El Niño aumenta el riesgo de inundaciones en Argentina


El océano Pacífico está mostrando signos que tienen a los climatólogos en alerta. El fenómeno de El Niño se encuentra en plena formación y las proyecciones señalan que se fortalecerá significativamente hasta alcanzar un nivel de intensidad “muy fuerte” para finales de 2026.
Para Argentina, este fenómeno podría traer consigo un aumento de lluvias significativas en varias áreas, incrementando el riesgo de inundaciones, especialmente en el Litoral. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista durante la primavera austral y se extienda hasta febrero de 2027. Asimismo, el Climate Prediction Center de EE.UU. prevé más del 90% de posibilidades de que El Niño alcance una intensidad “muy fuerte”.

Consecuencias para Argentina

“El Niño se está intensificando visiblemente”, advierte la OMM. Este fenómeno se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas en el Pacífico ecuatorial que altera los patrones climáticos globales, afectando las lluvias y temperaturas en diversas regiones. En el contexto argentino, el Servicio Meteorológico Nacional ha confirmado que las condiciones actuales corresponden a una fase cálida del fenómeno, con un 100% de probabilidad de que El Niño continúe durante el trimestre de septiembre a noviembre, con una intensidad destacada.
La investigadora Matilde Rusticucci, del CONICET, señala que se esperan lluvias significativamente superiores a lo normal en el noreste del país. Esto podría generar un aumento en el caudal de los grandes ríos que fluyen hacia Argentina. Este incremento en los niveles de agua puede afectar tanto a las áreas urbanas como rurales, poniendo en riesgo la infraestructura y la actividad agrícola.

Regiones vulnerables y variaciones climáticas

El norte del Litoral, que incluye provincias como Misiones, Corrientes, el este de Formosa, Chaco y Santa Fe, es una región particularmente vulnerable debido a su conexión con cuencas hídricas que se extienden hasta el sur de Brasil y Uruguay. Esta vulnerabilidad se debe a la topografía del área y a la proximidad de ríos que podrían desbordarse con lluvias intensas.
Ya en octubre, se observan importantes variaciones climáticas. Meteored pronostica acumulaciones significativas en el NEA, con lluvias que podrían superar los valores normales, mientras que algunas áreas del centro del país podrían experimentar condiciones más secas. Esto podría afectar la producción agrícola, ya que las precipitaciones excesivas o insuficientes impactan en los cultivos de soja, maíz y otros productos.

Factores adicionales y preparación

El OMM advierte que la intensidad de El Niño no es el único factor en juego. También influyen otros sistemas oceánicos como el Atlántico e Índico, además de la variabilidad atmosférica. La interacción de estos sistemas puede crear condiciones meteorológicas impredecibles, haciendo aún más compleja la planificación de respuestas adecuadas. No obstante, cuanto más fuerte sea el fenómeno, mayor probabilidad existe de eventos climáticos extremos. Los expertos enfatizan la importancia de la preparación y la implementación de sistemas de alerta temprana. Las autoridades locales deben trabajar en medidas de mitigación para proteger a las comunidades más vulnerables, mejorando la infraestructura y promoviendo la educación sobre los riesgos asociados con El Niño.

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