LAS MARIPOSAS INFORMAN DE LA RECUPERACIÓN DE UN BOSQUE QUEMADO

Animalito e’ dios


Hace dos años, en el verano de 2019, una zona forestal a las afueras de Toledo, la ubicada en la urbanización Montesión, ardió tras un incendio. Un año después, el biólogo Juan Ignacio de Arce comenzó a estudiar el nivel de recuperación del paraje arrasado a través de las mariposas.
Así, en 2020, de las 29 especies de mariposas que habitaban esa zona sólo halló 20. En 2021, la situación ha mejorado pues ha podido documentar la existencia de 28 especies. «Las mariposas son bioindicadores de la calidad de los ecosistemas. Son unos insectos muy susceptibles a los cambios ambientales y a un impacto tan grande como un incendio», explica este científico que está realizando una tesis doctoral sobre esta materia en la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Mariposas informadoras

Para ello, aplica la metodología de “Butterfly Monitoring Skin”, un proyecto europeo que se desarrolla en más países con las mariposas como informadoras del cambio climático y la calidad del medio natural. Según Juan Ignacio de Arce, “en aquel incendio las especies de mariposas que había desaparecieron como otros insectos, pero con el tiempo aparecieron otras especies de mariposas que no estaban antes y cambia la estructura de estas comunidades”.
“Con lo que nos dicen las mariposas podemos saber cuánto tiempo puede tardar un ecosistema en recuperarse después de un incendio”, apunta este biólogo. En el caso del incendio de Toledo, la naturaleza está regenerándose por sí sola pues no ha habido repoblaciones ni se ha retirado la madera quemada. Lo que transmiten las mariposas es que Montesión volverá a ser el mismo que en 2019 dentro de cinco o diez años.


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