite como testigos especializados a representantes de la Fundación Franz Weber y de Elephants Helpers Argentina, para contar con elementos idóneos para analizar los resultados de este estudio, como también de aquellas situaciones que permitan echar luz sobre el estado general de Sharima previo a su deceso.
“No darle tratamiento veterinario a los animales salvajes que se encuentran en cautiverio es un acto de crueldad, es una muestra de omnipotencia de la especie humana por sobre los animales que no resulta tolerable”, sostuvo Lorenzino, y agregó que “el zoológico de Luján representa un disvalor social y jurídico, donde se vulnerabiliza a otro ser vivo promoviendo un modelo de negocios basado en una organización sistemática y coordinada de crueldad animal”.


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