DESARROLLO DE INVESTIGADORES DE ROSARIO

¿Se puede eliminar el virus del COVID-19 del ambiente?


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La pandemia del coronavirus alteró todas las costumbres cotidianas, tanto en los hogares, como en los comercios, oficinas y consultorios. Hoy, para entrar en cualquier lado, hay todo un protocolo, desde limpiarse las suelas de los zapatos en lavandina, a lavarse las manos, o desinfectar la ropa en los casos más extremos. Pero, la pregunta sigue en el aire, ¿con estas prácticas eliminamos todos los posibles patógenos que pudiéramos traer del exterior?
Tratando de dar respuesta a esta pregunta, cinco ingenieros, egresados de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Rosario, desarrollaron el Darpas, un artefacto basado en tecnología de radiación ultravioleta, capaz de eliminar el 99% de virus de cualquier ambiente, incluido el COVID-19. El dispositivo se maneja de forma remota y no utiliza productos químicos, por lo que no genera residuos.

El proyecto

El Darpas, por sus siglas Dispositivo Argentino de Remoción de Patógenos en Áreas de Aalud) es considerado el método más eficaz conocido hasta el momento para la eliminación del virus en zonas de riesgo, como hospitales, colectivos y áreas públicas porque la radiación ultravioleta desintegra al organismo desde su ADN/ARN.
Se trata de un artefacto móvil electrónico que consta de un mástil vertical montado sobre una base resistente a la energía UVC con ruedas de gran diámetro. La unidad está preparada para el uso diario y, al mismo tiempo, es fácil de manejar.
Uno de los desarrolladores de este dispositivo, el ingeniero industrial egresado de la UNR Maximiliano Uranga, describe las ventajas principales que tiene frente a otros métodos de desinfección: elimina el 99% de virus, bacterias, hongos y esporas del ambiente en menos de 25 minutos; no requiere que una persona se exponga para la desinfección dado que se maneja de forma remota y no utiliza productos químicos, por lo que no genera residuos. “Esto garantiza un ahorro económico y de tiempo”, explica Uranga a Argentina Investiga.
A diferencia de los métodos químicos de desinfección de áreas y superficies, la radiación UV proporciona una inactivación rápida y eficiente de los microorganismos mediante un proceso físico. Cuando las bacterias, los virus, los hongos y los protozoos se exponen a las longitudes de onda germicidas de la luz UVC, su ADN/ARN se ve dañado, se vuelven incapaces de reproducirse e infectar y mueren.
Esta luz no requiere transporte, almacenamiento ni manipulación de sustancias químicas tóxicas o corrosivas, lo que representa un beneficio para la seguridad del personal de limpieza de los centros de salud, o los operarios de las plantas y la población circundante. Y al tratarse de un proceso físico, los patógenos no son capaces de generar resistencia a la desinfección.
Asimismo, la calidad de la aplicación no depende de la buena práctica del personal de limpieza, debido a que la luz UVC hace todo el trabajo y no genera ningún subproducto nocivo, irritante o potencialmente carcinógeno que pueda afectar a la persona o que habite los ambientes donde se aplicó. El proceso no produce ozono, ni contaminantes secundarios y las salas donde se lleve a cabo pueden volver a ocuparse inmediatamente después del tratamiento.

Desinfección eficaz

“Este tipo de desinfección es muy eficaz en la inactivación de una gran diversidad de microorganismos, incluidos patógenos resistentes al cloro como cryptosporidium y giard”, explica Maximiliano Uranga y agrega: “Prácticamente no quedan espacios sin desinfectar en el área donde se aplica la luz UVC dado que sus rebotes en las superficies claras permiten que ésta alcance los rincones más difíciles en una limpieza tradicional”.
Los profesionales ya trabajaban con esta tecnología, pero para la desinfección de agua para consumo. Cuando comenzó la pandemia la adaptaron, con el aporte de médicos y farmacéuticos de la Universidad, para que pueda utilizarse en diversos ambientes.
El objetivo de este proyecto, según afirma Uranga, es realizar un aporte innovador a la sociedad. La idea es proteger en primera instancia a las personas en hospitales, sanatorios y centros de salud porque son los que más expuestos están al riesgo de contagio. “Si el virus sigue estando en el ambiente, va a seguir propagándose. Dado que el coronavirus, según se estima, puede vivir hasta 9 días en metales y plásticos, es fundamental hacer una desinfección del ambiente de forma eficaz para eliminarlo completamente”.
El prototipo final ya está disponible en el mercado. Hace tres semanas se lanzó una campaña de financiamiento colectivo a nivel América Latina para donarlo a hospitales de Rosario.
En la actualidad, el equipo está desarrollando otra innovación llamada Darpaflow que consiste en un extractor que toma el aire del ambiente contaminado, lo pasa por un filtro de luz UVC y lo libera limpio al ambiente. (Fuente: Universidad Nacional de Rosario)


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