DIÁLOGO ENTRE EL PRESIDENTE DEL ANLAP Y UNA ESPECIALISTA UNIVERSITARIA

Debaten sobre la soberanía de producción de medicamentos


El Diario | Salud

¿En qué situación se encuentra la producción pública de medicamentos? ¿Cómo se articulan las políticas en esta área desde la ciencia, la producción y la salud? ¿Cómo se pueden potenciar y federalizar las herramientas y recursos ya disponibles? Algunas de estas cuestiones fueron abordadas lunes en una charla virtual organizada por la Agrupación Rolando García.
En su tercer encuentro del ciclo “¿Qué posibilidades tiene el desarrollo científico tecnológico en la Argentina de hoy?”, la jornada tuvo como oradores a Gastón Morán, presidente del directorio de la Agencia Nacional de Laboratorio Públicos (ANLAP), y a Ana Lía Allemand, directora del Laboratorio Público de la Universidad Nacional de La Rioja. La charla estuvo coordinada por Daniel González Maglio, investigador del CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires.

Políticas de Estado

Morán, bioquímico y Magíster en Políticas Públicas, explicó que, actualmente, la producción pública de medicamentos está enmarcada dentro de la política nacional de medicamentos, englobada en la Subsecretaría Medicamentos e Información Estratégica, que depende de Sonia Tarragona.
“ANLAP, creado en 2014, es un actor estratégico en una mesa que tiene muchos actores, como los financiadores, los encargados de la producción, la propiedad intelectual, la parte regulatoria, etcétera. Todos formamos parte del Consejo Nacional para la Política de Medicamentos”, detalló Morán, que agregó que actualmente existen alrededor de 30 laboratorios públicos.
“Lo que hacemos desde la ANLAP es acompañar a estos laboratorios en todos los aspectos –regulatorios, financieros, entre otros- para fortalecer la matriz productiva. Contamos con una serie de mecanismos y herramientas para intentar ‘ordenar’ la política en ese sentido”, amplió el funcionario.
En este sentido, Morán contó que la visión de la ANLAP es tomar a la producción pública de medicamentos en un amplio sentido, donde la manufactura de productos es el último paso. “Tenemos en cuenta cada etapa, como la investigación y desarrollo o los acuerdos de cooperación, a fin de potenciar toda la industria y poder buscar cooperación con la industria privada”, subrayó.
“Uno de los constantes objetivos es mapear a nivel nacional todo lo que se refiere a investigación y desarrollo. Nos hemos encontrado con proyectos muy interesantes pero que los conocimos recién a partir del diálogo o de que las universidades e institutos los acercaron. Por eso establecimos un diálogo con el Consejo Interuniversitario Nacional, para estar más cerca de las universidades”, expresó el presidente del Directorio, quien agregó que, a partir del vínculo con diferentes autoridades del área de Ciencia y Tecnología, surgió la posibilidad de otorgar becas cofinanciadas con el CONICET.
“Tuvimos muchas reuniones con Fernando Peirano, Presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, y con Diego Hurtado, secretario de Planeamiento y Políticas del MINCyT. A partir de otras instancias de charlas, surgió la posibilidad de las becas con el CONICET, lo cual nos parece sumamente simbólico”, remarcó el funcionario.

Una iniciativa pública en La Rioja

Por su parte, Ana Lía Allemand, docente de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), compartió las experiencias y objetivos del Laboratorio Público que funciona en esta universidad y que nació como propuesta en 2011.
“El proyecto tiene tres ejes fundamentales: la vinculación social, la necesidad de constituir una unidad productiva y la finalidad didáctica del proyecto. No se trata de salir a competir con la industria privada, pero sí en entrar en una sinergia que sea provechosa para nuestros objetivos”, expuso la investigadora, directora del Laboratorio.
Así, explicó Allemand, el laboratorio está destinado a fortalecer todo el aspecto de formación, ya sea en Farmacia como en otras carreras de la UNLaR, como ingenierías o arquitectura. “Es un espacio que tiene un potencial grandísimo, no se limita solamente a la relación con la universidad y sus áreas, sino con otros actores de la zona e incluso del NOA. Buscamos formar recursos humanos como insumo para todo lo que requiera la industria farmacéutica de la región”, agregó.
La docente de la UNLaR contó que, al cambiar las autoridades nacionales a fin de 2015 tuvieron problemas de presupuesto para terminar las obras. “En ese período recibimos mucha ayuda económica de la ANLAP, que nos empezó a financiar en cuestiones como instalaciones accesorias, que son las que están en contacto con el producto y que son claves y muy costosas”, ejemplificó.
En esta línea, Allemand, además de destacar la importancia de la soberanía en la producción de medicamentos y el constante diálogo con otros actores de la provincia para relevar necesidades sanitarias de la región, también rescató la clave de que haya un actor a nivel federal como la ANLAP.
“Podemos constituir una red donde, si bien atendemos nuestras necesidades y objetivos particulares, también nos potenciamos para dar respuestas a nivel federal y nos ponemos a disposición de lo que se necesita, cada uno aportando lo mejor de sí. Debemos salir de esa marginalidad en que nos ponen algunos discursos, como que no tenemos calidad o no podemos producir medicamentos y salir de los esfuerzos esporádicos”, aseveró la directora. (Fuente: Agencia CTyS-UNLaM)


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