Costos y precios

Circuló como al pasar por la redes, pero fue apenas un dato para una catarata de interrogantes. Alguien que circulaba entre aburrido y despabilado aparentemente vio un enorme cartel a la vera del camino, próximo a la lejana y escarchada localidad de Colán Conhé. El cartelón daba cuenta de la construcción de “parador/es de micros” por la módica suma de 256 mil mangos, sin tiempo de finalización de obra y a cargo de la Comuna Rural, financiación provincial mediante. A lo lejos, una especie de cucha en construcción testimoniaba que efectivamente la obra cuyo metro cuadrado supera lejos el valor de construcción en Puerto Madero, por ejemplo, existía de verdad.

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Donde varios perdieron el poncho

Para los nuevos por estas latitudes, el pueblo es nuestro de propiedad absoluta chubutense. Uno de los tantos pobladores originarios de este sector fue Mariano Epulef, quien viajó a Buenos Aires el año 1923 para obtener un título de tierras, alojándose en el Hotel de Inmigrantes. Robert Lehmann-Nitsche, antropólogo del Museo de La Plata, lo entrevistó para conocer algunos detalles de la astronomía mapuche. Epulef, quien sabía bastante sobre asuntos del cielo, le comunicó que las constelaciones destacadas son: Leufü (Río del Cielo, Vía Lactea); Weluwitraw (estrellas que se tiran mutuamente, las Tres Marías); Ngaw (Estrellas Amontonadas, las Cabrillas); Luan (Guanaco, en la cola de Escorpión); Pünonchoike (Huella del Avestruz, la Cruz del Sur); Rünanko (Pozos de Agua, las Nubes de Magallanes); Wüñellfe (estrella que atrae el amanecer, el Lucero matutino); y Lükai (Boleadoras, alfa y beta de Centauro). Se calcula que la familia Epulef, entre otras de origen mapuche y tewelche, vivían aquí desde tiempos inmemoriales, sin tener la certeza de los años por falta de documentación histórica (aunque los vestigios arqueológicos así lo indican).

Por Juana de Arco*

Posteriormente, con la llegada de colonos, se registra que a esta localidad llega Agustín Pujol, un comerciante que instaló un negocio de ramos generales en el año 1916. Con el tiempo se fueron instalando otros negocios ya que este lugar era una zona de paso obligado para muchos ganaderos y la traza de la ruta Nacional N° 25, que comunicaba la costa con la Cordillera de los Andes, pasaba Colan Conhué. Además se comenzó a instalar instituciones públicas como un juzgado de paz, un destacamento policía, una escuela y un puesto sanitario. Todo eso dice la data pública, ninguna exclusiva, hasta que ahora el pueblito ya cuenta con más de 260 habitantes según el último censo del INDEC, un caso llamativo ya que creció en poco tiempo hasta el 2010 casi un 25%.

Un excedente

Que un pueblo erigido en las entrañas mismas de nuestra historia y olvidado hasta por el tiempo merece más que paradas de micros decentes, no resiste ningún análisis. Pero usufructuar de una magnitud socio-cultural tal para hacer política merecería el mayor de los repudios. Porque si algo le sobra a esta espaciosa, atomizada, pero paciente provincia desde hace varios años, ha sido demagogia. Por eso la obra politizada es cara, y la crítica de la obra, politizada es mas cara todavía.
Hace un par de años una voz autorizada pegó un par de definiciones en tono aseverativo y dejó el tendal. No dijo nada nuevo, pero lo dijo en voz alta: “la obra pública, fue siempre un foco para la corrupción y los sobreprecios». «En algunos gobiernos se pedía un porcentaje. Parece que en éste la maniobra es tener un testaferro o un amigo». La dijo la ex titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), Alicia López en una estruendosa entrevista con Infobae, López agregó que los organismos de control (léase UIF o en nuestro caso Tribunal de Cuentas) «están cooptados por el sector público y no controlan absolutamente nada».
Qué tiene que ver esto con el impúdico y solitario parador para esperar el micro en el este provinciano que nos cobija? Mucho. El precio y la discrecionalidad de nuestras obras públicas, sigue siendo una caja de Pandora que se lastra hasta las finanzas que no tenemos. Y no de ahora, de hace más de 20 años.
El debate no es nuevo ni excluyente del gobierno de turno. Viene de larga data y tiene más historia que la que se puede contar en un solo capitulo. Este es uno de los temas que se debería analizar en profundidad en virtud de lo que se elegirá en breve. Hay algún candidato qe comprometa transparencia en este sentido? Si fuera así seguramente se quedará con gran parte de los votos y la simpatía de muchos vecinos que hoy se siente un poquito estafados.
Hoy el buzzismo viene repitiendo un hábito poco recomendado que es la desesperación por cortar cintas y plantar ladrillos. Un `deporte´ que practicó asiduamente el dasnevismo y que definitivamente jugó bastante mejor.
Hace apenas unos meses hubo un cruce increíble entre estos dos sectores precisamente achacándose negociados. Por un lado Das Neves apuntó al ministro de Infraestructura, Maximiliano López advirtiendo que el funcionario “deberá responder con su patrimonio”, por cosa parecidas al parador de Colán Conhé. Y casi a unísono el ministro Javier Touriñán le retrucó que l propio Das Neves “pagó muchos más sobreprecios” que este gobierno.

Contándose las costillas

Das Neves tomó como ejemplo de supuestos sobreprecios en la obra pública contratada por la provincia el caso de la empresa Peña Construcciones y la obra adjudicada para la pavimentación de la ruta que llega a Corcovado por 20 millones de pesos y que, según el diputado nacional “antes de arrancar fue subida a 41 millones”.
También habló en una entrevista concedida a LU20 de la obra del Centro de Encuentro otorgada a la misma constructora “que arrancó con 40 millones y anda ahora por los setenta y pico”. “Me parece que se les está escapando la tortuga en los números, me parece que hay un valor altísimo en cada una de las obras que se están ejecutando”, parafraseó el candidato que por cierto nunca aceptó durante su gobierno, ningún cuestionamiento sobre costos de infraestructura, un tema diestramente piloteado por el único vigente antes y después, el cajero levantino.
Touriñán no se quedó corto aquella vez con la remembranza al citar el caso de la peatonal Fontana frente a la Casa de Gobierno en Rawson aludiendo que “costó 10 millones de pesos”.
En fin, hace tiempo que este tema es uno de los temas centrales de la política chubutense. Sincerarlo sería sumamente saludable, venga de donde venga el debate, sobre todo porque permitiría decir a cada uno de los candidateables que cosa nueva tienen para proponer a la ciudadanía con la administración de lo público. Dicen que Colán Conhué significa «lugar donde comienzan las aguas estancadas» en idioma mapuche. Buena alegoría para empezar a mover desde ahí lo que no huele tan bien en todo el territorio los fondos públicos y las cajas paralelas.

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, fiel del Furia, seguidora de la Sombraonline y ceniza de tantos…

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