¿UN DECRETAZO PARA OBLIGAR A OPERAR A LOS CIRUJANOS A UN DÍA DE CONCRETARSE LA RENUNCIA MASIVA? DE LAS EXCEPCIONES A LAS REGLAS Y VICEVERSA. LAS SECUELAS DE LA VIOLACIÓN AL CONVENIO

Historia Clínica


medico-con-elettroshock-i-31736286Decía Isaac Asimov que “La violencia y la intimación son el último refugio del incompetente”. Y mirá que el ruso tenía imaginación, y además de escritor era bioquímico y se dedicaba a imaginar el futuro pero además a la divulgación científica. Sin embargo, jamás se le hubiera ocurrido ni en el arranque de la “Saga de la Fundación”, su obra maestra de ciencia ficción, pensar en una corporación maléfica de cirujanos que se opondrían a curar, ni de políticos autócratas que los obligarían a decretazo limpio. Menos a enfermos temblorosos que sólo se arrastrarían hasta los quirófanos dispuestos a que les induzcan casi la muerte en una sedación profunda entregándose a tal acto de tironeo de ser operados `a desgano´, a menos que fuera absolutamente imprescindible.
Bueno, uno no es Asimov y por suerte la mayoría de los nuestros vienen bastante sanitos, pero la realidad real es que esa película casi de “ciencia ficción” se está dando otra vez en Chubut.

¿De `prepo´ se puede?

Esta semana el Gobierno emitió un “Decreto de Necesidad y Urgencia” declarando, por tres meses, la emergencia del servicio de cirugía de los hospitales públicos. Con eso busca frenar las renuncias en masa de los médicos y garantizar las intervenciones mientras la norma esté vigente. Esta decisión del Ejecutivo debe obtener primero ratificación parlamentaria dentro de los próximos 30 días y se necesitan dos tercios de la Cámara para aprobarlo, es decir el voto de 18 de los 27 diputados provinciales.

Por Juana de Arco*

Esta medida burocrática dicen que fue “para poder tener un diálogo (sic) con los cirujanos, y tratar de resolver el conflicto”; pero es difícil comprender como se puede impulsar diálogo, alterando desde ya el derecho a elegir seguir o no trabajando en las condiciones en que vienen haciéndolo.
Entre tantos dimes y diretes, el Estado rector parece haber perdido esa capacidad de la que se jactó alguna vez de haber tenido -a diferencia del Gobierno anterior- la capacidad de planificar, proponer y escuchar, antes que apretar decisiones.
Casi todos los conflictos grandes fueron dilatados o resueltos primeros con intimidación, y luego con negociaciones en general poco convenientes. En el medio pasó tiempo, dinero y se afectaron personas y sectores. Esta tal vez es una de las recetas que no se utilizaron bien del emblemático SIGOB, aquel sistema que contribuía a modernizar y seguir las gestiones administrativas públicas.
Por el contrario, en el caso de la Salud, el mismo que comandó el Sistema fue el que intervino en las batallas y mediaciones. Demasiadas atribuciones, carga y responsabilidades para un solo General, no?

La `Corpo´

En relación a la casi ruptura que se da con los médicos, la historia no es nueva y viene de larga data. Catalogar el descontento del sector en movimientos de “una corporación”, no ayudó, aunque lejos de ser una ofensa se debería entender que una corporación es ni más ni menos que una entidad jurídica creada bajo las leyes de un estado, como una entidad legal reconocida.
Más allá de la oportunidad o no de la palabrita, el sistema parece desde hace años un barco sin timón.

Te dejo, pero no te dejo

“Gobernar es pactar, pero pactar no es ceder”, decía Gustavo Le Bon.
Para hilvanar fino, y hacerle honor a la verdad, es necesario hacer memoria. La cosa empieza en 2012, era post dasnevista, cuando los cirujanos como el resto de profesionales de la Salud fueron invitados a participar por las entidades gremiales a los que estaban “asociados” para tomar parte y también dar su opinión en la formulación del Convenio Colectivo de Trabajo que era todo un desafío para el nuevo conductor político. Lo cierto es que no se sabe si por las bajas expectativas de los profesionales en las representaciones masivas, la falta de tiempo o el poco interés por descreimiento en el Sistema Público hizo que no se lograra el objetivo de sumarlos mayoritariamente.

Acuerdos y acuerditos

Un año después, en 2013 comenzaron las medidas de acción directa como la suspensión de consultorios sin amparo gremial por parte de profesionales (médicos de guardia, clínicos, terapistas,traumatólogos, cirujanos generales y hasta pediátricos). Todo esto porque el Convenio Colectivo de Trabajo seguía avanzando en su conformación, y no contemplaba una pirámide que diferenciara estas especialidades. Mientras que si encuadraba de alguna manera y con condiciones claras la de aquellos profesionales que inteligentemente participaron activamente en las numerosas y tediosas mesas de elaboración de este “acuerdo de partes” sobre el que definitiva se mediría luego cualquier deber y derecho del sector en Chubut. Fue por ejemplo e caso de los profesionales del Área Externa, quienes pudieron beneficiarse con varios ítems específicos, dicen que a cambio de una baja producción no controlada de los Centros de Atención Primaria (los mismos deberían mínimamente estar abiertos hasta las 20 horas con médicos disponibles, sin embargo funcionan con la mitad de la carga horaria). Pero bueno, fue un acuerdo en todo caso que se dejó de algún modo explícito y que atenuó presión para el prestatario del servicio médico que no puede laburar gratis, y para el contratista que es el estado que tal vez no llegaba a las aspiraciones de los profesionales y optó por `ablandar´ condiciones.

Las excepciones se hicieron regla

El año pasado, el sistema de salud siguió con sus dolores de parto pero por lo menos ya tenía un goteo de soluciones avanzadas con varios sectores. Sin embargo siguieron las medidas de fuerza o paro aunque casi únicamente en pie por parte de los especialistas cirujanos, el resto seguramente encontró en el diálogo o las promesas efectuadas desde el Ministerio, una vía de solución para arreglar sus cuestiones en particular.
Para ser honestos, no pasó desapercibido que llamativamente ningún director de los cinco hospitales cabecera del Chubut en este lapso de
paro de actividades, sancionara o sumariara a los profesionales que seguían sin atender por consultorios externos. Claro, solo lo programado se suspendió. Lo urgente o emergente era atendido. Y con ese poquito, bastó para que los directores se evitaran problemas y además lograran recluirse en roles más alejados del frente de fuego, convirtiéndose algunos en funcionarios de la cartera de Salud, como los de Trelew y Puerto Madryn.
Residirá allí, en ese hacer la vista gorda, el principio del fin? Porque se podría inferir que esos directores incumplieron su deber de funcionario público dejando correr una situación que se convertiría en sobreentendida, o legitimada por `uso y costumbre´ y que luego se quiso cambiar de un plumazo.
Como puede ser que esos directores que no emitieron comunicados oficiales y no impusieron sanciones a los cirujanos mientras duro el conflicto en su gestión, hoy defiendan desde otro lugar cercano al poder la aplicación de intimidación y resolución a la fuerza de un conflicto que parte de ellos mismos, y por no accionar a tiempo?

La herencia de Corchuelo

En la prehistoria del Decreto que nos ocupa se podría decir que cuando la cosa se estaba poniendo sanitariamente agonizante y la medida continuaba, apareció la heroica Ministra que pondría junto a sus colaboradores, fin a este conflicto con un principio. El de la violación al nobel Convenio Colectivo de Trabajo que tantas horas, días, análisis y esfuerzos había llevado. No en vano, los trabajadores sintieron que habían sido casi entretenidos y participados, para luego usar el acuerdo plasmado para limpiar impúdicamente la coyuntura, desestimando la validez y sacrificio que representaba ese primer acuerdo logrado. Seguramente revisable, perfectible, modernizable, pero nunca bastardeado ignorándolo en cuanto a su plena vigencia.
Nadie en su sano juicio puede pensar entonces que esto no traería consecuencias. En su momento la doctora Mónica Eredia representaba al Estado, y fue tal vez la primera en darle entidad y causa a la `corporación´ de la que ahora el mismo Estado reniega.
Pero esto no es todo, para seguir haciendo honor a la verdad, y porqué no aprender de la experiencia, en pleno conflicto de Salud que llevo medio año 2014 y principios de 2015, ninguno de los tres flamantes secretarios generales de los gremios que representan a los trabajadores de la Salud, emitió objeción o presentación legal que anulara este acuerdo, que violó de manera flagrante los derechos que se planteaban en el CCT. Solo se escucharon tibiamente las voces de algunos sindicalistas opinando al respecto.
Hoy, año electoral y de búsqueda de protagonismos, existen grupos políticos que aplauden el accionar del ministerio, que inteligentemente sumó a su estructura a integrantes de alguno de los gremios. Pero también profesionales que no quieren laburar más para el servicio público ni locos, ni mejor pagos, ni obligados. Podrá haber diálogo por Decreto, o resistencia por Amparo, lo que no deja de preocupar es la fina línea que arriesga a vida o la muerte de un sistema público, donde le único que pierde es el ciudadano, paciente, demasiado paciente.

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, fiel del Furia, seguidora de la Sombraonline, y ceniza de tantos…


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