Animalito e’ dios

El canto de los pájaros parece uno de los fenómenos más complejos y variados de la naturaleza. Sin embargo, un estudio internacional ha descubierto que detrás de esa enorme diversidad existe una estructura sorprendentemente simple.
Tras analizar más de 116.000 grabaciones de aves de todo el mundo, los investigadores han identificado solo ocho patrones básicos que sirven como base para construir la mayoría de los cantos.
La investigación analizó 116.000 grabaciones pertenecientes a 3.160 especies de paseriformes, el grupo de aves que incluye gorriones, mirlos, pinzones o carboneros.
Los científicos identificaron ocho motivos fundamentales que aparecen repetidamente en los cantos de las aves. Entre ellos se encuentran distintos tipos de trinos y silbidos, además de secuencias de notas más irregulares y series armónicas.
Cada especie combina estos elementos de forma distinta para construir su propio repertorio. Algunas apenas utilizan uno o dos de estos patrones, mientras que otras recurren a casi todos. De media, los investigadores calcularon que cada especie emplea alrededor de cinco de estos bloques sonoros para crear sus canciones.
El hallazgo sugiere que la enorme variedad de cantos que se escucha en la naturaleza puede surgir a partir de un conjunto muy reducido de elementos básicos. Los autores destacan además que las aves constituyen un modelo especialmente interesante porque aprenden a cantar de forma similar a como los seres humanos aprenden a hablar, desarrollando su repertorio a medida que escuchan a otros individuos de su especie.

El entorno influye en la forma de cantar

El estudio también concluye que la forma en que canta cada especie está estrechamente relacionada con sus características biológicas y con el entorno en el que vive.
Factores como el tamaño del pico, la densidad de población o el sistema reproductivo influyen en los patrones utilizados. Las especies con picos grandes suelen tener más dificultades para producir cantos complejos, mientras que las aves monógamas tienden a desarrollar repertorios más sencillos que aquellas cuyos machos deben competir para atraer pareja.
Los investigadores observaron además que el hábitat condiciona de forma decisiva la evolución de los cantos. En las selvas tropicales húmedas, donde la vegetación dificulta la propagación del sonido, predominan patrones más simples y fáciles de transmitir. En cambio, en bosques templados aparecen con más frecuencia trinos rápidos y silbidos más elaborados.
Como ejemplo, los autores comparan al chochín común europeo, conocido por sus complejos trinos y modulaciones, con un pariente amazónico que utiliza sonidos mucho más simples. Según los investigadores, estas diferencias muestran cómo la geografía y las condiciones ambientales influyen directamente en la comunicación de las aves.

Una pista para entender la pérdida de biodiversidad

Los científicos creen que este descubrimiento puede ayudar a comprender mejor cómo evolucionan los sistemas de comunicación animal y cómo afectan los cambios ambientales a las distintas especies.
Una de las cuestiones que quieren estudiar ahora es si la disminución de las poblaciones de aves puede provocar una simplificación de sus cantos. Los primeros indicios observados en Australia apuntan a que podría estar ocurriendo, aunque serán necesarias nuevas investigaciones para confirmarlo.

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