PROMOCIONAN LAS EXCURSIONES AL TÚNEL DE HIELO DE ESQUEL

En la cordillera potencian los recursos para atraer a los turistas

En una temporada estival signada por la tragedia del brote del hantavirus, en la zona de la cordillera buscan potenciar todos los recursos posibles para atraer a los turistas, uno de ellos, único en el mundo, es el de los túneles de hielo del cerro La Torta, en las afueras de Esquel.
Se trata de un fenómeno que dura sólo unos 20 días por año, los que volvieron a formarse esta semana y estarán abiertos al turismo hasta que la temperatura estival termine de derretirlos, anunciaron desde la Secretaría de Turismo de la ciudad cordillerana.

¿Qué son?

Los tubos helados, de más de 100 metros de longitud por unos 10 metros de diámetro, son iluminados por una suerte de prisma que forma la luz del sol al atravesar los cristales congelados del techo, y se forman sólo en enero a unos 50 kilómetros de Esquel.
Estos túneles de hielo son de origen natural y se forman bajo la nieve acumulada en invierno, cuando por las particulares condiciones climáticas y geográficas del lugar, al reparo del sol y a unos 1.900 metros sobre el nivel del mar, se descongela de adentro hacia afuera.
Los turistas pueden recorrerlos sólo con guías autorizados, en excursiones que salen de Esquel y combinan el 4×4 y el trekking, hasta llegar a una cascada de 45 metros de altura, junto a arroyo Yrigoyen, en el Parque Nacional Los Alerces. El traslado en vehículos 4×4 pasa por un gran bosque de lengas y mediante un sendero ascendente llega casi hasta la cumbre del cerro La Torta, desde donde se sigue a pie unos 800 metros hasta el pie de la cascada, en cuya base se acumula nieve, prácticamente eterna, en la cual se forma el túnel.
La entrada al túnel aparece como una grieta entre la piedra y la pared de hielo, pero al entrar el turista se encuentra con un virtual cielorraso blanco y cóncavo, iluminado como un plafón escamado de numerosas luces fluorescentes por el efecto prisma mencionado.
En esta época de calor, cuando el trekking en subida hace aumentar la temperatura corporal, ingresar al túnel es un fresco bálsamo para los turistas, quienes también disfrutan de un constante goteo desde el techo, cuyo sonido se combina con el bramar de la cascada y el correr del arroyo entre las piedras.
Además de la visita al túnel y el bosque de lengas, la excursión permite realizar avistaje de aves, entre ellas cóndores, y hacer senderismo por el parque nacional.

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