UNA EMPRESA LLEVARÁ A LA JUSTICIA A QUIENES LO INTENTEN

El fraude en seguros creció durante la pandemia


De los efectos devastadores de la pandemia en la economía se ha escuchado y leído hasta el cansancio. Pero poco se habló del auge de conductas delictivas que crecieron justamente al calor de la crisis, la dificultad para controlar y la suposición errónea de que se trata apenas de una picardía.
En la Argentina, los casos de fraude aumentaron un 15% desde el comienzo de la pandemia. Se trata de una industria que mueve unos 55.000 millones de pesos al año, según estimaciones del sector.

Geolocalizados

“El fraude, en todo sentido y en cualquier industria, es claramente un delito y así está tipificado en el Código Penal. Y en la industria aseguradora tiene un impacto de magnitud porque representa un alto porcentaje de los pagos por siniestros, lo que afecta la solvencia del sistema”, dice Gabriel Bussola, titular de Libra Seguros, firma que opera en la Argentina desde 2015 en el riesgo de motos y en 2019 agregó los seguros para autos, con la novedad de incorporar en ese rubro la modalidad Orange Time.
Se trata de un seguro que mide el tiempo de uso del auto con la lógica de que “menos usás el auto, menos pagás por tu seguro”. A través de un sistema de geolocalización y encendido del vehículo, la empresa puede detectar el tiempo de uso y optimizar así el costo de la póliza, con un ahorro importante del abono mensual.
Este modelo disruptivo e innovador consolidó a Libra Seguros dentro de las compañías con mayor crecimiento en el sector en los últimos tres semestres.

Decisión política

Los números avalan los dichos de Bussola: aunque se trata de un problema mundial, en la Argentina aproximadamente el 45% de las denuncias de siniestro son falsas o exageradas, una cifra que en otros países oscila entre el 38 y el 40 %.
“Libra tiene tomada la decisión política de no avalar ninguna conducta de este tipo. Vamos a detectar, combatir y llevar a la Justicia los casos de fraude”, explica Bussola.

Tipos de fraude

La compañía detecta entre 20 y 30 casos de fraude mensuales. Ese trabajo le permite destinar unos 80 millones de pesos al año para siniestros y juicios que sí corresponde pagar a término.
Relevamientos del sector detallan que de cada 100 intentos de fraude en vehículos, unos 80 corresponden a presuntos robos del auto o la moto, 15 a cubiertas y los 5 restantes a sobreestimación en el valor del siniestro. El fraude también aparece, aunque en menor medida, en otros tipos de seguros: suelen inventarse daños a electrodomésticos y causales de muerte distintas a las amparadas en las coberturas de personas.

Enriquecimiento ilícito

“Están las condiciones dadas, en materia de derecho de seguros y derecho penal, para poder rechazar los siniestros fraudulentos dentro de los plazos establecidos por la Ley de Seguros, y utilizar esos fundamentos a la hora de denunciar penalmente a quien intentó cobrar un siniestro que no correspondía”, explica Cúneo Libarona, experto en Derecho Penal y Procesal Penal.
En la misma línea se expresa Bussola: “Si el que intenta un fraude o lo lleva adelante no tiene consecuencia legal alguna, estamos fomentando un camino de enriquecimiento ilícito. Hay que romper con la abulia o liviandad con que se toma la temática del fraude en la industria del seguro. No alcanza con la detección o con lograr el desistimiento, hay que tomar conciencia del impacto económico que provoca y del efecto en la conciencia social que implica mirar para otro lado frente a un delito. La sociedad requiere de fuertes señales en términos de cumplimiento de las leyes”.


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