LOS INSUMOS DE SALUD SUBIERON UN 22,3% MÁS QUE LA INFLACIÓN

Enfermarse en la Patagonia cuesta más caro


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Si bien la inflación impacta en todos los ámbitos comerciales, no en todos tiene la misma influencia, ya que los porcentajes difieren en cada uno de los rubros que analiza el Índice de Precios al Consumidor (IPC) evaluado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Así, cuando los alimentos y bienes esenciales suben más que el promedio los sectores más perjudicados son aquellos que cuentan con menos recursos. En tanto, cuando los insumos que son más golpeados por la inflación son los de la salud, quienes se ven más damnificados son aquellos que destinan un gran porcentaje de sus ingresos en medicamentos y tratamientos sanitarios.
En este último ítem podemos colocar a las personas de avanzada edad, teniendo en cuenta que consumen una mayor cantidad de medicamentos y se ven más propensos a tener que acudir a centros sanitarios para realizar los tratamientos de salud pertinentes.

Inflación galopante

En este contexto, vale recordar que la inflación mensual del mes de octubre alcanzó al 3,3%, continuando en niveles altos. Luego de los resultados de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) hubo una gran devaluación, lo que aceleró el crecimiento de los precios una vez más, en un año donde la evolución del IPC tuvo el crecimiento más alto desde 1992.
En tanto, a nivel nacional, la inflación interanual alcanzó el 50,5% aunque algunos rubros sensibles como son alimentos y bebidas (51,8%) y salud (70,5%) crecieron por encima del promedio lo cual pone en evidencia que el proceso inflacionario en curso tiene impactos asimétricos según el decil de ingreso, afectado a las clases trabajadoras y populares. Por otro lado, los precios desde diciembre del 2017 ya se duplicaron (110%)
Al respecto, desde el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) precisaron que esta aceleración en los precios “pone en tela de juicio la aseveración típica realizada por los economistas del ‘mainstream’, a saber: que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario. Especialmente cuando se cae en la cuenta de la estricta política de control de la base monetaria que viene llevando adelante el Banco Central de la República Argentina (BCRA) desde octubre del año pasado tras el segundo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI)”.

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Impacto de las medidas nacionales

“Lo que por momentos parecen desconocer los economistas del establishment es el impacto que tienen sobre la dinámica de los precios ciertos costos sensibles que hacen a la estructura de la economía”, afirmó el último documento presentado por la alta casa de estudios bonaerense.
En tanto, para entender el desboque inflacionario desde diciembre del 2015 a la fecha hay que mirar dos costos fundamentales para la economía doméstica: el precio del dólar y las tarifas de los servicios públicos.
En primer lugar, el shock tarifario impactó en los hogares y empresas con aumentos que en algunos casos alcanzaron el 2.000% acumulado casi cuatro años. Asimismo, el aumento de costos por esta vía fue trasladado en parte al precio de las mercaderías tanto por su mayor costo de producción como de
A su vez, la devaluación que en el periodo 2016-2019 supera ya el 500% (al pasar de un dólar de 9,5 pesos a superar los 60) impulsa los aumentos en los precios de las importaciones y de los bienes exportables. Esto sin contar el efecto especulativo que genera sobre los eslabones de las cadenas de producción y suministro.

Pérdida de poder adquisitivo

La aceleración de la inflación implica que los salarios pierdan significativamente con respecto a la inflación dando lugar a una caída del salario real del 3,9% para los trabajadores del sector público, del 5,5% para los del sector privado registrado, del 11,6% para los del privado informal y del 18% para los que cobran el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM).
En este contexto, resulta importante también tener en cuenta que la inflación podría terminar entre un 51% (escenario optimista) y un 62% (escenario agresivo) en 2019, por lo que con toda seguridad superará a las tasas de inflación de años anteriores. Se evalúa un escenario estándar (escenario promedio) en donde la inflación acumularía en un año un 54,7%.

Incremento en la Patagonia

Según el último informe del INDEC, el IPC general a nivel nacional llegó a 3,3%, mientras que la salud tuvo un salto de 4,7%. En la Patagonia, en tanto, el primer indicador fue de 3,2%, mientras que el segundo ítem alcanzó el 3,9%, por lo que la brecha no fue tan marcada como en todo el país.
La diferencia se nota al analizar la inflación de los primeros 10 meses del corriente año o la comparación interanual. A nivel promedio en Argentina, entre enero y octubre el IPC se incrementó en un 42,2%, mientras que en la región más austral del país el salto fue de 41,5%. En el rubro salud la suba fue de 53,3% y 51,8%, respectivamente.
En tanto, si tenemos en cuenta la comparación con el mismo mes del año inmediatamente anterior, en todo el país la inflación fue de 50,5%, al tiempo que los productos de la salud subieron 70,5%. En tanto, en la Patagonia los precios generales aumentaron 51,3%, mientras que el rubro en cuestión tuvo un salto de 73,6%.

Peor remedio que la enfermedad

Al respecto, desde el Colegio de Farmacéuticos de Chubut reconocieron que, si bien los porcentajes de los aumentos de los productos médicos pueden corresponder a cifras reales, esto no necesariamente impacta en todos los remedios, y que el mayor problema del sector es el abastecimiento debido a las demoras en los pagos de las obras sociales, fundamentalmente las estatales.
En cuanto al último informe nacional, donde se afirmó que los medicamentos aumentaron un 20% luego de las PASO, el estudio no sólo puso bajo análisis el incremento generalizado y sostenido de estos productos, sino que también los relacionó con el nivel de ingresos que percibe este sector de la población y los aumentos que estos montos dinerarios han experimentado a través del tiempo.
Las cifras detalladas por el informe señalan que la jubilación mínima experimentó una suba del periodo mayo 2015 a diciembre de 2018 de un 143,63%, un incremento que, en base a lo expuesto por el estudio, no acompañó la evolución de los precios en la industria farmacéutica.
Según relevamientos de la última semana, para cubrir los gastos de alimentos y servicios, se necesitan cerca de 30 mil pesos, y en el caso de las personas de más de 60 años consume en promedio de cuatro a ocho medicamentos, de cuales algunos superan ampliamente los 3.000 pesos.


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