LA MAYORÍA DE LOS LLAMADOS PROVIENEN DE OTRAS JURISDICCIONES Y HASTA DE PENITENCIARÍAS

Cómo organizan las estafas telefónicas y por qué no suele haber detenidos


En el marco de los diversos hechos de estafas telefónicas que han ocurrido en Puerto Madryn y otras localidades durante los últimos meses, desde la Policía de Chubut y el Ministerio de Gobierno provincial impulsan una campaña destinada a prevenir a la ciudadanía en general, y a las potenciales víctimas en particular, respecto de una modalidad basada en el engaño y donde la mayoría de los damnificados suelen ser personas de avanzada edad.
En este contexto, advirtieron sobre las distintas temáticas en torno a las cuales giran estos delitos, principalmente los falsos secuestros, la obtención de presuntos premios y, principalmente, la “reparación histórica”, por la cual desde Anses tuvieron que salir a advertir que los empleados del organismo previsional no solicitan datos vía telefónica, algo que ocurrió en más de una ocasión.
Sin embargo, este tipo de metodología delictual suele arrojar pocas detenciones a nivel local, habida cuenta de que la mayoría de los llamados son realizados por bandas que operan fuera de la ciudad e incluso de la provincia, aunque algunas tengan conexiones locales, como ocurrió tiempo atrás, cuando una joven fue capturada en Puerto Madryn por integrar una asociación delictiva junto a otras ocho personas de las localidades bonaerenses de Azul, Tapalqué, Tandil, Balcarce, Gonzales Chaves, Tres Arroyos, Coronel Pringles y Quilmes. En este caso, las estafas se extendieron a provincias como Santa Fe, La Pampa, Neuquén, Chubut y Río Negro.

El ardid delictivo

Consecuentemente, a partir de la denominada “Campaña de Prevención de Delitos de Estafa”, indicaron que “este tipo de defraudaciones y/o estafas se da bajo las modalidades identificadas como reparación histórica, premios, grúas y comunicación familiar”.
En la primera de ellas, acaso la más frecuente, “consiste en un llamado telefónico por parte de los estafadores, haciéndose pasar por empleados de entidades tales como Anses, DGI, financieras, bancos, entes gubernamentales, nacionales y/o provinciales”.
Asimismo, “el mensaje consiste en que la víctima ha sido favorecida con una importante suma de dinero, o bien la víctima ha sido beneficiada con retribuciones económicas por parte de alguna entidad específica”, precisaron.
De igual manera “sucede con aquellos llamados en los que el estafador menciona que el banco saca de circulación billetes antiguos, por ende, la víctima debe retirar los ahorros de su cuenta bancaria y posteriormente, quien le exige el dinero no es el representante del banco, sino un estafador”.

“Ud. ha sido beneficiado”

En cuanto a la modalidad de “premios”, explicaron que la misma consiste “en un mensaje o llamado telefónico del que ha salido favorecido del premio de un auto cero kilómetro, viajes o dinero en efectivo”.
De este tipo de casos ha habido una importante cantidad e incluso, en algunas situaciones, la víctima llegó a realizar transferencias y depósitos in situ, con asistencia física de los estafadores, para luego radicar la denuncia, una vez que se percató de la estafa.
Sin embargo, uno de los aspectos más desfavorables de este tipo de metodología delictiva es que no está penada con prisión de efectivo cumplimiento, ya que la pena puede oscilar entre los 30 días y los tres años de prisión; al mismo tiempo que la legislación vigente contempla, por ejemplo, como un delito más grave un “robo agravado por el uso de arma de fuego” en perjuicio de un comerciante al que pueden sustraerle mercadería por un monto mucho menor al que puede implicar una estafa de varios millones de pesos.

Accidentes y gastos hospitalarios

Otra metodología que utilizan los individuos, algunos de los cuales se sospecha pertenecerían a bandas que se dedican a esta clase de delito, es el de la grúa: “El engaño consiste en un llamado telefónico de un supuesto familiar. El mismo solicita ayuda argumentando que su vehículo sufrió un desperfecto mecánico, o bien que el familiar ha tenido un accidente automovilístico. Por ello, el estafador refiere no poder comunicarse con el seguro y solicita que la víctima realice el llamado a un determinado número, solicitando el servicio de grúa. A partir de allí comienza el engaño, piden una suma importante de dinero, piden que la víctima cubra los gastos hospitalarios del familiar accidentado, entre otras cosas”.

La desconfianza, la mejor prevención

Entre las sugerencias de las fuerzas policiales está la de “desconfiar de los llamados telefónicos en donde las personas dicen ser empleados de entidades gubernamentales, tales como Anses, DGI, bancos, etcétera”, así como también de “aquellos que solicitan información sobre cuentas y/o datos personales”.
También, recomendaron “cortar inmediatamente la comunicación cuando les refieren que fueron ‘afortunados’ en haber ganado un premio, máxime si no participaron de ninguno”.
Otro consejo consiste en “sospechar de comunicaciones telefónicas cuando (los interlocutores) dicen ser un familiar (nieto, sobrino, etcétera) que ha tenido algún accidente, o bien cuando solicitan dinero” y, finalmente, instaron a “cortar las comunicaciones telefónicas cuando solicitan que se acerque al cajero”, además de “no acceder bajo ningún concepto ante tal requerimiento”.
Finalmente, solicitaron que, ante cualquier situación de este tipo, los ciudadanos se contacten a la Línea 101, perteneciente al Centro de Monitoreo, o bien acudan a la comisaría más cercana.

Por qué hay pocos detenidos

Uno de los aspectos más llamativos de la metodología delictual de la estafa telefónica es la poca cantidad de detenidos que suele haber en términos locales.
Sin embargo, ello responde en gran parte a que las bandas que operan bajo dicha modalidad suelen hacerlo desde otras provincias; el común denominador en los últimos intentos de estafa en Puerto Madryn –y aquellos que fueron consumados– es que las comunicaciones telefónicas figuraban con característica de la provincia de Córdoba.
Incluso, a principios de octubre, la Policía Federal realizó un total de 25 allanamientos en distintas localidades de Buenos Aires, para finalmente detener a unas nueve personas; un mes antes, habían capturado a una joven en Puerto Madryn, la cual integraba la organización delictiva investigada y se encontraba prófuga.

“Bombardeo” de llamadas

Según indicaron a El Diario fuentes judiciales, “lo que suelen hacer es, a partir de bases de datos que tienen confeccionadas, buscar una característica de una zona y hacer un ‘bombardeo’ de llamadas o mensajes, para luego migrar de característica hasta que alguna persona caiga en el engaño”.
Tiempo atrás, en Puerto Madryn cayó una banda cuya característica distintiva era la búsqueda de potenciales víctimas en la guía telefónica, basándose en nombres actualmente en desuso, o que podrían pertenecer a personas de avanzada edad, con lo que reducían el segmento de operación; incluso, los estafadores buscaban teléfonos de línea, dado que es poco común que hoy día los mismos se utilicen, a raíz de la proliferación del uso del celular.
Entonces, se contactaban con distintas excusas, mayormente referidas a las modalidades enunciadas por la Policía, y cometían los engaños.

Conocen las “zonas grises”

Otra cuestión es que “mayormente son personas que conocen la ley y entienden que el delito de estafa tiene penas que no son de efectivo cumplimiento, las cuales van desde uno o dos meses, y si el perpetrador no posee antecedentes, incluso si los tuviera, el máximo es de tres años de cárcel”, explicaron, agregando que “un sujeto o banda puede cometer una estafa por 10 mil pesos o 10 millones de pesos, pero la pena continuaría siendo en suspenso; muy distinto a si un sujeto ingresa a un comercio armado para sustraer un producto de cien pesos, donde el delito de ‘robo agravado por el uso de arma de fuego’ implica penas que van desde los tres hasta los cinco años de prisión”.
El Código Penal, por ende, no cuantifica el perjuicio económico que pudiera generar el estafador en su víctima, sino el mecanismo con el cual se produce el delito.

Delitos “mayores” y “menores”

Según lo explicita el Código Penal Argentino en su artículo 172, “será reprimido con prisión de un mes a seis años, el que defraudare a otro con nombre supuesto, calidad simulada, falsos títulos, influencia mentida, abuso de confianza o aparentando bienes, crédito, comisión, empresa o negociación o valiéndose de cualquier otro ardid o engaño”.
Por otra parte, el Artículo 164 establece que “será reprimido con prisión de un mes a seis años, el que se apoderare ilegítimamente de una cosa mueble, total o parcialmente ajena, con fuerza en las cosas o con violencia física en las personas, sea que la violencia tenga lugar antes del robo para facilitarlo, en el acto de cometerlo o después de cometido para procurar su impunidad” y agrega que, “si el robo se cometiere con armas, o en despoblado y en banda”, la reclusión podría ser de cinco a quince años.

Ancianos estafados y dos sujetos detenidos

El último antecedente de envergadura data del 30 de diciembre de 2017, cuando dos individuos fueron detenidos en Puerto Madryn luego de una investigación llevada a cabo por los fiscales Jorge Bugueño y Daniel Báez, en representación del Ministerio Público Fiscal.
En este sentido, la División Policial de Investigaciones (DPI) de la ciudad del Golfo concretó allanamientos en La Matanza, Buenos Aires, logrando desarticular la banda que había sido responsable de reiteradas estafas a adultos mayores en Madryn; la comitiva policial requisó cuatro domicilios ubicados en Ramos Mejía e Isidro Casanova, en el partido de La Matanza, e incautó un Volkswagen Vento y dos motos Yamaha de alta cilindrada. También, secuestraron elementos electrónicos, libretas y dinero en efectivo. En las cinco estafas investigadas, los delincuentes se habían alzado con la suma de 1.501.482 pesos, entre moneda argentina y dólares. La Fiscalía también agregó siete casos de intentos de estafa en la misma ciudad de Puerto Madryn, aunque los mismos no llegaron a concretarse.


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