INTERNA OFICIALISTA

La batalla silenciosa que nadie blanquea pero que todos juegan


El Diario | Opinion

Por Walter Schmidt

Un tuit de Cristina molestó a Alberto Fernández por la crítica indirecta a los empresarios que invitó al acto del 9 de Julio.Y al que también intentaron sumar a la oposición.

Alberto Fernández libra una batalla silenciosa dentro de la coalición gobernante. Darle identidad a su gobierno no es una tarea fácil cuando quien detenta el poder en el Frente de Todos es Cristina Kirchner​, acostumbrada a no pedir permiso para ejercerlo.

En Casa Rosada tienen claro que no quieren ningún tipo de confrontación con la vice y en lo posible tampoco con el cristinismo. Pero son conscientes que el accionar de la ex presidenta, la mayoría de las veces, no hace más que debilitar la figura de Alberto Fernández​. De hecho, la caída en la imagen presidencial que había alcanzado cifras impresionantes en el primer tramo de la cuarentena, cayó no sólo por el hastío de quienes cumplen con el aislamiento o por la crisis económica. Contribuyeron quienes lo votaron por su promesa de acabar con la grieta, pero que ven que en cada intervención del cristinismo vuela por los aires.

Prueba de la batalla silenciosa ocurrió luego que Cristina promoviera el domingo pasado la lectura de un artículo del periodista de Página 12 Alfredo Zaiat, en el que cuestiona directamente a los representantes empresariales del denominado G6. Es decir, a la Unión Industrial (UIA), la Sociedad Rural (SRA), las Cámaras de Comercio y de la Construcción, la Bolsa de Comercio y la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (ADEBA). Casualmente, todos ellos estuvieron junto a Alberto Fernández en Olivos, en el acto del 9 de Julio. Ergo, Cristina está en desacuerdo con la convocatoria hecha por el Presidente.

Ese gesto molestó al mandatario. Al punto que desde el Gobierno, el mismo día del tuit de Cristina, hicieron gestiones para que algunos de los representantes empresariales que estuvieron en Olivos realizaran alguna declaración a los medios, destacando el diálogo y la convocatoria propuesta por la Casa Rosada. Recién al día siguiente hubo alguna entrevista reparadora, pero no alcanzó para completar el objetivo del Ejecutivo: compensar la jugada de la vice.

En sintonía, algunos voces cristinistas también cuestionaron que el Presidente no convocara al acto a Hugo Yasky de la CTA, ni tampoco a Hugo Moyano o Sergio Palazzo.

Desde el entorno de Cristina Kirchner niegan tensión alguna. Admiten el cuestionamiento a ese grupo de empresarios. “No hay que ver ningún tipo de fantasmas, ni siquiera es una diferencia en el Frente de Todos. Podemos no ponernos de acuerdo nunca con esos pero eso no significa que vamos a cerrar el diálogo con ellos, de hecho algunos tienen contacto con Máximo Kirchner”, dijeron.

¿Qué hubiera pasado entonces si Alberto Fernández osaba parar junto a él, en ese acto por el Día de la Independencia, a un representante de la oposición, de Juntos por el Cambio? Unas horas antes del acto, el miércoles 8 de julio por la noche, el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, invitó a dirigentes de ese espacio opositor a sumarse al evento patrio. Así lo confirmaron tres dirigentes de Juntos por el Cambio. No estuvieron por cuestiones logísticas, ya que varios de ellos estaban en el interior en ese momento, y porque fue muy sobre la hora. Si hubieran estado los opositores, quizás, la movida de Cristina, y la de Hebe de Bonafini luego, hubieran tenido otra magnitud.


COMENTARIOS

1 Comentario por usuario

  1. 26-07-2020 - Por Roberto

    Malva muchacho muuuuuucha malva!!!!!. entiendan de una vez per di e ron!!!!!