“LA SITUACIÓN ATRAVIESA UN MOMENTO SIN PRECEDENTES EN CHUBUT”, AFIRMARON

SEROS: Odontólogos reclaman deuda desde febrero


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Días atrás en todo el país se replicó una movilización de los odontólogos en reclamo por los aranceles y costos no cubiertos por las distintas obras sociales, afirmando que no se corresponden con las erogaciones para prestar servicios, lo que se ha visto agravado por la pandemia de coronavirus.
En Chubut los odontólogos adhieren al reclamo, y particularmente apuntan a la obra social SEROS que, según refieren los profesionales, el último pago que hicieron efectivo fue el 50% de las prestaciones correspondientes al mes de febrero.
Odontólogos consultados por El Diario afirmaron que trabajar con las obras sociales en general tiene complicaciones en cuanto a los cobros, ya que la mayoría pagan más tarde que lo pactado, pero en el caso de la obra social SEROS la situación excede toda capacidad de sostener el servicio, y aun así no se ha suspendido.

Crisis sanitaria

Profesionales advierten que “la situación de la odontología atraviesa un momento sin precedentes en nuestra provincia. Si bien no escapamos al mal común que puede representar la situación nacional y el plus que el contexto de una pandemia le aportan a esta situación, la actualidad de la provincia puntualmente hace que la misma sea una tormenta perfecta”.
“El Estado provincial es el principal empleador de la provincia, lo cual aun en esta crisis sigue en aumento. Esto implica que cada vez es mayor el número de grupos familiares que poseen la obra social estatal. Cuando se presentan crisis a nivel provincial, se suman los de índole nacional, y se potencian con un contexto internacional en cual hasta el valor del petróleo toca pisos históricos en una provincia que gran parte de su ingreso depende de las regalías del mismo es cuando se puede afirmar que se está presente a una crisis sin precedentes”, apuntaron.

Pago en cuotas de las prestaciones

En 2017 comenzó el pago en cuotas de los servicios prestados por los profesionales de la salud, los cuales ya para ese entonces, sobrepasaban el límite de tiempo estipulado para la realización del mismo rondando los 30 días de atraso por sobre el límite máximo establecido de 60, según lo estipulado por los convenios vinculantes, situación que se mantiene hasta el día de hoy, según confirmaron los profesionales.
“Es de destacar también que en el mismo convenio vinculante se establece que los aranceles que se fijan para las diferentes prácticas se veían ligadas a las paritarias de los empleados estatales, debiendo otorgarse el mismo porcentual de incremento. Esto último tampoco se cumplió, ni se cumple, siendo el estado provincial el primero en incurrir en incumplimientos de los convenios. En la actualidad, hace escasas semanas la obra social ha otorgado un incremento del 50% que a priori suena interesante, pero cuando se entiende que el mismo se aplica a un arancel excesivamente desfasado, consecuencia de un atraso previo sin parangón, ya que a lo largo de todo el 2019 no se registraron aumentos, que en el 2018 se otorga un incremento insuficiente y muy por debajo de cualquier índice que se quiera utilizar de comparación y aplicándose el mismo solo a la parte que el afiliado debe pagar como coseguro (castigando al mismo con dicho aumento, ya que al aumento de dicho coseguro se debe sumar el creciente costo mensual de la obra social) y que en el 2017 solo se otorga un aumento del 10%. Se entiende lo valorable pero insuficiente del aumento otorgado”, indicaron los odontólogos en comunicación con este medio.

Incremento de los costos

En este sentido, también indicaron que las obras sociales y prepagas incrementaron el costo de sus cuotas mensuales un promedio de 2500% en el plazo que va de enero de 2005 a enero de 2018, otorgando un aumento arancelario a los profesionales en el mismo periodo, de 1500%. Durante ese mismo lapso los insumos aumentaron un 1800%. De enero de 2018 a diciembre de 2019 aumentaron las cuotas un 106.6% promedio repartidos en 4/5 aumentos anuales, registrándose en promedio un aumento arancelario de 27%, e inclusive hubo obras sociales que en dicho periodo no presentaron aumentos arancelarios…
A todo esto también debería sumarse que en Chubut se ha creado el Consejo Provincial de Obras Sociales y Prepagas, “siendo absolutamente innovadores y vanguardistas en este asunto, otorgando con la creación de dicho ente un espacio a medida donde las Obras Sociales y Prepagas pueden reunirse y determinar a criterio de parte (la suya) el valor de las diferentes prácticas de los profesionales, sin tener en cuenta ningún otro factor más que su capacidad y voluntad de pago. Es por esto que las Obras Sociales y Prepagas se presentan atrasadas en general… las mismas se auto referencian para justificar la falta de aumentos en sus aranceles”.
El aumento constante de innumerables insumos, alquileres, servicios específicos, sueldos de personal contratado, impuestos, readecuaciones de tiempos de consultorio e incorporación de prácticas adecuadas a la pandemia generan una situación sumamente delicada.
Según los profesionales, todo esto “lleva a los empujones a los profesionales al borde del abismo. Debiendo en cada paso tomar decisiones que siempre apuntan en la misma dirección, la reducción de estructuras, la reducción de personal, la imposibilidad de capacitaciones, la no incorporación de tecnologías de vanguardia, falta de renovación de equipamiento, la mercantilización de la profesión, la competencia desleal, y por sobre todo la exposición de la población a una atención de su salud cada vez más decadente y reñida con la ética”.

“Profesión diseminada”

“El Odontólogo se halla preso de un mercado que lo fuerza a tomar determinaciones drásticas, tales como seguir atendiendo por obras sociales para tener acceso a la mayoría de los potenciales pacientes y seguir financiando su propia desfinanciación, o dejarlas y ver qué suerte corre al atender sólo de forma privada, reduciendo su campo de acción, negando a sus pacientes el acceso a determinado profesional y con el peso sobre su espalda de una estructura cada vez más difícil de solventar y tendiente a reducirse”, apuntaron.
Además, apuntaron con que “las expresiones espasmódicas de una profesión diseminada que entra en shock, cuando se ve puesta en jaque y con la falta de una cada vez más necesaria colegiatura que unifique criterios y fije normas, se refleja en manifestaciones y movilizaciones esparcidas de convocatoria variable”.
“Cuando se toma conocimiento de esta situación es que se entiende el desesperante estado de muchos profesionales de la salud que no pueden encontrar una salida, una solución, a la falta de solventabilidad de una práctica profesional responsable y dignificante, y la existencia de un reclamo histórico de solución y puesta en valor de su profesión”, concluyeron.


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