PÁGINA DE CUENTO 861

The Wild: La leyenda del Rock – Parte 35


Por Carlos Alberto Nacher
[email protected]

Julio 1977 – Octubre 1977: La gira asiática

A mediados de julio del 77 el grupo recibió una propuesta sin precedentes: realizar una gira por varios países del sudeste asiático. La solicitud provenía directamente de los mismísimos presidentes de Filipinas Ferdinand Marcos y de Singapur Benjamin Sheares, quienes ofrecieron una fortuna para tener a THE WILD en sus países.
A estos se agregaron Tailandia, Sri Lanka y Vietnam del Sur. La gira tuvo un cachet millonario, y THE WILD se convirtió en la primer banda de rock en pisar el continente asiático.
Dieron conciertos en Singapur, Bangkok, Tukotai, Nom Pen (Camboya), Manila, y otras ciudades, finalizando la gira en Seúl, Corea del Sur.
La serie de recitales debió ser suspendida por un mes dado que Frank y Ralph, durante su estadía en Bangkok habían contraído una sífilis grandiosa, de una cepa muy rara, y debieron ser internados en un hospital de Tailandia casi en secreto, los productores y la misma banda no se podía dar el lujo de que se diera a conocer semejante situación vergonzosa a la prensa mundial. Dijeron que tanto Frank como Ralph habían sido víctimas de un virus que afectaba a los pulmones por consumir hormigas gigantes fritas, y todo quedó en eso.
Sin embargo, ambos músicos pasaron una temporada de quince días en el Bumrungrad International Hospital de la capital tailandesa, sometidos a un tratamiento estricto que, a pesar de todo, los músicos se encargaron de que no lo fuera tanto. El hospital era un resumidero de multitudes de drogas y de hermosas enfermeras que no dudaban en ser generosas con los famosos músicos. Frank era un ídolo mundial, y no era menos en Tailandia. En pocos días, cuando tanto Frank cono Ralph comenzaron a sentirse un poco mejor, las noches de guardia se convirtieron en fiestas descontroladas. Sobre todo cuando en la guardia estaban las enfermeras Malai y Watanna, a quienes Frank les dedicó una canción a cada una. Las chicas accedían a todos los pedidos de los músicos, y mostraban una actitud siempre positiva y sonriente. Gracias a ellas la estadía en el hospital se les hizo mucho más llevadera.

Frank logró que les consiguieran una gran cantidad de morfina, utilizada para pacientes que padecían fuertes dolores, y se la hizo inyectar en el tubo con suero.
Pronto le trajeron una guitarra, y lo que siguió no tiene sentido contarlo, porque sería repetir lo mismo de capítulos anteriores: alcohol, sexo, descontrol, locura. Donde estuviera Frank, era sólo cuestión de tiempo para que se desarrollaran al máximo los cuatro sustantivos mencionados. Luego de dos semanas fueron dados de alta, más por la intención de que se fueran y de que el hospital volviera a la normalidad, que por el hecho de que se hubieran curado. Ninguno de los dos se curó definitivamente de la enfermedad, la cual en ocasiones volvió con síntomas tales como erupciones cutáneas, úlceras alrededor de la boca, fiebre y otras dolencias que acompañarían a Frank a lo largo de su vida, aflorando fuertemente en varias ocasiones.

Continuará…


NEWSLETTER

Mantenete actualizado


COMENTARIOS